Del otro Jorge
Por Horacio Buscaglia
¿No han notado como que en las noticias del exterior ha habido en los últimos días una baja presencia de hechos que perjudican a los habitantes del planeta? Negativas a cosas sanas para el mundo, por ejemplo.
Lo que pasa es que Bush está descansando en su Ranch de Texas. Pero, igual que De La Rúa, tuvo que salir a decir que en realidad labura, pensando en «asuntos de seguridad nacional». (¿Eso querrá decir que está carburando en cómo darnos por la nuca a todos los de este lado?).
La cosa es que el 55% de los norteamericanos piensa que Su Jorgito se rasca las botas a dos manos ya que les resulta excesivo el mes de vacaciones que éste se tomó. Tras cartón, el Washington Post sacó el cálculo que el 42% del tiempo de su gobierno, Bush lo pasó en lugares de descanso. «Yo necesito estar al abierto, me ayuda al cerebro y me alza la moral», dijo, con esa maravillosa sintaxis que caracteriza a su verba inflamada.
Y hablando de eso, recuerdo a su antecesor El Clinton, que solía hacer horas extras en el Salón Oval. Aunque el peor de todos –también en esto– fue Reagan, que completó casi un año entero de días de vacaciones durante su mandato. (Por suerte, si no andá a saber qué más hubiera hecho).
¿Qué querés que te diga?, preferiría que éste también siguiera de vacaciones. Pero sus asesores piensan distinto y han repartido fotos donde se ve al iletrado Jorge del Norte inclinado sobre una voluminosa carpeta que estudia a través de unos muy serios lentes de leer.
En fin, cuando filmaron a De La Rúa «trabajando» para evitar los chistes en la tele, yo dije lo que me parecía, ahora cuando veo lo mismo pero con el Presidente del Gran País del Norte no lo voy a hacer porque no sé cómo se dice patético y pelotudo, en inglés. *
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