El barrio 8 de Marzo se moviliza para mejorar su calidad de vida
El barrio 8 de Marzo no tiene red de saneamiento. Para eliminar excretas las 220 familias del barrio sólo disponen de pozos negros que cuando se colman, y sobre todo si llueve mucho, inundan solares, casas y calles.
Un espeso río de orines invadió, por ejemplo, el terreno de Beatriz Sivetti, quien teme que esa fuente de infecciones atrape a su nieto de mes y medio. Ella dice:
«¿A usted le parece que se puede vivir así? Esto ya es terrible y empeora todos los días. Yo estoy muy preocupada por lo que le pueda pasar a mi nieto».
La limpieza regular de todos los pozos no es posible porque gran parte de la modesta población del barrio sufre las consecuencias del desempleo y los bajos ingresos y no está en condiciones de pagarla.
En zonas del barrio anegadas por las aguas servidas ya hubo casos de hepatitis. María Rosa Bobadilla, vecina de Beatriz, informa:
«Yo tengo un hijo de cuatro años que es epiléptico. Se enfermó de hepatitis y estuvo casi cinco meses en cama. Y además de él también tuvieron la misma enfermedad dos de mis nenas, una de seis y otra de ocho, y mi hijo mayor, que tiene 10″.
La carencia de sistemas adecuados de saneamiento es uno de los problemas que más inquieta a la población de esta comunidad, dice Ricardo Martínez, secretario general de la comisión vecinal.
«Dotar de saneamiento al barrio es prioritario para toda la gente que vive aquí. Esa es una de nuestras inquietudes más grandes. Queremos resolver este problema en el plazo más breve posible», señala Martínez.
Sin servicios de desagüe apropiados, el barrio, situado en una zona baja, está también a merced de la lluvia, que además de potenciar la expansión del contenido de los pozos negros arrastra y disemina residuos, erosiona los cimientos de las casas y deteriora las precarias calles de balastro que el Ministerio de Obras Públicas construyó años atrás.
Esos factores están contribuyendo a cimentar muy peligrosos focos de severa contaminación que el trabajo tenaz de la comisión del barrio procura erradicar, subraya Martínez.
Mejor atención
La policlínica que brinda asistencia a la gente del 8 de Marzo no cuenta con los recursos necesarios para sostener una adecuada cobertura de salud, explica Olga González, secretaria de actas de la comisión.
Sucede que la policlínica no sólo atiende a la población del barrio, estimada en algo más de mil personas, sino a la de varios otros de la zona y esa demanda supera lo que puede hacer con el reducido personal y la limitada infraestructura de que dispone.
Al respecto dicen en el 8 de Marzo:
«Muchas veces se nos plantea la necesidad de ir a otras policlínicas que quedan muy lejos y eso implica gastos que superan las posibilidades de mucha gente del barrio porque suele suceder que no se tenga dinero ni para el boleto. En el caso de las mujeres que deben controlar sus embarazos, la situación es grave porque es frecuente que tengan que viajar a una policlínica de la Curva de Maroñas o al Pereira Rossell. Y la misma ineludible necesidad de hacer largos y costosos desplazamientos se plantea cuando hay que comprar medicamentos».
Por esas razones en el 8 de Marzo es unánime la opinión de que es urgente ampliar las posibilidades de atención de la policlínica para mejorar la cobertura de salud disponible en estos momentos.
Por otra parte, las ya desgastadas calles del barrio entorpecen y muchas veces impiden el acceso de ambulancias, lo que es especialmente grave en casos de partos y emergencias que siempre están latentes, señala Martínez.
Por otra parte, como la policlínica no dispone de ambulancia en casos de urgencia el 8 de Marzo debe esperar que llegue una desde un centro asistencial situado a varios kilómetros del barrio, y esto agrega al panorama general otro motivo de preocupación.
En este aspecto, la propia comunidad está en condiciones de contribuir con aportes importantes. En efecto, si las autoridades nacionales o municipales proporcionaran el material que se necesita para mejorar las calles internas y las vías de acceso a Camino Maldonado, el barrio está dispuesto a colaborar con la mano de obra, señalan González y Martínez.
Lo mismo se puede hacer para llevar adelante la instalación de sistemas de saneamiento y otras obras de infraestructura que tanto bien le harían al 8 de Marzo, propone la comisión. También preocupa la seguridad. Los hechos de violencia que cotidianamente estremecen a Montevideo confirman que resulta imperioso reforzar la vigilancia policial en la zona, coinciden en afirmar vecinos y vecinas del barrio.
Otro tema importante es el del transporte. Según se dijo a LA REPUBLICA, el servicio no es bueno:
«Sólo uno de cada tres ómnibus de la línea 103 llega hasta el 8 de Marzo. Esto nos crea enormes dificultades», dicen en el barrio.
El programa de mejoras que manejan en esta comunidad incluye la conexión del alumbrado público, vital para incrementar la seguridad y elevar la calidad de vida:
«Esa es una de las cosas que queremos conseguir lo antes posible porque nos permitirá vivir mejor y con más tranquilidad», señala González.
Los proyectos
El 8 de Marzo aspira a tener su propio merendero. Ya cuenta con el local y buena parte del equipamiento y si todo va bien este proyecto será realidad en el futuro inmediato.
El local donde funcionará el merendero forma parte de la prolija sede la comisión del barrio. Reúne todas las condiciones exigibles y está ubicado en un lugar de fácil acceso.
Un ámbito de esparcimiento para la población infantil, una plaza y un espacio para la práctica de deportes, constituyen otra de las iniciativas que impulsa la comisión del barrio, informa Martínez.
Sin embargo, poco se podrá hacer en este sentido si previamente no se superan las serias dificultades que provocan la carencia de saneamiento y de sistemas de canalización del agua de lluvia:
«Ya tenemos los espacios reservados pero por el momento no los podemos usar porque se inundan y se convierten en pantanos donde no es posible hacer nada. Esto es un cadena. Por ejemplo, hasta que no se resuelva el tema del saneamiento no es posible encarar lo de la plaza», dicen Martínez y González.
Esfuerzo común
No obstante las dificultades, toda la gente del 8 de Marzo mantiene firme su propósito de mejorar la calidad de vida del barrio:
«Hay mucho para hacer y se está trabajando con firmeza. Poco a poco y paso a paso, de acuerdo con nuestras posibilidades, pero sin renunciar a lo que queremos», dice Enrique Macedonio, presidente de la comisión vecinal.
El barrio mismo es un producto de esa férrea voluntad de ir hacia adelante y sortear todos los obstáculos:
«Crear el barrio y lograr todo lo que ya hemos logrado costó muchos sacrificios. Tuvimos comienzos duros pero no nos dejamos vencer.
Aquí hubo gente que vivió un año y hasta dos en una carpita o en muy precarias condiciones hasta que logró construir su casa.
Eso demuestra con qué actitud de superación se han encarado las cosas», subraya Macedonio.
Carlos Velázquez, vicepresidente de la comisión, también destaca los esfuerzos realizados y sostiene que el barrio sabe dar su justo valor a la ayuda que recibe:
«No nos importa si el que se acerca es blanco, colorado o frentista. Lo que nos importa es cómo actúa, si nos da una mano o no, y a partir de allí sabemos cómo responder», afirma.
En ese marco, el esfuerzo comunitario nutre el despegue de este barrio. La solidaridad y la labor colectiva enriquecen las relaciones interpersonales, unen lo disperso y afirman la noción de pertenencia a un grupo de personas que comparten historia y anhelos.
De allí s
urge la fuerza que permite a la gente del 8 de Marzo cimentar con pequeñas y grandes conquistas el futuro mejor que busca. *
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