RECHAZAN LAS LEYES QUE ACELERAN EL DIVORCIO Y OTORGAN DERECHOS A LOS CONCUBINOS

La Iglesia propone humanizar la sociedad a través de la familia

Hasta el próximo domingo, la Iglesia Católica celebra la Semana de la Familia, realizándose diversas actividades en todas las diócesis. Hoy, el arzobispo de Montevideo, monseñor Cotugno, oficiando como presidente del Departamento de Familia de la Conferencia Episcopal Uruguaya, presentará públicamente el pensamiento de la institución sobre el tema.

El próximo viernes, a las 19.30 horas, se desarrollará un encuentro con movimientos y servicios especializados.

El sábado se rezará un rosario por la familia en el Santuario del Señor Resucitado (Tres Cruces), con la participación de monseñor Cotugno, entre las 16 a 18 horas. El domingo por la mañana, se oficiará una misa en la catedral metropolitana.

Sergio Cleffi, secretario ejecutivo de la Comisión de Pastoral Familiar, explicó que este año se presenta una serie de reflexiones, orientaciones y propuestas referidas a distintas áreas de la vida que tienen que ver con la familia.

Se propone a la comunidad, asumir diversas conductas durante el transcurso de la semana. Por ejemplo, está planteado no ver televisión por una noche y aprovechar este tiempo para fortalecer vículos.

Sugiere realizar un «contrato» entre padres e hijos, para acordar cómo y cuándo se utilizará la red Internet.

También se plantea un día para el diálogo y de privación de gastos superfluos, para luego destinar el dinero ahorrado a obras sociales.

Sergio Cleffi citó un estudio de la Comisión Económica Para América Latina (Cepal) que data de 1998, que refiere a las altas tasas de divorcios y de uniones de hecho. «Este fenómeno está afectando el capital social que es la familia, que transmite valores a la sociedad», acotó.

Precisó que las uniones de hecho no implican un compromiso ni se pretende seguir juntos para siempre. «Es como tener una espada de Damocles sobre la cabeza y estar permanentemente a prueba. Uno se puede separar de las pareja, pero jamás de los hijos».

Según Sergio Cleffi, las parejas católicas reciben a través del sacramento del matrimonio, una gracia especial que les permite superar momentos de adversidad.

Reclamó la aplicación de mayores políticas de Estado que favorezcan a la institución familiar, tal como lo abogó el propio Papa, y rechazó las iniciativas tendientes a la disolución de las mismas.

Se posicionó en contra del proyecto de ley del senador Correa Fleitas, que otorga al hombre el derecho por su sola voluntad, divorciarse en 6 meses. Argumentó que la iniciativa que no favorece la unión matrimonial.

También discrepó con la propuesta del diputado Daniel Díaz Maynard, que equipara los derechos de los concubinos con los matrimonios legalmente establecidos.

 

Padres de explotadores

 

El papa Juan Pablo II entregó a los obispos uruguayos un mensaje, con una serie de prioridades pastorales, que incluyen el tema del deterioro del matrimonio.

El Papa enfatizó el deterioro generalizado de las uniones conyugales, con consecuencias preocupantes tanto en la esfera personal como pública. «Por eso se ha de prestar particular atención a todas las familias, no sólo a las que cumplen su misión al servicio de la vida desde la concepción hasta su ocaso natural».

El pontífice resaltó que también es necesario hacer un discernimiento pastoral sobre las formas alternativas de unión que hoy afectan al Uruguay, especialmente aquellas que consideran como realidad familiar las simples uniones de hecho.

Sobre este aspecto, Juan Pablo II cuestionó toda ley que «perjudica a la familia» y atenta contra su unidad e indisolubilidad, otorgando validez legal a uniones entre personas, incluso del mismo sexo.

Por su parte, la Vicaría para la Familia de la Arquidiócesis de Montevideo explicó que los «explotadores y opresores de los más débiles o de los pueblos, han crecido en familias donde no lograron descubrir la fraternidad, generalmente porque sus padres no supieron ayudarlos».

Enfatizó que las estadísticas sociales también señalan que los delincuentes juveniles son, invariablemente, el producto de familias donde la relación con los padres estuvo deteriorada.

Sobre el trabajo, explica que se vive hoy tan sólo como un medio para producir o adquirir cosas, por lo cual se volvió opresor y esclavizante, porque no se le considera en relación a las personas.

«En la familia es donde se debe aprender que las personas valen más que las cosas. Trabajar es saber poner las cosas al servicio de las personas. Sólo desde las familias se logrará humanizar el mundo del trabajo», manifiesta el documento de la Vicaría.*

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje