Detectan retraso en crecimiento de niños

Para el Sistema de Vigilancia Epidemiológica Nutricional, si bien los grupos más críticos disminuyeron en la última medición de hace un lustro, el porcentaje de niños con desnutrición grave es superior a cuatro veces lo esperado en la población de referencia. El porcentaje de niños con desnutrición moderada es una vez y media superior a lo esperado. Si bien los retrasos de crecimiento, en menores de cinco años debido a desnutrición crónica, disminuyeron en su forma «grave», los retrasos moderados y leves en su conjunto son cuatro veces mayores a lo esperado estadísticamente. Las evaluaciones, tanto las del Plan Caif como las del Ministerio de Salud Pública pautan retrasos graves del crecimiento en el 1,4% de los niños estudiados y «retraso moderado en un 5,7%».

Durante casi una década Uruguay logró disminuir de manera importante los nacimientos con peso menor a los 2.500 grs. Ello fue hasta 1987, luego la cifra cesó de reducirse.

Aunque este cuadro general podría resultar por sí solo preocupante, existe otra serie de problemas alimentarios de los «que no se habla todos los días»: las deficiencias de hierro y vitamina «A».

Los informes coinciden en que «la deficiencia de hierro podría considerarse como un problema de salud pública en el país».

El Ministerio de Salud Pública debió priorizar su estudio a nivel materno-infantil, pero tanto los resultados como las medidas que hubiere adoptado son desconocidas hasta el momento. La carencia de vitamina A, es otro problema que desafía a la sanidad nacional. Aun cuando no existen en el país casos de ceguera o lesiones oculares imputables a hipoavitaminosis, deberían efectuarse con urgencia, dicen los especialistas, encuestas bioquímicas a fin de determinar la incidencia del mal.

Otro aspecto alimentario con deficiencias crónicas en Uruguay, parecería estarse ahora solucionando: en Montevideo se fijó una prevalencia del bocio del 6% en la población escolar, donde se diagnosticaron bajas yodurías. La obligatoriedad desde hace dos años para que la sal de todo consumo, incluso animal e industrial, sea yodada, está rebajando las tasas del mal.

En Uruguay la disponibilidad de alimentos por persona (2.738 calorías) supera las 2.155 mínimas fijadas por FAO. Esta disponibilidad aumentó gracias al avance tecnológico en la agroindustria, pero también a las campañas publicitarias con más información al consumidor. En este aspecto el supermercadismo tiene una repercusión positiva: ofrece una amplia gama de alimentos. En la contracara, esa oferta amplia no encuentra consumidores a todos los niveles.

El ingreso promedio nacional equivale a la mitad de la canasta familiar.

Se hace necesario entonces emplear índices de accesibilidad relacionando el salario mínimo nacional con los precios de los alimentos de esa canasta.

En Montevideo, de todos los ingresos familiares, el 31% debe dedicarse a alimentación. En el interior urbano el 35%. Los hogares más pobres gastan un 41% en alimentación. En el interior, el 46%.

El precio de los alimentos de esa canasta, presenta perspectivas nada halagüeñas.*

Destacado

Los datos del informe sobre la situación alimentaria y nutricional del Uruguay fueron recabados por la Red Sisvan Uruguay, y cuenta con el aval de la Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas.

Lo coordinó Martha Illa, y trabajaron Laura Brito, Ana Paula, Della Santa, Graciela Herwig, Stella Maris Soria y Mercedes Traverso. *

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje