EL BARRIO HISTORICO DE COLONIA EN TOTAL ABANDONO

La historia es "tierra de nadie"

ario Leal Méndez, uno de los integrantes de la institución, ilustró el problema citando el caso de «carteles de venta de inmuebles, de todo tipo y tamaño, que cuelgan de las fachadas; también propaganda política de las últimas elecciones que nadie se ha molestado en retirar».

«Hay calles que OSE destroza y no vuelve a reparar, esquinas rotas por el paso de camiones, calles hundidas, veredas rotas, charcos de enormes proporciones, ¡es una vergüenza!»

Leal comentó situaciones absurdas como «la colocación de adoquines sobre una vereda, pegados con cemento. Eso es el capricho de un particular, pero nadie le pone freno».

El blindex prolifera

Otros datos aportados por la entidad vecinal indican que «antiguos cañones están desde hace meses tapados con botellas de plástico». «Se están viniendo abajo construcciones muy añejas, con techos de tejas portuguesas; sacaron faroles en el Paseo de San Gabriel y nunca los repusieron, y todos los días se acumulan los grafittis en puertas y muros del barrio, sin que ninguna autoridad se ocupe del tema».

Para peor de males, en una sala municipal de espectáculos –el Teatro Bastión del Carmen– «se reemplazó la antigua puerta de calle por un blindex y lo mismo se piensa hacer en el edificio del Banco República, reemplazando una puerta que data del año 1922″.

Hay además, «basurales en distintas partes del barrio, casas pintadas de cualquier color, césped destruido en la Plaza Mayor donde también desaparecieron las canillas».

No menos importante es la situación que se presenta con comerciantes que exhiben sus mercaderías «en plena calle» y con habitantes del lugar que «plantaron árboles en el medio de la vía pública, como si fuera su patio».

Robos y mendicidad

En este marco, hay episodios que colman la paciencia de la asociación como «turistas que roban piedras de la Calle de los Suspiros, sin que ninguna autoridad los contenga» y la presencia de «niños que vagan por el barrio y se dedican a pedirle dinero a los visitantes».

Sobre este asunto, otras fuentes consultadas por LA REPUBLICA corroboraron la denuncia y agregaron que «se los puede ver sobre todo los fines de semana y hasta altas horas de la noche, cerca de donde estacionan sus vehículos los turistas, ofreciéndose por unas monedas a cuidarles los autos».

Román Presno, otro representante de la asociación de propietarios y amigos del Barrio Histórico, señaló que «hay criterios dispares en las normas de autorización de obras o modificaciones, así como la falta de ejecutividad en la obligación del cumplimiento de las mismas».

Y agregó: «¿No lamentaremos en un futuro cercano no haber invertido un poco de trabajo para mantener lo que tenemos, nuestro más valioso atractivo histórico y nuestra fuente de ingresos más importante? Es ahora el tiempo de resolverlo». *

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