Volver con mama otra vez
Por Horacio Buscaglia
Todo el mundo está hablando de la guerra bacteriológica. Parece que aquí también ya hay gente que está averiguando sobre antídotos y esas cosas.
En los EEUU no sólo se acabaron las máscaras antigás sino que ya hay problemas con el stock del antibiótico que puede achicar el efecto del ántrax. Otra de las cosas que han aumentado las ventas (se dice en un 1.000 por ciento. ¿Puede ser?) son las armas.
La paranoia crece y crece y allí está el loco ese que atacó a un chofer de ómnibus y ya empezaron a hablar de atentado terrorista. En cualquier momento al primero que quiera manejar un ascensor lo van bajar de un tiro. Si te agarran haciendo un avioncito de papel, ni te cuento. Aquí en el Uruguay, me contó un vendedor inmobiliario que venía ofreciendo departamentos «frente a la Embajada Norteamericana», hasta antes del 11 recibía varias llamadas por día, a partir de allí no recibió ninguna más.
Ni una. Sospechó que era por el dato de la ubicación y se lo sacó. Inmediatamente empezó a recibir llamadas nuevamente, pero cuando empezaba a ofrecerles el derpa y les decía que estaba frente a la Embajada, inmediatamente daban excusas y se iban.
Hasta ahora no pudo colocarlo.
A mí me parece que se está exagerando un poco. No digo allá en los EEUU, que con el tema del ojo por ojo las cosas se pueden complicar, pero no podemos empezar a perseguirnos con cualquier gansada. (Aunque un ganso entrenado andá a saber lo que es capaz de hacer).
Además, después que me enteré que la prueba más contundente contra Bin Laden es la llamada a su madre: «Mami, llamo para saludarte porque muy pronto va a ser difícil comunicarse conmigo», ¿Qué querés que te diga? Si hasta tierno me parece. Y si me apurás un poco, gardeliano, me atrevería a decirte.
Como imagen de terrorista se aflojó un poco, ¿no? *
Compartí tu opinión con toda la comunidad