Chinos para repoblar el Interior
Ma Lai, nacido en una provincia de Taiwan, arribó a Uruguay hace 17 años. Hace algunos años, apoyó financieramente la candidatura al municipio canario del ex jefe de Policía de este departamento, Yamandú Castro. En las elecciones de 1999, y a través del grupo «Nuevos Caudillos», respaldó al ex senador Walter Santoro. Tras la ruptura con Castro, dos miembros de ese grupo denunciaron que habían recibido «amenazas» por parte del ex jerarca policial.
Actualmente, los «Nuevos Caudillos» reparten alimentos y ropas usadas en varios pueblos de Canelones. El referente de este movimiento es Ma Lai, quien además es propietario de un restaurante de comida china ubicado en la zona céntrica de Montevideo.
A principios de junio, el empresario asiático le envió una propuesta al presidente Batlle. «En mi calidad de inmigrante chino con más de 16 años de ciudadanía legal uruguaya, me siento orgulloso de devolver en ideas y trabajo lo que este generoso país me ha brindado desde que arribé», señala en el texto.
Según explica, el objetivo de su plan es trasladar a Uruguay 300 mil familias de origen chino o de ciertos países del área asiática con niveles productivos altos, «lo cual significaría un ingreso del orden de los 1.200 millones de dólares». Esa suma de dinero, asegura, se derivaría solamente de los gastos generados por los asiáticos al llegar a Uruguay.
Ma Lai afirma que los hipotéticos viajeros comprarían sus pasajes a la empresa Pluna Varig, lo que se concretaría a través de la embajada uruguaya en China y dejaría una recaudación de entre 600 mil y un millón de dólares.
Chinos en el Interior
Luego de arribar a Uruguay, «el inmigrante estará obligado a vivir en el Interior por un plazo no menor a cinco años, debiendo justificar periódicamente su residencia ante un órgano competente».
A su criterio, el arribo de estas personas al Interior «provocaría una inyección de capital», dado que las familias comprarían o arrendarían viviendas, automóviles y maquinarias agrícolas e industriales para establecer pequeñas y medianas empresas.
Además adquirirían «chacras o quintas» e instalarían «pequeños comercios que serán necesarios para la sustentación de dichas familias». «Esto representa la posibilidad de abrir aproximadamente medio millón de puestos de trabajo para los ciudadanos uruguayos, a la vez que se daría marcha a la tan necesaria repoblación del campo uruguayo», expresa.
Sostiene que de esa manera, «el Estado vería su recaudación impositiva notoriamente incrementada». «Además, debe tenerse presente que la producción nacional generada por esta nueva mano de obra tendrá mejores posibilidades de ser colocada en los mercados originales, y a la vez mejorará las técnicas de producción y agilitará los medios exportadores», subraya.
Al referirse a los «elementos clave para el desarrollo del proyecto», indica que la embajada uruguaya en China tendrá que estar dotada de «personal capacitado en el tema migratorio, con pleno conocimiento del país de residencia y con poderes de decisión de amplia gama a fin de evitar los engorrosos trámites burocráticos, lo que disminuiría la eficiencia del proyecto».
En tal sentido, propone que la iniciativa se canalice «con absoluta independencia del resto de la maquinaria burocrática».
Para combatir esa «burocracia», solamente se rendirían «informes» al presidente de la República.
«Defenderán su nuevo hogar»
Como «ventajas anexas» de su propuesta, Ma Lai afirma que permitiría «evitar la intermediación de las grandes empresas que solamente buscan su beneficio, sin importar si el mismo afecta o no al Uruguay». «Los pequeños y medianos productores y trabajadores inmigrantes aportarán su trabajo y capital», señala, destacando que «además, defenderán su nuevo hogar, procurando mejorarlo».
«Muy posiblemente esta propuesta tenga sus detractores. Sin embargo, en momentos en que el país atraviesa graves conflictos financieros, productivos, laborales, será necesario poner en la balanza qué es más importante: mantener una imagen que ya le resulta muy cara al Uruguay o procurar un camino que abra las posibilidades de desarrollo», concluye, y recuerda que «este país es en buena medida fruto del trabajo de inmigrantes». *
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