La columna amarilla

Manual de autoayuda para uruguayos

Escribe: Horacio Buscaglia

 

Consejos dogmáticos:

Vamo arriba que podemos. (Nunca aclarar qué es lo que podemos)

No me bajes los brazos (Frente a la falta de desodorante o a la presencia de dolor tipo plantón, se aconseja no darle bola).

Vamos, todavía… (Si alguien pregunta: ¿Todavía qué?, mirar para otro lado)

Uruguay que no ni no. (Para no generar falsas expectativas cambiar el No por ni o so)

Como en Maracaná, loco, como en Maracaná. (Decirlo rápidamente y en voz alta como para que no se den cuenta que es cada 50 años y de casualidad.)

Como el Uruguay no hay. (No definir nunca si esta frase es positiva o negativa).

 

Consejos que implican algún esfuerzo:

Al que quiera pescado que se moje. (No dar ningún dato sobre carnadas ni de rocas donde pueda engancharse el anzuelo)

El que quiera celeste que le cueste. (Nunca aclarar en qué moneda le va a costar y mucho menos permitir que se pregunte sobre la utilidad de lo celeste.)

Dios aprieta pero no ahorca. (Evitar por todos los medios que se den cuenta que Dios no es el ministro de Economía.)

Al que madruga Dios lo ayuda. (Evitar por todos los medios que se den cuenta que Dios no existe. Y en caso de que existiera se levantaría muy tarde ya que por algo es el Jefe.)

Este es un gobierno divertido. (Evitar por todos los medios de comunicación, que se cuelen las noticias de LA REPUBLICA y de 1410 AM LIBRE).

 

Consejos prácticos:

Nunca usar calibre 22 en la sien, sino escopeta calibre 12 apoyada en el paladar.

Usar cuerda de más de dos pulgadas de ancho y verificar la firmeza de la rama. No ingerir menos de 40 somníferos.

 

Reflexión final:

Como dijo aquel gran humanista: «A los uruguayos hay que llorarlos cuando nacen y no cuando mueren». *

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