Después del frío
El Batallón de Ingenieros de Combate Nº 1 se ocupó de la elaboración y distribución de los alimentos, comenzando con 220 cenas y desayunos al inicio del invierno y terminando con 340 como consecuencia de la cantidad de gente que iba a comer aunque no se quedara a dormir.
El Ejército dispuso de 11.570 horas hombre para el trabajo de almacenaje, confección, distribución y control de los alimentos. El vehículo que los distribuía recorrió 3.350 kilómetros para hacer llegar la comida a la gente. Para elaborar los alimentos, fueron consumidos 9.780 litros de agua y 629 kilowatts de energía eléctrica, además de los productos de limpieza y la inversión en utensilios de cocina.
Durante todo el período se utilizaron 3.966 kilos de verduras y frutas, 3.357 kilos de víveres secos, 1.250 litros de aceites y salsas, 494 kilos de condimentos, 550 kilos de leche en polvo y 4.786 kilos de carne. A esto se sumaron grandes cantidades de productos no cuantificables globalmente como enlatados, cocoa, café, dulces, arvejas, aceitunas, crema de choclo y otros.
Alternativas a la calle
Mediante el trabajo integrado de las instituciones, este invierno se incrementó en 266 camas la cobertura para las personas en situación de calle. La IMM financió la apertura de dos refugios nocturnos, «La casa del vecino» y «Fray Marcelino», que ofrecieron 135 y 56 lugares respectivamente. Por otra parte, el Iname y el BPS dieron una mayor cobertura ecónomica al Santa Clara, Mateo XXV y Pablo VI, ampliando los lugares disponibles.
Diez becarios de Trabajo Social que realizan pasantías en la IMM realizaron entrevistas numerosas para conocer la trayectoria vital de las personas que terminan en situación de calle. Sesenta y cinco hombres y mujeres fueron entrevistados en los refugios de emergencia Santa Clara, Albergue Pablo VI, Refugio Mateo XXV y Albergue San Vicente de Paul.
El objetivo de las instituciones, expresado en el documento de balance, es buscar «alternativas para este grupo de población».
Entre estas alternativas figura brindar cobertura de salud a través del carné de asistencia del Ministerio de Salud Pública (MSP), efectuar tratamientos médicos específicos en los refugios de asistencia y diagnosticar parasitosis entre la población infantil.
Los asistentes a los refugios fueron orientados para vincularse con el INDA y obtener complementos alimentarios. También se proyecta trabajar en el fortalecimiento familiar y apoyo a la infancia a través de la coordinación del personal de los refugios al equipo de calle del Iname.
La División Prestaciones Sociales del BPS y el Iname comenzaron a trabajar para buscar alternativas de vivienda para quienes deben recurrir a los refugios. El 30 de agosto se realizó una Jornada Técnica de Análisis en el BPS para iniciar la búsqueda de salida.
El informe de la Comisión Departamental Interinstitucional que implantó el Plan Invierno plantea que «hasta el presente no aparecen alternativas de solución para la población entre 18 y 55 años», por lo que se considera conveniente «el involucramiento de otros organismos del Estado».
Atención integral
Alimentación, estufas, colchones, equipamiento, abrigo, frazadas, sábanas, medicamentos y productos de limpieza y tocador fueron algunas de las donaciones logradas para los refugios.
Los niños recibieron regalos recolectados por la División Prestaciones del BPS en el Día del Niño. Esa misma semana se les regalaron entradas para un espectáculo infantil, mientras la Comisión de Derechos Humanos del Servicio del Centro Comunal de la Zona 2 consiguió entradas para el teatro para las familias alojadas en la «Casa del Vecino».
Instituciones y empresas también se solidarizaron, obteniéndose una donación de cinco toneladas de alimentos de la Cámara Industrial de Alimentos Envasados. Ancap aportó gasoil y supergás, UTE colaboró con 2.500 dólares en energía eléctrica y Antel ubicó teléfonos sociales en los distintos refugios. *
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