
Olga Baldomir tiene 83 años y hace treinta que se dedica a brindar asistencia gratuita a animales callejeros. Fundó la Asociación Defensores de Animales (ADEA). Trabaja mayoritariamente en asentamientos y se hace cargo sola de pagar los honorarios de los veterinarios y de los medicamentos.
Su labor fue premiada en Cuba, Colombia, Brasil, Argentina y reconocida por la Asociación Mundial para la Protección Animal (WSPA) como la mejor del mundo.
Desde hace unos dÃas su función se vio alterada por la noticia publicada por LA REPUBLICA el 24 de junio del corriente, acerca de la posibilidad de volver a instalar perreras en Uruguay. Esta medida estarÃa destinada a frenar un posible brote de rabia.
A partir del momento en que conoció esta noticia, la responsable de ADEA se dedicó a realizar una serie de visitas al Parlamento y a diferentes medios de comunicación en busca de ayuda.
Obtuvo información que aún no pudo comprobar sobre una posible razón que explicarÃa la intención de crear perreras. Y ella estarÃa disfrazada tras un negocio con los cuerpos sin vida de los animales, aparentemente por su piel.
Esta información la motivó a ofrecer a las intendencias de todo el paÃs (excepto Montevideo, donde ella ya lo hace y en Salto) orientación en la erradicación de perros callejeros –a través de la castración y curación de sarna–, a un costo menor que la captura.
Según Baldomir, la razón argumentada para la instalación de perreras es la posible aparición de rabia, enfermedad que, afirma, nunca existió en Uruguay, aunque sà en Argentina y Brasil.
En el departamento de Salto, la defensora de los animales propuso el control de natalidad animal y recibió el apoyo del intendente Eduardo Malaquina.
Allà la Intendencia aporta los medicamentos, los veterinarios ponen la mano de obra y un grupo de señoras se encarga del control posoperatorio. Asegura Baldomir que los costos son menores con este método y que ello fue reconocido por el intendente. De otras intendencias jamás recibió apoyo.
Cuenta que en muchas oportunidades tuvo que recurrir a personas y organizaciones internacionales, como Brigitte Bardot, Jeaques Cousteau y la WSPA por no contar con ayuda de las autoridades nacionales. Un ejemplo de ello fue el caso de la extracción de los testÃculos de lobos marinos en Punta del Este.
Las perreras dejaron de funcionar en 1995. Estaban a cargo de la Dirección de Zoonosis del Ministerio de Salud Pública, y en ese año el ministro Alfredo Solari canceló la actividad de las mismas por 180 dÃas. Está medida luego se instaló en forma definitiva. *
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