INTENDENCIA CEDERA DOS SALONES COMUNALES

Piedras Blancas: cuando el hambre está en la calle

La imagen que se vive a diario en la precaria carpa ubicada en Belloni y Dunant, en la zona de Piedras Blancas, se asemeja a Sarajevo u otro país devastado. Centenares de personas, provenientes de diferentes puntos de Montevideo, concurren al mediodía y a la noche, vianda en mano, en busca de un plato de comida.

«Estamos desbordados», explica Luis Rodríguez, padre de cuatro niños y uno de los responsables de la iniciativa.

«Hicimos esto como cooperativistas de bajos recursos y ante la falta de trabajo, con el objetivo de pasar el invierno todos juntos y darle de comer a los niños. Ahora 370 personas, de las cuales 200 son menores, dependen de nosotros. Por eso es que estamos apelando a la solidaridad de los vecinos».

Mantener en funcionamiento el merendero de lunes a domingo se ha transformado en una tarea harto difícil. Los cooperativistas deben apelar a la solidaridad de los comerciantes y feriantes de la zona, pero también a la imaginación.

Por eso, durante el día, venden tortas fritas y ropa usada «a voluntad». También reparten volantes en letra manuscrita, para informar a la población sobre la acuciante situación que les toca vivir.

«Hay días que te gana la impotencia», reflexiona José Búrguez, otro de los vecinos. Sabés que hay madres con sus hijos que están esperando para comer un plato de ensopado y tenés que salir a buscar alimentos para parar la olla. Tenemos el caso de una mujer con nueve hijos, que viene desde Colón en busca de comida».

Ayuda comunal

Ante esta situación, las autoridades del Centro Comunal Zonal Nº 10 vienen analizando la posibilidad de ceder dos salones comunales, aledaños al predio donde se encuentra la carpa, para el funcionamiento del merendero. «Mantuvimos una reunión con el secretario general de la Junta Local, Juan Landaco y nos informó que posiblemente este lunes se firme el decreto. El comunal nos va a donar cocinas y garrafas, pero necesitamos ollas, platos, vasos y sillas, por lo que solicitamos a la población que nos acerque utensilios de cocina que no utilice», afirmó Rodríguez. «Quienes estamos al frente de esto no somos samaritanos, se apresura a aclarar Rodríguez. En mi caso personal, trabajé en la construcción y ahora estoy desocupado. Mi señora hace trabajos de limpieza y mis hijos comen aquí.

Es la única forma que tenemos de sobrevivir». «La gente, por suerte, aún es solidaria, acota Búrguez, pero es tanta la recesión que mucha gente, más allá de su voluntad, se ve imposibilitada de ayudarnos. Por eso hacemos un llamado público a empresas como Adria o Puritas para que nos donen alimentos». *

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