Tiene la Palabra
Carta abierta a Clever González
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me dirijo a usted por intermedio de este diario (que yo sí considero plural), porque me siento totalmente ofendida por sus dichos en una llamada al Director el 12 de agosto.
Topolansky, Mujica y Fernández Huidobro ocupan sus bancas porque estamos en democracia y fue el pueblo que los eligió para esos cargos. Cuando en 1973 «ustedes» instalaron la dictadura, ¿no atacaron las instituciones?
Dan A. Mitrione no fue una pobre e inocente criatura que sólo vino a instruir a la Policía. Le sugiero la lectura del libro del periodista A. J. Langguth «Hidden terrors – the truth about US Police operations in Latin America», que le permitirá desayunarse de quién fue realmente esa persona que usted tanto estima y admira.
Entre 1973 y 1980 Uruguay era el país que tenía más presos políticos per cápita en el mundo, y se lo consideraba la cámara de torturas de América Latina.
Si Mujica parece sucio, lo prefiero mil veces a muchos que lo que tienen mugrienta es el alma. Ustedes, policía retirado Angel Clever González, hicieron mucho daño, daños irreparables no sólo a los que «eran grandes y sabían lo que hacían», sino a los botijas, mujeres y hombres inocentes. ¿Eran acaso guerrilleros los generales Licandro y Seregni; o los legisladores asesinados Michelini y Gutiérrez Ruiz?
Los tupamaros ya cumplieron sus condenas con creces sufriendo todo tipo de vejámenes. ¿Por qué «nosotros» no tenemos derecho a pedir juicio para quienes cometieron crímenes de lesa humanidad? ¿Por qué no podemos exigir justicia?
Para terminar, lo invito a usted, como católica que soy, a que recapacite, que piense, que reflexione y no odie tanto.
Lo perdono y lo saludo sin odio y con respeto
BRENDA
Las playas de San José
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Leyendo la página 25 de su diario del día de ayer y la 24 del día de hoy, esa parece ser la conclusión lógica. Ya que apenas se hace mención al Balneario Boca del Cufré y el impacto ambiental allí padecido.
Distante unos diez quilómetros de allí hace veinte años conocí y disfruté de una idílica playa conocida como Arrospide. El que no la conoce ya no podrá hacerlo, porque ya desapareció.
Tal vez si las autoridades nacionales o departamentales toman medidas acertadas, dentro de veinte años resurja esta playa que nos robaron a todos los uruguayos. Si bien la mencionada escollera tiene su que ver, sospecho que pueden incidir también otros factores, como ser la presencia de una arenera en las inmediaciones. Sería interesante que se evaluara el impacto de esta industria extractiva.
La misma tuvo sus comienzos a fines de la dictadura y continúa hasta la fecha. En sus comienzos estos señores cortaron la calle por la que se accedía a la playa, impidiendo de hecho que los lugareños pudieran llegar a la misma. Con la misma prepotencia y atropello desalojaron a varios pescadores artesanales que allí vivían. Algunos hacía más de treinta años que junto a sus familias allí habitaban. Llegó el exceso incluso a romper artes de pesca y embarcaciones.
Esta empresa debe dragar un canal para el ingreso de los barcos de carga lo que trae aparejada la movilidad del lecho arenoso y el consiguiente deterioro de la faja costera.
En esa localidad pude comprobar que la costa retrocedió no menos de 100 metros. Pero 100 metros en zonas de impresionantes dunas y en una playa que los bancos de arena hacían posible internarse en el agua no menos de 150 metros.
Para que se hagan una idea, el arco de la playa desaparecido es comparable a toda la playa Miramar y Carrasco juntas. Esto es perfectamente comprobable, si es que alguien quiere tomar cartas en el asunto. Por favor hagan algo ya, esto es un verdadero desastre ambiental.
ALVARO FERNANDEZ – C.I. 1.983.958-1
Hecho acá y el «totalitarismo»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Me presenté, por primera vez, al llamado a artesanos que realizó Todos por Uruguay «HechoAcá». Mis trabajos pasaron la primera instancia del juzgamiento. El 21.8 fui a retirar mis materiales y me entregaron el MEMO 21/01. Asunto: Recordatorios. En él se establece una serie de condiciones: compra de espacios, pagos, envío, etc., etc., pero aparece recién ahora, no desde el primer llamado, en el ítem 7.5 algo que realmente me indigna: «Vestimenta al igual que el año anterior, deberá ser camisa blanca y pantalón o pollera negra».
Algo para mí inaceptable e injusto. ¿Por qué esta exigencia totalitaria y por lo tanto arbitraria? ¿Por temor a que los artesanos lleven ropas feas, de mal gusto? ¿Porque si van vestidos con lo que tienen pueden llegar a herir la sensibilidad de alguna personalidad? ¿Es para no interferir con la decoración operística del galpón exposición del LATU? ¿No es esto una flagrante falta de respecto a los derechos individuales? ¿Quién responde?
Tengo la edad suficiente y necesaria para acordarme de la dictadura (sí, dictadura, sin eufemismos), tiempos en que se trató de aniquilar lo diferente, lo que amenazaba ideas, sentimientos, bigotes, pelo largo y faldas cortas. El caso es que los expositores deben pagar un mínimo de mil pesos uruguayos por un mínimo de derecho de piso o mesa o lo que sea de 2 metros cuadrados. Esta condición no puede transformarlos en «empleados» de la Comisión HechoAcá, los artesanos pagan para mostrar y, con suerte, comercializar sus trabajos.
Aclaro que la decisión final de los jurados se hará pública el 31 de este mes, por lo tanto, no se tome mi inquietud y rabia como resultado de un ego herido. Espero explicaciones de alguien.
ARTEENFERMO
El pan tarifado
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy gorda porque me gusta comer. Cada década, cada lustro, luego cada año, y más acá cada mes, fui buscando productos más baratos con la consecuente diminución en la calidad de la comida. Surgieron en los últimos años comisiones o asociaciones, o como quiera llamárseles, de «defensa del consumidor». ¿De qué consumidor? Quisiera saber si existe alguna que defienda al consumidor de la comida (del que aún come) para poder elevar mi protesta. Quisiera encontrar solución para el tema del pan tarifado. Según uno de los panaderos –mejor dicho, dueño de panadería– de mi barrio, se está por firmar un decreto que eliminaría la obligación de vender pan tarifado todos los días, de 9 a 16. (Ya se sabe que si en ese horario se les termina ese pan, están obligados a vender cualquier tipo de pan, al precio tarifado: $ 8).
Pero ocurre que algunos dueños de panaderías, enojados con los supermercados, cuando vamos a buscar pan tarifado nos venden pan viejo, bizcochos de días anteriores y hasta pan mal horneado y ácido. Yo guardo aún en la heladera un trozo por si Bromatología quiere analizarlo, a ver con qué lo hicieron.
Yo no estoy en contra de la protesta de los panaderos. Es más, me parece muy justificado su enojo frente a la desleal competencia de los supermercados, a los que nadie controla. Pero sí estoy en contra y me enoja mucho que quieran sacarle el pan barato al que no puede comprar otra cosa, o nos vendan pan viejo y ácido como si fuéramos cerdos.
¿Dónde está esa Asociación del Consumidor que defienda al que compra pan tarifado? Por favor, avisen dónde funciona, d
ónde están sus representantes y si defienden realmente al consumidor.
LA GORDA
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