SOLO EN LA CAPITAL HAY MAS DE 1.500 REGISTRADOS POR LA IMM

Los cuidacoches de Montevideo formaron un sindicato

Teníamos la necesidad de nuclearnos con el objetivo de dignificar nuestro trabajo y tener acceso a beneficios sociales como cualquier otro trabajador. También buscamos brindarle tranquilidad al usuario ya que, lamentablemente, por algunos pocos compañeros, se generaliza a todos los cuidacoches. Por eso, lograr el respeto de la sociedad hacia nuestro trabajo nos parece fundamental», explica Oscar Corralejo, presidente del novel sindicato, fundado oficialmente el lunes pasado.

Según los registros de la comuna capitalina, en Montevideo existen 1.541 cuidacoches, de los cuales 1.261 poseen carnés permanentes, 200 certificados provisorios y 80 permisos provisionales. Un dato significativo es que del total de estos trabajadores, cerca de 600 son mujeres.

Los requisitos solicitados por la IMM para acceder a la autorización son carné de buena conducta y de salud y tres fotos individuales. Cada cuidador tiene derecho a trabajar en un radio de 100 metros.

Se estima, sin embargo, que otras 2.500 personas realizan este trabajo en diferentes puntos de Montevideo sin la correspondiente identificación.

«El aporte al Banco de Previsión Social, el acceso al sistema mutual o que se nos proporcionen equipos de lluvia, son algunos de los puntos en los que estamos trabajando», señala Nelson Techera, vicepresidente del gremio.

Para lograr el reconocimiento de la organización gremial, la Comisión Directiva provisoria de Cuidacoches de la IMM envió una carta a todas las bancadas de ediles de la Junta Departamental planteando la necesidad de modificar el decreto –por el cual se establece el registro de cuidadores de coches– que data de 1945. También se reunieron con el presidente del deliberativo comunal, Uberfil Hernánez, e integrantes del Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT.

Para los trabajadores informales, aggiornar la normativa a los tiempos que corren es uno de los puntos medulares.

«La situación del país y la relación de trabajo ha cambiado», reflexiona Techera. «Para nosotros es muy importante que se modifique esto ya que el decreto no contempla la actual situación social. Por ejemplo, hay funcionarios públicos, incluidos efectivos policiales, que tienen carné de cuidacoches. Creemos que, ante la actual coyuntura económica, se debe contemplar la situación de aquellos compañeros desocupados que no tienen ningún tipo de ingresos», sostuvo.

Derechos y obligaciones

La mayoría de las personas que trabajan como cuidacoches proviene de los sectores productivos más golpeados en las últimas décadas, como la vestimenta, la construcción y la metalúrgica, por ejemplo.

María Viera, también integrante de la comisión provisoria del gremio, cuida automóviles en la puerta de un local bailable. Trabajó en una fábrica, luego en una empresa de limpieza pero, despido mediante, debió acudir al trabajo informal para alimentar a su familia.

Una situación similar le ocurrió a Nair Pedreita que desarrolla esta labor en la zona del Estadio Centenario.

«Los fines de semana es común ver cerca del Estadio personas sin autorización y extranjeros cuidando coches. No estamos en contra de esto, ni queremos cortarle la libertad de trabajo a nadie, aclara Pedreita, pero de la misma manera que la Intendencia nos exige ciertos requisitos, debería unificar los criterios».

Otro punto que estiman de vital importancia es que la comuna capitalina retome las inspecciones de los cuidacoches. Debido al recorte en el presupuesto municipal, desde hace un año y medio no se ejercen este tipo de controles.

«Necesitamos a los inspectores en la calle, ése es el respaldo que tenemos. Queremos que la oficina encargada de estos controles tenga un rol social y que incluya asistentes sociales. Hay compañeros que tienen una problemática muy variada», reconoce Techera

El no poseer ingresos fijos, ni relación de dependencia con la Intendencia los convierte en un gremio atípico, coinciden los trabajadores informales.

«Hay tres tipos de cuidacoches –explica Corralejo–. Están quienes trabajan en la zona de Autoparque, los que trabajan con boletas Zona Azul y los ‘propineros'».

El jornal promedio de un ciudacoche varía, obviamente, según el día de la semana, la zona y hasta las condiciones climáticas. La media se sitúa en 150 pesos diarios, aunque muchos perciben una cifra menor por 8 o 10 horas de trabajo.

El ingreso informal representa uno de los obstáculos a la hora de realizar los aportes al BPS, por lo que éstos deberán realizarse en base a un monto ficto.

Según la ley vigente, deberán abonar 390 pesos mensuales para tener acceso a una pensión o jubilación; en caso que incluya Disse el monto a abonar es de 800 pesos. *

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