De la negación a los huevos
Por Horacio Buscaglia
Recuerdo que a principios de este año, mucha gente del partido de gobierno realizaba emocionados discursos frente a la necesidad de enfrentar la deplorable, decadente, fundamentalista y resentida visión de los que levantaban la bandera del «país del no».
Ni necesidad de aclarar quiénes éramos los noístas, si hasta nuestro siempre bienvenido diputado Washington blablablá Abdala, pegó en sus feudos pociteros un afiche donde se declaraba dueño del País del Sí.
Claro que ¿para quién tenía «el sí fácil» este casquivano gobierno? Que, dicho sea de paso, a estos que le dicen siempre Sí a los señores de arriba, en el mundo comercial se los conoce como Yesmen. (Hombres Sí. En inglés, claro)
Disculpá que me fui por las ramas, yo quería recordarte al solidario Bensión y sus desplantes negadores de todo lo que conmueve a los «simples ciudadanos». Aflójenme con la angustia, nos gritó, mientras explicaba cómo crece el desempleo pero aumentan los puestos de trabajo demostrando que la realidad está equivocada.
Batlle es otro que por muy jacarandoso que se pinte, también te saca el no, sin siquiera discutir: «Y esto es así, y si no, igual es así».
Y entró en carrera Alvaro Alonso, ministro de Trabajo, que nos explica que es al pedo hacer un paro general «porque nunca lograron que el gobierno cambiara nada.»
Y todos te dicen estas cosas como para que vos te ubiques y te des cuenta de que en esta democracia representativa no representás nada para ellos. (Corrijo: dentro de unos años vas a representar un voto y te lo van a pedir.)
Y para rematarla, viene Brezzo y dice que es mejor acatar a los militares que tirarles de los huevos. (Corrijo: que es mejor vigilar a los ciudadanos que tirar huevos a los militares).
¿Qué querés que te diga? Si este es el famoso País del Sí, yo me niego. *
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