Tiene la palabra

Recursos para los liceos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Como familiar de alumnos del Liceo del Cerro deseo saber por qué, de una vez por todas, no se arbitran recursos por parte del MEC para resolver las carencias edilicias denunciadas. Al mismo tiempo, le pregunto al señor ministro ¿cómo es eso de que no hay recursos suficientes cuando en el edificio de 18 de Julio Nº 841 (altos del Cambio «Messina») se está gastando mucho dinero en reformas de un apartamento, oportunamente donado a dicha secretaría de Estado? No hay para el liceo cerrense pero sí para una suntuosa oficina (¿para quién?) en plena Avenida 18 de Julio, allí frente al Palacio Salvo, donde activamente se viene trabajando, por parte de una empresa constructora para dejar «chiche» el inmueble donado al MEC. ¡No tienen vergüenza!

Saludos.

MARIANA

 

Carta de un estudiante

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Luego de la pasada marcha en recuerdo a los mártires estudiantiles y con los reclamos en pos de una mejor educación pública, los jerarcas» salieron como buitres carroñeros a intentar despertar en la gente miedo y repudio a la movilización estudiantil.

No faltó por supuesto que salgan a decir que estamos siendo «aconsejados» por gente de sectores políticos, y no se dan cuenta, no quieren ver, no quieren ni pensar, que somos capaces de discutir y accionar sin la influencia de nadie, de reclamar lo que el poder quiere que se olvide, de gritar lo prohibido…

Se los tilda de violentistas, de «buscar muertos», como exclamó el señor García Pintos, ¿nosotros buscamos muertos?, acaso no son ellos los que dejan que se mueran de hambre y frío miles de personas, los que impulsan políticas de desempleo y de subordinación a las financieras internacionales. Claro, todos somos culpables si no hacemos nada al respecto.

Nosotros creemos que es posible una educación auténtica, una educación pública que forme hombres y mujeres austeros, solidarios, capaces de criticar, de expresarse. Es este el aporte que hacemos, la defensa de la educación pública, pero ellos, ¡ellos! Mientras predican democracia, imponen actas privativas de libertad y inconstitucionales, mientras imponen cumplir leyes, otorgan promesas que no cumplen.

Dicen que «escrachamos» al Palacio Legislativo, ¡nosotros!, los estudiantes, docentes, trabajadores, ¡cómo no! Cómo no lo va a entender así el señor Hierro, si está acostumbrado a que el «monumento» usado como símbolo de democracia, esté solo, discutiendo adentro, y aguantando afuera, cómo no se va a poner nervioso, si hay miles de personas afuera, bregando por una educación mejor. Pero que le quede claro, eso no fue un «escrache», el escrache al sistema se lo hacen ellos mismos, al dictar leyes que hambrean a la gente, el escrache se lo hace ellos mismos al sumergir la educación pública y la formación de los jóvenes hasta donde los lineamientos y el dinero internacional manden. Así que no nos culpen, son ellos quienes generan descreimiento con sus acciones.

Si vemos a un diputado tildando a los estudiantes de pequeños terroristas, intentando hacer metáforas entre la lluvia y la violencia que se viene, en vez de eso que trate de hacer metáforas entre lo que gasta él por mes en perfumes y lo que gana un trabajador por mes. Que haga metáforas entre la lluvia que cae y la gente que se moja y pasa frío sin tener un techo.

CAMILO

 

Los sonidos del silencio

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Sin duda la falta de profundización en el esclarecimiento de la verdad genera una gran profusión de conjeturas.

Saber dónde y cómo se formaron los represores, con qué financiamiento, cuáles fueron sus docentes, sus programas, sus formas de coordinación internacional, sus relaciones internas con otros sectores de la sociedad o más concretamente quiénes fueron sus responsables directos, será parte de la labor periodística. Será trabajo para ensayos de diferente índole. ¿O el Estado lo hará cuando, siguiendo el razonamiento de Brezzo, mueran todos a quellos que de una y otra forma estuvieron o se sienten involucrados en los oscuros procedimientos del «proceso» y aún revistan en sectores del poder?

«No hubo ejecuciones»: aplausos.

Es la pregunta que todos nos estábamos haciendo. ¿Fuimos tan sanguinarios como para poner frente a un paredón a toda esa gente? No. Murieron porque no resistieron la tortura. Es decir, fueron sujetos activos de su propia muerte. Francamente muy complicado. Y si no fuera sobre acontecimientos tan dramáticos, hasta podría ser un buen chiste. No es que se los torturó hasta la muerte. No. Se les escapó. Esas cosas pasan. Un voltio más, uno menos, una sumergida excesiva.

No resistir la tortura implica una premisa: creer que la tortura se infligía sólo para sacar información, por lo que ese, sería hipotéticamente el fin del calvario. Pero y si descubrimos que muchas veces se hacía simplemente para «quebrar» al detenido, lo que podía decantar en su muerte, y que esto estaba aceptado metodológicamente, ¿de qué estaríamos hablando entonces?, ¿de media ejecución? ¿de ejecución sin voluntad explícita?

Creo que en nuestra sociedad, estamos tan poco acostumbrados a democratizar la información, que nos cuesta desentrañar las preguntas principales. Seguimos escuchando los sonidos del silencio y así nuestra curiosidad se empobrece discurriendo por la morbosa senda de Gran Hermano.

Somos una familia pobre pero decente.

¿Qué habremos de hacer con tanto dolor? ¿Hasta cuándo vamos a callar en nombre de nuestro carácter sobrio y mesurado? ¿Cuántos nombres puede tener el engaño?

Nada debe discutirse, nada debe romperse, nada debe moverse.

Tal vez por eso no podemos percibir aún la verdadera dimensión de nuestras heridas. Y entonces los sueños y el futuro son sólo incertidumbre.

Como decía Mafalda: deberemos derrumbar las estructuras, antes que éstas, se derrumben solas.

HECTOR ROVELLA – C.I. 1.766.789-3

 

Yo dije que no iban al Mundial

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* Antes que nada mis felicitaciones y saludos a todas las Marías del mundo en su santo celebrado el 15 de agosto.

Yo pronostiqué a la página deportiva del diario plural (el señor Enrique Yanuzzi es testigo de ello si tiene memoria) y antes de la eliminatoria sudamericana al campeonato mundial de fútbol 2002 en Japón y Corea que Uruguay no clasificaba y ocupaba el 6º lugar en la tabla de posiciones de la eliminatoria. Reconozco que no sé nada de fútbol luego de ver Venezuela 2 – Uruguay 0, que debió ser Venezuela 4 – Uruguay 0 Uruguay ocupará un puesto inferior al 6º en dicha tabla por el «rugby» que sus «magos» según el doctor Jorge Da Silveira y otros demuestran en el césped en toda la eliminatoria mundialista. ¡Vergonzoso para quien como yo vio algo de fútbol de Uruguay en 1954 en Mundial de Suiza (prácticas) y cine o TV!

Muy atentamente,

ENRIQUE F. PRESTO – C.I. 1.08.035-4

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