Paradojas (otras)
Bush «el oportuno», que cuando hace un llamado a los norteamericanos para que «vuelvan a volar» para reactivar la destrozada industria aeronáutica comunica también que ha dado órdenes de derribar a los aviones que se sospechen secuestrados.
Los yanquis que dejan de tomar Coca Cola para no colaborar con una supuesta empresa de bin Laden que provee la goma arábiga que se usa en los refrescos, mientras muchos árabes abandonan sus narguiles para beber la imperialista bebida cola.
La constante y cada vez mayor pérdida de libertades que sufren los norteamericanos en nombre de «La libertad duradera».
El pedido de perdón de Washington Abdala por los uruguayos que no se comportaron como «yes-men» aceptando patrióticamente lo que quería EEUU. (Pidió perdón, también, por el gobierno de su partido cuya declaración fue justa y clara.)
La Iglesia Católica, institución paradójica si las hay, que mientras el Papa en Kazajstán defendía la superioridad del diálogo frente a las armas, los obispos de Estados Unidos enviaban una carta a George W. Bush, en la que le expresaban su solidaridad a la decisión de responder al terrorismo con las armas.
«Nuestra nación, en colaboración con las demás, tiene el derecho moral y la obligación sacrosanta de defender el bien común contra los ataques terroristas», decía la carta firmada por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos. (Nótese lo de «obligación sacrosanta»)
Casi en el mismo momento el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls, dio, en una declaración a la prensa, una cobertura moral a un eventual ataque de Estados Unidos contra Afganistán.
El Papa no se baja del caballo y nadie sabe qué hacer, Navarro lo «explica» así: «En esos principios éticos hay varios elementos, y, sobre todo, el de la proporcionalidad y el de las pérdidas humanas». ¿Entendiste algo? *
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