EL DIA QUE UN VIENTO ARRASO UN PUEBLO CANARIO

No se olviden de Migues

DANILO ALBIN CANELONES

 

El sábado 27 de enero había amanecido soleado en Migues. El día transcurrió bajo un intenso calor que se hacía sentir dentro de los ranchos de chapa de los humildes barrios Silva y Porvenir de este pueblo, ubicado a pocos kilómetros del límite con Lavalleja.

Cuando el reloj marcaba las 18.00, el cielo se nubló. Comenzó entonces un inesperado temporal de lluvias y vientos de más de cien kilómetros por hora que en apenas diez minutos arrasaron la zona. Escombros, chapas abrazadas a las columnas y familias enteras en la calle conformaban la tétrica escena del atardecer.

Según informó entonces la Intendencia de Canelones (IMC), 550 personas –349 mayores y 201 menores– resultaron afectadas, mientras que 174 viviendas sufrieron destrozos. En resumen, la cuarta parte de la población de Migues había sido víctima de la peor catástrofe de su tranquila historia.

Desde el otro día de la turbonada, una comisión de emergencia inició la reconstrucción del pueblo. Ayer sábado, seis meses y diescisiete días después, ocho familias seguían viviendo en contenedores instalados por el Ministerio de Transporte y Obras Públicas (MTOP).

En las últimas horas, dicha secretaría de Estado anunció que mañana lunes se firmará un convenio entre el ministro de Transporte, Lucio Cáceres, y el ministro de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, Carlos Cat, para la construcción de ocho viviendas que serán destinadas a esas familias.

Según consta en un comunicado del MTOP, «el monto total del convenio es de U$S 177.640 dólares» y la ejecución y administración de las obras estarán a cargo de la Dirección Nacional de Arquitectura de ese ministerio, que además «se responsabilizará de la dirección técnica de los trabajos».

Asimismo, «proporcionará todos los equipos e infraestructura empresarial necesarios, las conexiones a la energía y agua potable, la provisión e instalación de dos focos de alumbrado público y el plano del fraccionamiento correspondiente, todo lo que se cumplirá por el sistema de administración directa».

Sin luz ni agua

Entre los visitantes que llegaron a Migues para conocer la situación estuvo el presidente Jorge Batlle, que, al igual que otros políticos –muchos de ellos jamás habían oído hablar de ese pueblo– prometió ayudar para que se levantara de los escombros y saliera adelante.

El padre Miguel Angel, cura párroco de la vecina localidad de Montes, fue uno de los miembros de la comisión de emergencia que luchó por la reconstrucción. En declaraciones a LA REPUBLICA contó que hace aproximadamente un mes se formó una comisión de apoyo, a través de la cual se distribuyeron víveres, ropas, colchones y frazadas entre los afectados, en su mayoría desocupados.

Según indicó el religioso, la falta de luz y agua en las viviendas destruidas por los fuertes vientos de enero aún inquietan a sus pobladores. Al respecto, destacó que UTE donó cables y otros elementos para las instalaciones eléctricas en 22 fincas. Sin emargo, advirtió que la iglesia y la escuela, perjudicadas por el temporal, aún esperan la ayuda oficial. *

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