Tiene la palabra
MIDU, «la que debía morir»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Era la que debía morir, estaba condenada de antemano, y no es para menos… los delitos que se le imputan son sumamente graves, imprescriptibles, y ni siquiera pueden ignorarse pretendiendo que el Estado renuncie a su acción punitiva.
La MIDU, la rea en cuestión, nació y se desarrolló inhalando calor humano y exhalando en largas bocanadas solidaridad a raudales que proporcionaba esperanza y salud a los más desprotegidos de la sociedad: a los trabajadores en primer lugar, a los perseguidos sin delito, a sus familiares y a quienes volvieron al Uruguay luego de purgar en el exilio sus desconocidas aunque imperdonables culpas.
El aliento sanador llegó también a los exiliados extranjeros en nuestro país, a Tacurú, y a tantas otras organizaciones sociales.
MIDU nunca llevó cuentas de lo que ofrecía pero este somero repaso de algunas de sus actividades alcanza para comprender la gravedad del mal que en ella anidaba y del tremendo riesgo de contagio que presupone.
La construcción de MIDU hace 60 años y su posterior desarrollo fue llevado a cabo por humildes trabajadores judíos provenientes de Europa Centro Oriental.
Se trabajó día a día de manera artesanal «creciendo desde el pie».
Su labor trascendió a la propia colectividad judía y tuvo influencia indudable en la organización sanitaria del país, a la que aportó un perfil propio.
Fue en los años más terribles del país, los años de la dictadura cívico militar, en los que todo acto solidario era sospechoso y significaba un riesgo, cuando la conducta de MIDU fue ejemplar.
La fuerza y significado de su labor, defendiendo los derechos humanos en el área de la salud, sobrepasó nuestras fronteras y fue conocida en otros continentes en diferentes ámbitos.
De manera espontánea y para nuestra sorpresa fueron llegando a nuestra institución un torrente de expresiones de simpatía y apoyo tanto desde el Uruguay como del exterior: de representaciones diplomáticas como Dinamarca, de las Naciones Unidas por propuesta de su secretario general, de Amnistía Internacional, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para Refugiados (Acnur), de EZE, la generosa Central de Iglesias Evangélicas Alemanas y tantos otros organismos y personalidades.
Esta insólita repercusión de la tarea de MIDU, repercusión que suponía una inequívoca acusación al gobierno, ya estaba resultando intolerable para algunas mentes que no comprenden el valor de la solidaridad humana; es posible que desde esos momentos la suerte de MIDU estuviera sellada y firmada; sólo faltaba esperar con paciencia el momento oportuno, para cumplir la sentencia.
Una vez llegado ese momento (todo llega), es necesario presentar argumentos que intenten justificar su clausura la que debe de aparecer como inevitable e indiscutible.
Se adujo entonces que la atención que brindaba la Institución era insuficiente, argumento que desmintió el mismo Ministerio de Salud Pública en reiteradas inspecciones médicas llevadas a cabo en la propia MIDU.
Apelando a escasa imaginación se dijo después que por su situación económico-financiera podía eventualmente llegar a correr riesgo, nunca demostrado, la atención a los afiliados.
Es decir, nos cobran penal antes de entrar al área y sin que se produjera ningún foul…! ¡Juez chorro! Evidentemente nos quieren robar el partido, lo que queda todavía más claro si consideramos que en otras áreas penales (otras Instituciones de Asistencia Médica Colectiva) se cometieron tremendos fouls, incluso con fracturas, sin que el Señor Arbitro se diera por enterado.
No hay caso, MIDU tiene que perder y si es posible desaparecer, no importa de qué manera, legal o no, con argumentos ciertos o mentirosos. Mantener viva la utopía cuando los tecnócratas de las tinieblas decretaron su muerte les resulta insoportable.
Pero muy a su pesar la vida es más fuerte que las tinieblas, y las utopías seguirán vivas mientras el ser humano tenga mente, alma y corazón.
Por esta razón, MIDU no va a desaparecer, aun si la clausuran, porque seguirá integrando por siempre la cálida e inextinguible utopía humana.
DR. JAIME TUZMAN
Cómo expresar la visión de un mundo mejor
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Como miembro de Cooperación Global para un Mundo Mejor, como fui nombrado el 1º de enero de 2000, hago llegar a usted la siguiente información.
Cooperación Global brinda la oportunidad de expresar la visión de un mundo mejor, ya sea individual o colectivamente.
Estimula a llevar a la acción esa visión, afirmando su creencia en el valor y la dignidad del ser humano.
En febrero de 1989, líderes de más de 40 países, personalidades participantes en el proyecto, se reunieron en Mount Abu, Rajasthan (India) en la sede central de la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris para la Reunión Cumbre de Mount Abu sobre Cooperación Global.
Millones de personas se involucraron en una entusiasta respuesta. Y entre otas cosas, se expresó que en un Mundo Mejor:
1. Habría respeto hacia la vida.
2. El entorno sería limpio, fresco y verde, en un estado de equilibrio ecológico. Habría una relación de apoyo mutuo entre la población y los recursos.
3. Habría reconocimiento y respeto hacia la dignidad e integridad de cada ser humano.
4. Cada ser humano estaría sano y contento, espiritual, mental y físicamente.
5. Cada ser humano tendría un hogar, comida y agua.
6. Todos los inviduos estarían en paz consigo mismos. Habría justicia social, económica y política, así como respeto por los derechos humanos.
7. Habría amor, confianza, amistad y entendimiento en todas las relaciones humanas.
8. La vida familiar sería amorosa y satisfactoria, y contribuiría al sentimiento de una familia universal que convive en armonía y tolerancia.
9. Todos los individuos tendrían igualdad de oportunidades, para crecer, para el progreso educativo y para el trabajo, con total estímulo para desarrollar todos sus potenciales.
10. Cada individuo disfrutaría de la libertad de expresión, movimiento y acción, respetando la libertad y los derechos de los demás.
11. Habría comunicación honesta y abierta en todos los niveles de la sociedad.
12. Habría justicia, honestidad y un sentido de responsabilidad en los distintos organismos gubernamentales de todos los sectores de la sociedad.
13. Habría un compromiso entre los gobiernos, de trabajar para el bienestar y el progreso de los individuos.
14. Habría cooperación tanto a nivel local, nacional como internacional.
Es importante destacar esto, afirmando la visión de un Mundo mejor que continuará evolucionando en la medida en que más personas contribuyan con sus visiones y decidida participación.
Convocamos a todas las personas en el mundo para que se unan y cooperen con otros en la creación de un Mundo Mejor.
Exhortamos a todos los gobernantes en nuestro país, para que respondan al llamado que todos los hombres y mujeres de buena voluntad están haciendo para construir un Mundo Mejor.
JOSE H. BASETI – C.I. 648.405-4
Preocupación por las injusticias
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Soy un ciudadano preocupado por las múltiples injusticias que a diario se pueden ver en nuestro país, muchas de las cuales lamentablemente no nos es posible resolver, pero al menos, y e
sto gracias a vuestro diario plural podemos denunciarlas para que la ciudadanía sepa lo que sucede en un Estado donde las grandes injusticias se nutren de pequeñas injusticias.
Sería oportuno que vuestro diario investigara un hecho que puede parecer banal si no tuviera –a mi modesto entender– claras y peligrosas connotaciones discriminatorias.
Conocido es el hecho de las largas colas que se forman en la oficina de expedición del Certificado de Buena Conducta en la calle Guadalupe casi San Martín, certificado que es exigido para múltiples trámites, incluido el pasaporte.
Lo que la ciudadanía no sabe es que mientras los ciudadanos comunes hacen largas filas desde la madrugada frente al Nº 1513 de la calle Guadalupe, muchas veces bajo la lluvia o el frío, para poder conseguir uno de los pocos números que se entregan a diario y poder así tramitar su certificado de conducta ignoran que, por el otro lado, más precisamente en la calle San Martín 2676 funciona una suerte de oficina paralela a la que llaman la «sala VIP» donde aquellas personas que vienen recomendadas, ya sea con tarjetas de políticos o de parte de los propios jerarcas del Ministerio del Interior, son atendidos confortablemente sin hacer cola y sin necesidad de sacar número para realizar el mismo certificado de conducta que a un ciudadano común –esto es, a quien no pueda conseguir una recomendación– le significará largas colas y horas de espera.
Al enterarme de esto la primera pregunta que me viene a la mente es ¿será que ahora para la Policía hay ciudadanos de primera y de segunda?, ¿por qué esta discriminación?
De ser así la pretendida «igualdad ante la ley» de todos los ciudadanos no estaría siendo cumplida por los propios encargados de hacer cumplir la ley.
Al mismo tiempo me pregunto esto: ¿el señor ministro Stirling tendrá conocimiento de esta situación?, ¿será que la discriminación forma parte de la nueva política del Ministerio del Interior?
¿Será que a partir de ahora, todas las dependencias policiales tendrán una «Sala VIP» para atender a los unos pocos privilegiados mientras que los otros, o sea nuestro sufrido pueblo de ciudadanos comunes, continúa soportando las grandes y pequeñas injusticias resultantes de las grandes y pequeñas corrupciones?
CIUDADANO DE SEGUNDA
A los lectores
1. Toda carta deberá presentar nombre y apellido, Cédula de Identidad, firma, dirección y teléfono.
2. Será publicado el nombre completo del autor y su Cédula de Identidad, salvo en los casos pedidos explícitamente.
3. Ninguna carta deberá tener una extensión mayor de 20 líneas de 60 espacios cada una. Si se excediere la dirección se reserva el derecho a resumirla respetando su línea argumental y su estilo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad