"Yo soy un antineoliberal"
Mozart Víctor Russomano tiene un trato directo y afable. Tanto que adelanta parte de su disertación de hoy en la Universidad de la República, deseando ser más «comprendido que discursivo». Apunta que sus palabras tendrán por epicentro volver al concepto de imprescindibilidad de los derechos laborales para los trabajadores, en tanto su deterioro está afectando más allá del relacionamiento social, el equilibrio en nuestras comunidades.
Califica la lucha en este sentido de constante, desde sus incipientes pasos «allá en los años 40´, cuando se habló de la codificación del derecho del trabajo y había quienes afirmaban que el tema era ‘incodificable’. Desde ese entonces, se veía ya un deseo de no institucionalizar un código que mantuviera los derechos de los trabajadores».
En cuanto a la postura moderna de la mayoría del empresariado y los sectores políticos tradicionales de que es necesaria una expansión económica, antes de que se analice el derecho de los trabajadores. Russomano se opone. «Algunos laboralistas sostenemos que no es posible frenar el Derecho del Trabajo esperando el desarrollo económico, con la excusa de darle nuevo impulso. Porque el desarrollo social empuja el desarrollo económico, al elevar el estándar de vida y mejorar las condiciones de los trabajadores. El trabajador protegido con buenas condiciones económicas, mejor defendido, puede trabajar incluso, con mucho más productividad».
La era de la «flexibilidad»
Russomano ironiza al ser consultado sobre la era de la «flexibilidad laboral» en que coincidimos estar inmersos.
«Uno mira flexibilización y no hay motivo de alarma, porque también se podría flexibilizar el derecho del trabajo en favor de los trabajadores. Es tan cierto» enfatiza, «que bien podría flexibilizarse el derecho del trabajo en el sentido de decir: las normas laborales no pueden ser rígidas hasta el punto de que la empresa no se ajuste para las nuevas tecnologías aplicables a la protección». Consideró que ello puede venir seguido de una flexibilización del Derecho del Trabajo a cargo de las empresas, destinada a desvehiculizar esos derechos laborales.
Russomano adelanta que habrá de enfatizar –una vez más en su disertación de esta tarde– lo que afirma en todos sus últimos libros.
«Es lo que quiero sumariar en el momento en que reciba mi título de Doctor Honoris Causa: soy un antineoliberal. Personalmente soy antineoliberal, porque los liberales del siglo XIX aceptaron el derecho del trabajo, solamente como instrumento de pacificación social, frente a los movimientos anarquistas y socialistas. Aceptaron el derecho al trabajo, pero lo aceptaron como la fórmula para calmar los movimientos de reclamo de los trabajadores», puntualiza. Recuerda el derrumbe de la Unión Soviética como la consolidación, «la exhibición triunfante», de las ideas liberales.
«Y remarco liberales, porque no creo que haya un neoliberalismo; como no creo que haya un neofascismo, o un neocomunismo. El comunismo, el fascismo, el liberalismo siguen siendo en su base la misma cosa, con adaptaciones dialécticas al tiempo y al momento».
El beneficio de los ricos
Para el jurista, los instrumentos internacionales frente a la globalización, «sólo convienen a los Estados Unidos y a los países ricos. Los documentos de Naciones Unidas dicen claramente que la globalización sólo benefició hasta el momento a Estados Unidos y a los países ricos y a los organismos mundiales como el Fondo Monetario Internacional, que han dado las palabras de orden sobre las ideas que deben interpretarse en nuestros países, es decir en los países deudores».
En cuanto a la aceptación generalizada, a impulso del liberalismo, que el Derecho Laboral constituye una intervención del Estado en el mercado económico, el especialista afirma que ello evidencia las exigencias, las recomendaciones muy uniformes que vienen desde los prestamistas mundiales.
«Ellos consideran que hay pérdidas, perjuicios para la producción económica, debido a la legislación laboral. Pérdidas podría haber en el sentido de que se reducen las ganancias de las empresas. Pero no perjuicios. Ganamos todos con la protección nacional de los trabajadores, que es la protección también de toda empresa».
Derechos humanos postergados
El visitante recordó que tanto brasileños como uruguayos hemos sido firmantes de acuerdos continentales y mundiales que bregan por la defensa del Derecho Laboral para sus trabajadores.
«A nivel de OEA, a nivel de Naciones Unidas, hemos declarado derechos humanos, a los derechos laborales tales y cuales, específicos, detalladamente especificados: las vacaciones, las horas de trabajo, el despido. Así las cosas, todas estas normas entonces son en nuestros países derechos humanos, pero de segunda categoría. Pero son también los derechos humanos de última generación, los que están en los textos más modernos».
En razón de ello, enfatizó que organizaciones sociales, algunos políticos, politólogos «y ni que hablar los abogados laboralistas, estamos en lucha total contra la regresión de los derechos de los trabajadores». Enfatizó que «el trabajador sometido a la ley de la oferta y la demanda es como si estuviera sometido a la ley de la selva. No tiene posibilidades mínimas. Y ello está creando una situación de riesgo.
Si el movimiento social sigue siendo comprimido, llegará un momento en que la explosión será posible». Apuntó que allí «el Derecho Laboral será un factor de pacificación; el Derecho del Trabajo es un factor fuerte que puede contribuir en buena medida para elevar el nivel de los trabajadores, mejorar la condición socioeconómica, y como expresión de la clase obrera y de la comunidad». *
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