En 1961, la creación del departamento de Solís fue apoyada por 24 legisladores
DANILO ALBIN – CANELONES
El intento separatista todavía es recordado por los vecinos de Pando, una ciudad que soñó convertirse en capital. Los pandenses aún recuerdan aquella tarde en que un ómnibus contratado trasladó a varios jóvenes al Palacio Legislativo, portando banderas uruguayas y coreando cánticos a favor de la creación del departamento de Solís.
Las intenciones de abrir un camino propio fueron respaldadas por profesionales y comerciantes, miembros de las principales familias de la sociedad pandense de la época, quienes formaron parte del proyecto.
Desde 1958 y hasta 1960, un «comité ejecutivo» tuvo a su cargo la realización de distintas gestiones para la creación de Solís. El 27 de setiembre de 1958 se realizó la primera asamblea de la comisión que apuntaba a la separación de Canelones. El escribano Enrique Uslenghi presidió la multitudinaria reunión, celebrada en el Teatro Artigas de Pando.
Las gestiones emprendidas por el grupo de ciudadanos determinó que el 12 de abril de 1961, 24 legisladores blancos y colorados de distintos departamentos firmaran un proyecto de ley que establecía la creación del nuevo departamento. Ese plan, ingresado al Parlamento al año siguiente, fue analizado en aquel entonces por la Comisión de Constitución y Legislación de la Cámara de Diputados.
Según consta en el referido proyecto de ley –publicado en el libro «La Historia de Pando», escrito en 1966 por Elio Zinola– el nuevo departamento saldría de la zona este de Canelones. Lo conformarían las entonces ciudades de Pando, Atlántida y Tala, las villas San Jacinto y Migues, los pueblos Suárez, Toledo, Soca, Montes y Bolívar y 34 balnearios, entre ellos los que hoy forman parte de Ciudad de la Costa.
Solís tendría 120 mil habitantes y su superficie sería de 2.375 kilómetros cuadrados, mientras que Canelones, tras la escisión, quedaría con 130 mil habitantes y 2.377 kilómetros cuadrados. Pando, localidad que concentraba diversas industrias y oficinas públicas, sería la capital del nuevo departamento.
Al norte tendría como límite el Río Santa Lucía. «Al este se traza una línea recta divisoria, desde la barra del Arroyo Casupá en el Río Santa Lucía hasta la azotea de Bentancor y de allí, siguiendo la divisoria de la Cuchilla Grande, hasta el Arroyo Solís Grande», dice el proyecto de ley.
Al sur, el Río de la Plata, entre las barras de los arroyos Solís Grande y Carrasco, marcaba el límite del departamento, mientras que en el oeste lo hacía el «arroyo Carrasco, línea divisoria en bañados del mismo nombre y Arroyo Toledo hasta el Paso de Palomeque». Al noroeste, el límite se ubicaría en «el Camino Nacional a Cerro Largo, entre los pasos Palomeque en el Arroyo Toledo y de La Cruz en el Arroyo Pando».
Traspaso de competencias
El proyecto establecía que los tributos municipales generados en la jurisdicción del departamento de Solís y percibidos desde el 1º de enero hasta el 15 de febrero de 1963 por el gobierno canario, pasarían a manos de la nueva administración.
«El actual departamento de Canelones, por la dinámica de factores y hechos sociales, económicos y políticos, así como por su conformación geográfica, en el sistema vial y de transporte de pasajeros, está en realidad dividido en dos zonas funcionalmente diferenciadas: la zona noroeste y la zona este, centradas respectivamente en las ciudades de Canelones y Pando», destacaban los legisladores. Aludían, además, al «menoscabo de los derechos de la persona humana y de legítimos intereses, tanto individuales como colectivos» que causaba la unión del este al resto del departamento. «El Estado y el propio municipio, a fin de paliar en parte esta situación, han venido radicando en la ciudad de Pando oficinas de carácter departamental», recordaban.
A criterio de los parlamentarios, «el comercio y la industria del proyectado departamento tienen una importancia y potencialidad de primer orden en lo económico y social». El incipiente sector turístico también les hacía confiar en un importante desarrollo económico.
«La creación del departamento de Solís no perjudica en modo alguno los intereses nacionales, sino al contrario beneficia y sirve al bien común de la República al constituir un nuevo factor de progreso y bienestar», señalaban, destacando que la aprobación de esa ley «no sólo es un acto de justicia alta política nacional, sino también de estricto respeto a la tradicional vocación autonómica profundamente arraigada en todos los vecindarios de la zona este de Canelones».
A mediados de 1962 cientos de personas acudieron en ómnibus, camiones y tractores al Parlamento para entregar el proyecto. Allí fue analizado por la Comisión de Constitución y Legislación de la Cámara de Representantes. En ese ámbito, y ante la falta de respaldo político, fracasarían los intentos que, hasta entonces, habían realizado los canarios que creían que el este debía buscar un futuro propio.
Un partido político
Ante la falta de respaldo de los legisladores blancos y colorados, los impulsores crearon el Partido Pro Departamento de Solís «con el primordial objeto de proseguir bregando por la consecución de esta legítima aspiración de los habitantes de Pando y zona este», cuenta Elio Zinola en su libro.
«Al Partido Pro Departamento de Solís no lo guía ningún propósito político en su gestión, solamente anhela la cristalinización de esta iniciativa por reputarla de evidente y beneficioso interés para Pando y la zona este de Canelones», remarca. Esa agrupación tuvo una «comisión de damas», integrada por 21 vecinas, en su mayoría de Pando. Su participación en los comicios nacionales fue simplemente anecdótica. *
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