Organización Mundial de la Salud alertó sobre eventual ataque biológico
«Estamos muy preocupados por la posibilidad de una guerra bacteriológica», dijo ayer en Montevideo el representante de la Organización Mundial de la Salud, William Cocksedge.
El jerarca estuvo en el Edificio Mercosur en momentos en que se analizaba el reglamento sanitario para los países de la región.
Agregó que la OMS está interesada en «que todos los ministros de salud estén armados y tengan todos los conocimientos necesarios para poder combatir el eventual caso de una guerra bacteriológica». Apuntó que «la OMS trabaja actualmente en la obtención de información de último momento» sobre la aparición de enfermedades en cualquier parte del mundo.
Peligro posible
La revista Time que aparece con LA REPUBLICA los domingos informó en su última edición que «la guerra bacteriológica se ha utilizado desde la Edad Media, al menos, cuando los ejércitos que sitiaban al enemigo catapultaban cadáveres infectados con la peste bubónica sobre las murallas. Hoy en día, las autoridades temen más a la bacteria ántrax (carbunco) y a la viruela. Ambas son letales: la primera mata a casi el 90% de quienes la padecen y la segunda al 30%. Sin embargo, mientras la viruela se puede contagiar de persona a persona, el ántrax no. Durante la guerra fría, tanto EEUU como la Unión Soviética comenzaron a desarrollar el ántrax como arma biológica. Se cree que en la actualidad 17 naciones tienen armas biológicas.
Por otra parte, la Comisión Reguladora Nuclear planea mejorar la seguridad de las plantas nucleares y los funcionarios de salud pública comienzan a tratar en serio la preparación para ataques biológicos.
Hacia fines del siglo pasado, epidemias como la fiebre amarilla y el cólera mantuvieron a las poblaciones en estado de alerta permanente.
En junio pasado, varios grupos de estudio auspiciaron el análisis de un ataque bacteriológico simulado al corazón de Estados Unidos. A un grupo de participantes, reunidos en la Base Andrews de la Fuerza Aérea, se les presentó el ejercicio denominado «Dark Winter» en el que los estados de Oklahoma, Georgia y Pennsylvania habían sido atacados deliberadamente con el virus de la viruela y debían entonces organizar todos los recursos disponibles para limitar el daño al mínimo posible. En este juego de guerra en tiempos de paz (junio) la situación quedó irremediable y rápidamente fuera de control.
En dos semanas fueron infectados 16.000 estadounidenses y murieron o estaban por morir otros 6.000. La mayoría de los expertos en terrorismo coinciden en que de los tres tipos de armas de destrucción masiva, los agentes biológicos representan la amenaza más grave, seguida por bombas nucleares y armas químicas. *
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