Es un imbécil

Hacía tiempo que no protagonizaba una de mis columnas. Hablo del diputado Washington Abdala, y sus tan «controladas» intervenciones demostrativas de su amplio espíritu democrático.

Claro que esta vuelta, al «soldado de Sanguinetti», me da la impresión que se le fue la mano, o mejor dicho la boca.

La cosa fue en una reunión de simpatizantes del Foro que, además, contó con la presencia de su líder.

«Si alguien dice que el país está bien, es porque viene de otro país» reconoció Abdala, a la vez que comparaba la vida aquí, con una «película de terror». Claro que nada de eso lo llevó a una natural autocrítica de la gestión de su partido, sino que la autocrítica vino porque sus militantes no están «machacando» lo suficiente el cerebro de la gente y eso hace que la izquierda crezca.

Y en un pase manos dejó los problemas de hoy para saltar hacia el futuro, adelantando el carnaval que montarán en las próximas elecciones dijo con el dramatismo propio de un integrante de Gran Hermano: «Tiemblo por mis hijos, por la estructura del país y por la credibilidad del Uruguay ante el gobierno que puede hacer Tabaré Vázquez». Casi llora. Pero no lo hizo porque muy pronto aclaró que el suyo «no es un partido para niñas delicadas», buscando, sin duda, el voto de las no-delicadas que según las últimas encuestas estarían muy indecisas.

Pero lo medular de su ideología y la de los que lo rodean quedó claramente expresado cuando reconoció que la izquierda creció gracias a su militancia pero que ellos, el Foro, no lo hicieron porque: «somos tan buenos que creemos que la gente al final razona, pero no es así.»

Es decir, usted piensa que las cosas están mal y hay que cambiar, porque no razona.

Usted, según el diputado Washington Abdala, es un imbécil.*

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