Sesenta y dos mil uruguayos por año se atienden en el MSP por depresión
En la presente jornada se celebra el Día de la Salud Mental. La falta de ella no sólo se visualiza en los pacientes internados en las Colonias Bernardo Etchepare, Santín Carlos Rossi, Hospital Vilardebó, nosocomios del Interior del país y los pacientes afiliados a las mutualistas que son derivados a servicios privados contratados por las instituciones, sino en las consultas que se registran anualmente en las policlínicas pertenecientes a Salud Pública.
El director del Programa de Crónicos y Especializados, Horacio Porciúncula, dijo a LA REPUBLICA, que «se contabilizan 187 mil consultas anuales y el 28% de éstas se hace por trastornos depresivos». También señaló que «desde hace tres años esta cifra se mantiene». Porciúncula precisó –en tanto– que crecieron las consultas por «depresión» y también se incrementaron los trastornos vinculados «al abuso de drogas en la población más joven».
Si Salud Pública cuenta con centros de internación para pacientes que padecen patologías psiquiátricas, el sistema mutual sólo cubre la internación de sus afiliados durante 30 días.
Aunque en el momento el tema no está en discusión, Porciúncula subrayó que «se trata de la discriminación que hemos denunciado más de una vez para con los pacientes psiquiátricos».
Con respecto a la atención mutual, el jerarca entendió que «existe poco desarrollo en el área psicológica y comunitaria, a diferencia de la órbita de la Administración de Servicios de Salud del Estado».
Las Colonias psiquiátricas, Santín Carlos Rossi y Etchepare, suman alrededor de 1.050 pacientes, 300 pacientes están internados en el Hospital Vilardebó y alrededor de 100 están alojados en centros asistenciales del Interior del país.
El sistema mutual mantiene un número aproximado de pacientes con tales patologías, que oscila entre 200 y 250.
Por su parte, el PIT-CNT señaló que «la salud mental y el trabajo» está relacionada por el incremento de las alteraciones mentales de los trabajadores. Los pocos datos estadísticos que conocemos (debido a la ausencia total de voluntad de los organismos públicos de publicar estadísticas) nos marcan una incidencia creciente de las certificaciones médicas por causas síquicas, que se ubican en el primer lugar en algunas ramas de actividad (trabajadores de la salud, por ejemplo).
Psicofármacos
Por su lado, los integrantes de la Junta Nacional de Drogas concurrieron a la Comisión especial sobre seguridad ciudadana, el 27 de setiembre pasado. Su secretaria general, Raquel Magri, relató que «hemos realizado un pequeño estudio en las mutualistas y comprobamos que el mayor porcentaje de médicos que recetan psicofármacos no son precisamente los psiquiatras. Casi el 75% de las recetas proviene de medicina general».
Añadió que «se ha detectado –no sólo en Uruguay, sino en el resto de los países del mundo y la Organización de Estados Americanos– que se ha pedido especialmente que se estudie y se trate de controlar este tema, lo que podríamos llamar la receta fácil».
«En el mundo, continuó, se sabe que hay un recetario un poco excesivo en lo que tiene que ver con psicofármacos. Hablamos del uso legal, porque también está el ilegal –por ejemplo, por robo– de sustancias psicotrópicas de medicamentos. Pero en lo que tiene que ver con la receta legal, se nota un exceso».
Agregó también que «hay un aumento en las ventas de psicofármacos, no sólo a adultos, sino también a niños».
Magri adelantó que se intentará «concientizar a los médicos, a los agentes de la salud y a la gente en general, porque a veces los médicos se ven presionados por los propios pacientes».
Horacio Porciúncula confirmó que «el uso de ansiolíticos es indicado por médicos generales, pero lo más interesante es la prolongación en el tiempo del uso del medicamento». A veces, explicó, no está mal el suministro del fármaco sino extenderlo, en vez de recetar directamente un antidepresivo.
Apuntó que como especialista en psiquiatría y jerarca del Ministerio de Salud Pública «procuraremos enfatizar estrategias para disminuir la adhesión a los psicofármacos».
En cuanto a la tasa de suicidios de los países latinoamericanos que divulgan sus datos sobre este fenómeno, Uruguay ocupa el segundo lugar luego de Cuba. Al año, en nuestro país se autoeliminan 450 personas. *
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