Lo que el viento no se llevó
Miguel Angel sostuvo que la preocupación por el futuro de Migues, existente desde antes del 27 de enero, no voló con aquellos vientos de verano.
«Estamos mal», sintetizó, destacando que la crisis aftósica desatada en abril provocó el cierre del frigorífico local y la pérdida de sus fuentes de ingresos para unas 200 familias.
Temores
A su criterio, el temor a los cambios de sus habitantes, aferrados al pasado, incide en que el pueblo «no se mueva como uno desearía». Y esos miedos al cambio llegan a su parroquia en Montes. «Nuestro discurso eclesial no entra fácilmente, precisamente por la típica reacción de una persona que vive más del pasado que del presente», afirmó el sacerdote. *
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