Alertan sobre consecuencias del neoliberalismo en viviendas
Finaliza hoy el seminario internacional denominado «Producción Social del Hábitat y el Neoliberalismo», organizado por la Federación Uruguaya de Cooperativas por Ayuda Mutua (Fucvam) y que contó con la participación de unos 600 delegados de Latinoamérica. Durante el transcurso de las jornadas fueron presentadas unas 40 experiencias autogestionadas a nivel continental de similares características a las cooperativas por ayuda mutua de nuestro país. En diversos talleres se discutió el papel del Estado en el financiamiento de la producción social del hábitat, la propiedad colectiva y la participación sin exclusiones.
Víctor Fernández, presidente de Fucvam, propuso que el «Estado benefactor» desarrolle una «aparcería» o compañerismo con la gente, buscando la participación y el involucramiento de los beneficiados en los proyectos habitacionales, tal como sucede en las cooperativas. Fernández definió a las políticas neoliberales como excluyentes, y explicó que las medidas aplicadas como soluciones se terminan convirtiendo en acciones de marginación. Afirmó que los organismos internacionales determinan la construcción de viviendas básicas evolutivas en toda América Latina, lo que en lugar de acercar una solución genera bolsones de pobreza, hacinando a la población de más bajos recursos.
El presidente de Fucvam propuso combinar la construcción de diferentes complejos de viviendas en determinadas zonas a fin de alcanzar una ciudad integradora y heterogénea.
Se lamentó por la pérdida de la heterogeneidad en nuestra ciudad que caracteriza a ciertos barrios de Montevideo y afirmó que el centro de nuestra capital se está vaciando porque muchos uruguayos no pueden acceder al mercado inmobiliario o no pueden construir o mejorar su vivienda.
Estas irregularidades urbanísticas se multiplican varias veces más en ciudades como Buenos Aires, Caracas o Bogotá –explicó Fernández– que generan una emigración del campo a los cinturones de la ciudad y del núcleo de las urbes a la periferia. En Uruguay, el fenómeno de la concentración de la pobreza en zonas metropolitanas proviene esencialmente de la expulsión de residentes del corazón mismo de las ciudades y no tanto de zonas rurales que casi están despobladas. En América Latina hay un promedio del 70% de urbanización y en Uruguay, el porcentaje de personas que residen en ciudades supera el 90%. Ante esta situación, Fernández propuso impulsar una reforma urbana, creando mayores ofertas que permitan tener a los uruguayos un mejor hábitat. Otro de los planteos es evitar la extensión de la ciudad, aplicando medidas para revitalizar el centro de Montevideo.
Involucramiento y participación
Meses y años de trabajo pautan la vida de los cooperativistas. El sueño de la casa propia puede demandar para estas personas por lo menos cinco años y hasta más de un decenio de espera.
Debido a las urgencias habitacionales, algunos no pueden esperar tanto tiempo, y para que la persona no se desligue de la cooperativa, en ciertas oportunidades se le suministra un terreno contiguo al de la obra en construcción para que el necesitado pueda construirse una vivienda precaria. Generalmente suele ocurrir que el sacrificio continuado de levantar paredes, ladrillo tras ladrillo, crea un fuerte sentimiento de pertenencia por su futuro hogar.
A diferencia de lo que ocurre con la mayoría de los residentes de los núcleos básicos evolutivos otorgados por el Ministerio de Vivienda, se presume la existencia de un mayor apego y cuidado de la edificación y su entorno por parte de los cooperativistas.
«No es lo mismo que alguien venga y te dé la llave, que lucharla día a día», aclaró Fernández. *
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