"A mí me duele porque yo vivo de esto"
Wilson Viscala – Pescador
Hace diesiséis años que se dedica a la pesca, vive de eso siempre y cuando las cosas anden bien. Si no abandona la playa en busca de alguna otra actividad que le permita sobrevivir. Hace «changas», hasta que la situación mejora.
Empezó a pescar muy joven. Vivía en el Cerro y su padre quedó sin empleo al fundirse el frigorífico en el cual trabajaba. Entonces, la familia encontró el sustento en el mar. La tarea enseguida atrapó a Wilson. Hoy está solo y asegura que no aprendió a pescar, que aprende día a día porque el mar siempre enseña algo nuevo.
Dedica a su actividad cinco o seis horas diarias, en su barca se introduce en el agua entre quinientos y mil metros de la orilla, con dos o tres compañeros. De esos compañeros se siente responsable y considera que tiene la obligación de cuidarlos de los riesgos y hasta de disimular sus propios miedos en los temporales, para no ponerlos nerviosos.
Dos veces le tocó pasar por situaciones de peligro. Una vez se le dio vuelta la chalana y «se fue al agua». En la otra, la embarcación perdió presión y se hundió, ahí lo ayudó la escasa profundidad del lugar.
Dice que luego de esos accidentes siente cierto temor al salir al mar, pero está convencido que es más segura el agua que la tierra. Y que el día que le vaya a pasar algo, no importará si está en suelo firme o a bordo de una embarcación.
–¿Ultimamente se habla mucho de los perjuicios que ocasionan los lobos marinos a los pescadores.
–Sí, son un problema que perjudica nuestro trabajo. La pesca está muerta. Los lobos están acá nomás, nos destruyen todo. Para comer un pescado que llevamos en la red la rompen en donde muerden, en donde apoyan la cola y en la parte que ponen la aleta, así se escapan todos los peces. Mientras no los maten la cosa va a seguir igual, pero no es el único problema que tenemos.
–¿Cuáles otros tienen?
–La falta de equipos, los que tenemos son de mentira, fueron una mentira del gobierno. Son tan grandes las soluciones pero no las quieren ver. Ilpe le dio permiso a una pareja poseedora de un barco grande, para pescar sólo un tipo de peces y pescan todo, corvina, pescadilla, lo que sea y no pasa nada. Por otro lado hay empresas con grandes barcos que «coimean», hubo un compañero que hizo la denuncia y con ellos no pasó nada, pero a él le sacaron las redes.
Esta problemática a mí me duele porque yo vivo de esto, no puede ser que los empresarios que mueven mucha plata acaben con los pescadores artesanales.
–¿A quién vende sus pescados?
–Al frigorífico, según el tipo de pez que pidan es lo que se les trae. Y también a los compañeros que tienen puestos de venta acá, en el puerto. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad