INFORME DE LA REPUBLICA HIZO REALIDAD UN SUEÑO

Merendero solidario en Barrio Casabó

Para Hilda Aguilera de Sosa, la angustia ya se convirtió en alegría: «Por fin hicimos realidad nuestro sueño», dice feliz tras inaugurar el merendero donde reciben alimentación gratuita 110 preescolares y escolares de Casabó.

Y explica: «Sufrimos durante un año porque no podíamos abrir el merendero. Teníamos el local pero con eso no alcanzaba y necesitábamos ayuda. Esa situación nos angustiaba, porque en este barrio hay una enorme cantidad de chiquilines que queríamos atender y no podíamos hacerlo. Pero LA REPUBLICA publicó una nota sobre nuestro proyecto y la ayuda llegó de inmediato».

La historia

En Casabó, uno de los barrios montevideanos más castigados por la falta de empleo, el grupo vecinal que integra la Comisión de Acción Social sostiene, con mucho esfuerzo, un merendero que atiende a casi 150 niñas y niños. Pero este merendero, el Liberia, ubicado en Senegal 122, no es suficiente para un barrio donde grandes sectores de la población infantil sufren dramáticas carencias en constante aumento.

Aguilera, tenaz impulsora de obras sociales, dice: «Aquí la pobreza extrema crece cada vez más y en el otro extremo del barrio hay muchísimos niños que necesitan ayuda de todo tipo, porque sus familias enfrentan situaciones que llegan a ser verdaderamente críticas. Los veíamos llegar al Liberia, caminando, muertos de frío, bajo lluvia, y se nos partía el corazón. Otros ni siquiera podían venir porque viven muy lejos. Por eso decidimos abrir otro merendero, para por lo menos llegar a más niños. Comenzamos a buscar local hasta que una vecina, Mirta Morales, que comparte el mismo deseo de ayudar, nos cedió un salón modesto. Nos pusimos en campaña para equiparlo pero nos faltaba la garrafa, es decir lo más importante».

Algo tan sencillo como una garrafa es casi inaccesible para familias muy modestas que apenas disponen, y no siempre, del mínimo indispensable para comer, y eso hizo que el proyecto quedara congelado». Así estaban la cosas cuando, el pasado junio, LA REPUBLICA reveló esta situación y todo comenzó a cambiar.

Aguilera explica: «La nota que ustedes publicaron nos ayudó muchísimo. El mismo día en que salió, la empresa Acodike nos donó la garrafa. Ellos mismos se encargaron de traerla. Gracias a esa donación pudimos abrir el Liberia 2, nuestro sueño que parecía tan lejano».

El futuro

El Liberia 2, que abrió sus puertas el pasado miércoles 18, cuenta con apoyo de la Intendencia Municipal de Montevideo, el Instituto Nacional de Alimentación y la Organización de Ollas Populares. «Ollas nos da un gran respaldo como siempre, al igual que mucha gente de la zona. La encargada del merendero es Morales, la vecina que nos cedió el local. Un grupo de madres cocina todos los días y atiende a los chiquilines», señala Aguilera.

Con la inauguración del Liberia 2, que funciona en La Vía 4227 esquina Burdeos, ambos merenderos darán apoyo a 260 preescolares y escolares de Casabó y aunque eso ya de por sí es muy importante, la Comisión de Acción Social del barrio planea profundizar su obra, indica Aguilera.

«La alimentación que brindemos ya es un gran paso, pero nuestro propósito va más allá. En este barrio, uno de los problemas es que por diversas circunstancias los niños pasan gran parte de su tiempo en la calle y nos proponemos hacer algo para evitarlo. Un pequeño taller, por ejemplo, puede servir para eso y estamos tratando de montar algo así, dentro de las posibilidades que tenemos, por cierto muy limitadas. Si además de un plato de comida caliente los chiquilines encuentran aquí un espacio para desarrollar actividades que los saque de la calle y los ayude a tener un futuro mejor, daremos otro paso importante en beneficio de la población infantil del barrio. Y en eso estamos». *

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