EN URUGUAY HUBO DIEZ DENUNCIAS POR SOBRES "SOSPECHOSOS"

El pánico tomó forma de carta

l espíritu de las autoridades podría definirse de escepticismo ante un eventual ataque bacteriológico como se estima que está ocurriendo en Estados Unidos a través de la correspondencia, pero tampoco están dispuestas a comprobar que se equivocaron. El propio ministro del Interior, Guillermo Stirling, confirmó que se han tomado a nivel policial iniciativas de seguridad, pero llamó a tratar el tema «con precaución».

La semana pasada LA REPUBLICA publicó un informe sobre las 35 salidas que realizó Bomberos entre el 11 de setiembre y los primeros días de octubre ante falsas alarmas de bomba. Ahora la psicosis se ha instalado en el intercambio de cartas, lo cual llevó a que distintos organismos adoptaran una serie de disposiciones.

La Dirección Nacional de Correos dispuso para parte de sus empleados «algunas medidas de protección individual». En este sentido se destaca el uso de guantes y mascarillas protectoras, especialmente para aquellos que están en contacto con grandes cantidades de cartas. Estos son, especialmente, los que abren las sacas que traen la correspondencia por avión, medio que hegemoniza más del 90% de las cartas que llegan al país desde el extranjero (ver nota aparte).

Uruguay tiene un flujo epistolar de dos millones de unidades al mes, según apuntaron las fuentes, de las cuales entre 200 y 250 mil provienen desde el exterior. De las recibidas del extranjero prácticamente la mitad (unas 90 mil), según las oscilaciones, arriban desde Estados Unidos. Lo siguen en orden de importancia Argentina, Brasil y España. Estas cifras no incluyen a las empresas privadas.

Psicosis

Este volumen de correspondencia (24 millones al año) en comparación con los 208 billones que se manejan anualmente en Estados Unidos, es un factor de tranquilidad, pese a lo cual las recomendaciones son similares. Autoridades del Correo indicaron que «ante sospechas del origen, ya sea por desconocer el remitente o porque desde ese país no se tienen conocidos o familiares, se sugiere no abrir la carta y contactarse con la oficina especializada».

Esta es otra de las disposiciones asumidas por Uruguay en este contexto de amenaza bioterrorista: habilitó un centro de consultas y análisis a cargo del Ministerio de Salud Pública. Después de la serie de falsas alarmas de bomba tras el derribamiento de las Torres Gemelas, ahora el pánico tiene forma de carta. Ayer se informó sobre la segunda sospecha originada en una misiva. La primera había sido en la Embajada de Estados Unidos por un sobre que llegó desde Miami, y el otro caso el de una mujer soldado que recepcionó por debajo de la puerta un sobre con un dibujo de dos aviones estrellándose contra las torres y un polvo negro.

En ambos casos se comprobó que las sustancias eran inocuas y que, al menos este último episodio, se trató de una broma de mal gusto. Stirling anunció que al igual que ocurrió con uno de los bromista que movilizó a Bomberos con una falsa alarma de explosión, de detectarse el promotor de este tipo de situaciones, será sometido a la Justicia. El que llamó por teléfono terminó en la cárcel acusado de simulación de delito.

Denuncias

En la misma línea de llevar tranquilidad a la población, pero tomando todas las precauciones necesarias, en el tema de las cartas sospechosas se encuentra trabajando la Dirección Nacional de Información e Inteligencia (DNNI). Ya hay casi diez denuncias radicadas en Montevideo y otra en el departamento de Lavalleja.

Todas las cartas se remitieron al Departamento de Epidemiología del Ministerio de Salud Pública (donde funcionará la oficina «de ántrax»), cuyos expertos las inspeccionarán con mecanismos de protección para de esa forma establecer si se trata de una falsa alarma o si eventualmente existen sustancias peligrosas para el ser humano.

La Facultad de Medicina colaborará en esta tarea, de manera de brindar un servicio las 24 horas del días.

En la capital las denuncias se han canalizado a través de las Seccionales 9ª, 10ª, 12ª, 13ª y 16ª. Ayer se supo que dos de las cartas misteriosas provenían de Miami y que como seña particular lucían etiquetas que aconsejaban que la apertura del sobre estuviera a cargo del destinatario. Fueron recibidas en una misma zona, ubicada en las inmediaciones de Mariscal Estigarribia y Bulevar Artigas.

El director de Seguridad, a cargo de las comisarías, inspector principal Rodríguez Rienzo, dijo a LA REPUBLICA que una de las nuevas denuncias conocidas ayer en realidad era un baucher que invitaba al individuo a participar de un evento en Estados Unidos, en carácter de promoción de un producto.

Los mecanismos policiales para esta realidad que hoy atraviesa el país son los siguientes. La comisaría de la zona recibe la denuncia, la deriva a Epidemiología y si el caso lo amerita el sobre será analizado por Policía Técnica a los efectos de recabar posibles huellas dactilares.

Paralelamente a todo esto, los hombres de Inteligencia recabarán la información sobre estos envíos y realizarán, de ser necesario, las investigaciones a nivel nacional o internacional, en este caso en coordinación con las agencias similares de terceros países. *

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