Estados Unidos: nueva economía y vieja educación
POR ROBERT REICH (*) CAMBRIDGE, MASSACHUSETTS
Los jóvenes son ahora examinados y luego reexaminados después de uno o dos años y después reexaminados de nuevo. Nuestros institutos de enseñanza se están transformando en verdaderas fábricas de toma de exámenes.
Paradójicamente, estamos haciendo exámenes estandarizados precisamente cuando la nueva economía está eliminando trabajos estandarizados. Si existe una certidumbre sobre qué harán los actuales escolares dentro de uno o dos decenios, es la de que todos no harán las mismas cosas y de que por cierto no utilizarán el mismo conjunto de conocimientos.
Los trabajos en la vieja economía de producción en masa se pueden clasificar en unas pocas variedades: de investigación, de producción, de venta, de oficina, de gerencia o profesional. Un sistema que depende de economías de escala no necesita de muchos y diversos oficios especializados. La mayoría de la gente transcurre la mayor parte de su vida laboral realizando las mismas o similares operaciones.
Una educación estandarizada era apropiada porque los trabajos eran estandarizados o en serie. En general, el mayor desafío pedagógico era el de preparar a los jóvenes para mantenerse quietos durante largos períodos de tiempo, para seguir órdenes y para ser puntuales. Esas eran las capacidades fundamentales que la industria requería.
Pero el viejo sistema de producción en masa está desapareciendo. Las computadoras, Internet y el comercio digital han hecho saltar por el aire a las viejas categorías laborales y las han convertido en una vasta serie de nuevas colocaciones, creando así un calidoscopio de modos de ganarse la vida.
Los músicos, los artistas, los escritores y los actores están descubriendo vías multimediales para expresar sus talentos. Un amplio número de personas está iniciando sus propios negocios sobre la base de la «web» y de casas de subasta. Individuos que han sido oficinistas o secretarias se están convirtiendo en operadores de hojas electrónicas, editores de escritorio y gerentes de control de existencias con base en la «web». Los vendedores se transforman en técnicos especializados que encuentran o crean productos únicos para satisfacer las necesidades particulares de los consumidores.
Hay también una creciente demanda de gente que suministra atención personal y comodidad. Ello incluye un gran aumento en la solicitud de asesores, consejeros, preparadores y entrenadores. Se necesitan también terapeutas físicos y ocupacionales. Asimismo, es insuficiente la cantidad existente de trabajadores para la atención sanitaria domiciliaria, para la atención de ancianos y para el cuidado de niños. Y tenemos una necesidad crónica de maestros para todos los niveles capaces de mejorar las capacidades de las personas a lo largo de todas sus vidas.
El éxito en cualquiera de estos trabajos no depende del dominio de un único cuerpo de conocimientos como el medido a través de exámenes estandarizados. Ocurre exactamente lo contrario: la mayor parte del trabajo en la economía emergente requiere capacidad para aprender la tarea, para descubrir qué es lo que hace falta saber para cumplirla a satisfacción, para hallarla y realizarla rápidamente.
Muchos de los nuevos trabajos dependen de la creatividad, del pensamiento innovador y de la aptitud especial. Casi por definición, los exámenes estandarizados no pueden mensurar este tipo de cosas. Resultan mejores para medir la capacidad de reproducir hechos maquinalmente y de aplicar modos estándar de análisis.
Pero en la nueva economía los hechos y los análisis estándar pueden ser descubiertos o realizados con el simple clic del ratón de la computadora, mientras que la información se halla eficazmente almacenada en «bits» y «bytes». De modo que es menos necesario saber una serie de determinadas cosas. Es mucho más importante aprender cómo identificar y resolver nuevos problemas, pensar críticamente y desafiar a las suposiciones.
La perspectiva más inquietante es que todas esas pruebas pueden tener el efecto opuesto al buscado y enfriar el interés de los jóvenes en aprender y en apagar sus chispazos creativos en un momento de la historia en el que el aprendizaje y la creatividad son más importantes para la economía que nunca antes.
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(*) Robert B. Reich fue secretario de Trabajo de Estados Unidos durante la presidencia de Bill Clinton y es catedrático de Política Social y Económica en la Brandeis University. Su último libro es «The Future of Success». *
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