La columna amarilla

Es para morirse

Por Horacio Buscaglia

 

Si la calle está brava, las autopistas de la información están bravísimas.

Y si a la increíble «fauna» de la web le agregás la crisis de Argentina y la especial imaginación de los porteños para los negocios, entendés por qué te llegan tantos «emilios» ofreciéndote las mil maneras de hacer guita fácil. Desde extrañas cadenas hasta cursos y talleres que te harán salir de pobre en un santiamén.

Pero el ofrecimiento de un cementerio virtual (pazeterna.com.ar), me agarró por sorpresa. Te lo explican así: «Paz Eterna nace para brindar un servicio a familiares y amigos de fallecidos sin distinción de credos y religiones. Muchas veces la distancia o la misma incomodidad de trasladarse a un cementerio convencional no nos permite acercarnos con frecuencia a nuestros seres queridos fallecidos. Paz Eterna, el primer cementerio virtual del mundo, es hoy una nueva forma de rendir culto y tributo a nuestros seres queridos. Un espacio en común para ser visitado por familiares y amigos no importando el lugar y la distancia».

Poner una «Placa conmemorativa» te sale 5 dólares, la «Residencia» 20. Claro que te aclaran que la Residencia es a «perpetuidad». ¡Claváo! Si estás muerto.

La «Residencia» es una página web con una foto tuya enmarcada (tenés más de 20 marcos diferentes entre ellos un cielo con nubes que se mueven), el dibujo espantoso de un libro donde se pueden dejar mensajes para el muerto, unas flores virtuales (20 opciones) extremadamente cursis y música (40 opciones) triste y solemne tocada en un órgano de juguete. Además podés ver videos y escuchar la voz del muerto.

La pregunta que uno siempre se hace frente a estas cosas es: ¿Habrá alguien tan gil, que compre la idea?

Yo digo ¿por qué no? ¿No hay gente que sigue creyendo que el FMI es bueno? *

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