ASAMBLEA DE LA UVAT

Vendedores del transporte ven peligrar su fuente de trabajo

Gran parte de los trabajadores que se dedican a la venta de productos en el servicio de transporte colectivo, se encuentran agrupados en la Unión de Vendedores Ambulantes del Transporte (UVAT). Desde allí, presentaron un proyecto ante la Junta Departamental de Montevideo y la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM) que pretende lograr una serie de medidas que tienen por objeto regular su actividad.

La Comisión Directiva de UVAT se reúne en el local de la Federación Uruguaya de Empleados de Comercio e Industria (Fueci) y está integrada por César Cavalli, Julio Hernandonea, Julio Torres, Roberto Romero, Carlos Amaral, Luis Romero y Oscar Izquierdo. Participa de las sesiones Eduardo Sosa, como representante de Fueci.

La propuesta –plantean– consiste en un conjunto de soluciones que apuntan a salvaguardar su fuente de trabajo (ver nota aparte), a la que ven peligrar ante la próxima implantación del sistema de maquinitas en los medios de transporte colectivos.

Según este sistema, será imprescindible abonar el boleto para ascender al ómnibus.

Otro punto que afecta a los vendedores es la desvalorización de la profesión, dada por el incremento del desempleo, que llevó a una competencia (según ellos desleal) causada por la mendicidad en los medios de transporte.

El proyecto elaborado por UVAT se apoya en un censo realizado por la agremiación, que reveló la existencia de 750 vendedores, de los cuales 550 son miembros de la Unión.

Profesión mal vista

Los miembros de UVAT sienten que su fuente de trabajo se encuentra deteriorada por la aparición de personas que se dedican a pedir en los ómnibus. Aclaran que no están en contra de que ellas se ganen el sustento, pero entienden que la forma en que lo hacen constituye para ellos una competencia desleal. Estiman necesario que esas personas vendan sus productos y no los entreguen a voluntad. También se oponen al engaño al público. Afirman que en muchos casos suben personas a pedir con cedulones de desalojo falsos, u otras con cascos amarillos, cuando nunca fueron obreros de la construcción.

«Cómo uruguayos honestos, le planteamos a Felipe Martín (director de la División Tránsito y Transporte de la IMM) que no queremos acostumbrarnos a la mendicidad, ni a que se regularice la pobreza. La venta es una fuente de trabajo, lamentablemente no es digna en este momento, involucra a gente que sube a pedir limosna. Y el resultado salta a la vista: dan una mala imagen y los pasajeros no diferencian, nos meten a todos en la misma bolsa. Es imposible que algunas personas sigan currando», asegura uno de los miembros de la directiva de UVAT.

La solución planteada en este caso por los trabajadores es que se le pemita el ascenso al ómnibus sólo a aquel que posea la tarjeta identificatoria. Ellos no pretenden dejar a esa gente en la calle, sino que se registren y se dediquen a la venta. «No puede ser que luego de un mes de pedir no puedan comprar una bolsa de caramelos para vender», agrega otro de los miembros. *

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