La prensa zonal resiste
ctualmente en Uruguay, principalmente en Montevideo, se encuentra un gran número de publicaciones barriales. Este fenómeno si bien no es nuevo, llama la atención, sobre todo por la manera en que sobreviven ante la crisis económica que sufre el país.
Con más razón si se tiene en cuenta que dicha situación económica afectó y aún lo hace a los grandes medios de comunicación que en los últimos tiempos debieron reducir su personal y hasta en algunos casos dejar de existir.
En casi todos los barrios montevideanos hay un periódico barrial e incluso en algunos coexisten dos o tres publicaciones. El auge de los mismos se observó unos diez años atrás, por 1990, cuando cambió la administración municipal. La idea de descentralización propuesta por la comuna dividió al país en 18 zonas y convocó a los vecinos para formar comisiones que trabajaran en los barrios. De ese modo surge la necesidad de informar dentro de la zona acerca de lo que allí ocurre. También estos medios se utilizaron como órganos de difusión de las actividades municipales y de gobierno local.
Los periódicos en cifras
Es imposible precisar la cantidad de periódicos existentes, dado que no están agrupados bajo ningún tipo de gremio o asociación, aunque en algún momento sí la hubo, pero después se disolvió. Tampoco hay un registro certero en el Ministerio de Educación y Cultura, ya que allí se registran las publicaciones en el momento de salir a la calle, pero no son dadas de baja una vez que desaparecen.
El funcionamiento de las publicaciones es bastante parecido en todos los casos. Generalmente son mensuales. Salvo alguna excepción, la distribución es gratuita. El Eco del Cerro es quincenal, se vende a 15 pesos en los quioscos y 25 pesos cuesta la suscripción por la que se reciben los dos números del mes.
La mayor fuente de ingresos son los avisos. El costo de los mismos oscila entre los 120 y los mil pesos, dependiendo de la zona (es más caro publicitar en Carrasco que hacerlo en Paso de la Arena, por ejemplo), del tamaño y de la cantidad de publicaciones contratadas.
El promedio de anunciantes que poseen, ronda entre sesenta y ciento veinte. Esta cifra se puede ver aumentada en épocas de comienzos de clases –inscripciones a colegios, guarderías y cursos particulares– y en temporada de verano por la publicidad de los clubes deportivos. Otro ingreso con el que cuenta alguno de ellos es la suscripción. Mediante ese sistema los interesados reciben en su domicilio la publicación por diez o doce pesos.
En general los anunciantes son pequeños comerciantes de la zona. La Intendencia de Montevideo en los últimos dos años dejó de publicar avisos en ellos, por lo que ocasionó un gran perjuicio económico en los periódicos.
El número de páginas que los conforman es 32, en su mayoría. Y habitualmente, los más grandes tienen tapa, contratapa y páginas centrales a color.
El tiraje promedio es de seis mil ejemplares. Hay algunos que llegaron a tener un número mayor, pero debieron reducirlo en los últimos tiempos. También es importante destacar que durante su período de vida crecieron, puesto que se iniciaron con mil o dos mil ejemplares.
Imposibilidad de invertir
Las publicaciones son realizadas en dos modalidades. En su mayoría están a cargo de una o dos personas, que pueden tener además algún colaborador voluntario. En estos casos funcionan en el domicilo particular del responsable. Y él se encarga de realizar las notas, conseguir las fotos, corregir, diagramar y luego llevar a la imprenta a imprimir. Más tarde las reparte en los comercios donde los vecinos las retiran. Sostienen quienes trabajan de este modo que los ingresos percibidos por ellas no permite crecer, ni incorporar más personal.
Por otra parte hay alguna pocas que funcionan con local propio como El Eco del Cerro y que son fuente de trabajo para muchas personas. Es el caso por ejemplo de Zona Oeste en donde trabajan 17 personas.
El tiempo de trabajo que requiere la publicación antes de salir a la calle es también variado. Para la mayoría lleva todo el mes (o la quincena, en el caso de quincenario), mientras que para otros alcanza con cuatro días o una semana.
Un punto en el que coinciden los responsables de este tipo de periódicos es en mantener el objetivo primario por el cual nacieron: acercar a los vecinos información pura y exclusivamente zonal. Se oponen radicalmente a las guías comerciales, que sólo ofrecen una oferta de comercios y servicios, con escasa o nula producción periodística.
Cerca de la gente
Los tiempos difíciles no escapan a estos medios de comunicación. Si bien en muchos casos la sobrevivencia es dificulosa se mantienen firmes. ¿Las razones? Según Martha Del Río, directora del Eco del Cerro, la razón es muy simple: «La prensa grande se apartó de la gente, toca los mismos temas desde hace quince años atrás, y el mundo cambió. A pesar de la globalización la gente quiere ser protagonista, sentirse parte de lo que pasa en el barrio. Ese fenómeno sólo lo cubre la prensa local. La diarios nacionales no venden. Nosotros tratamos de levantar al vecino, al que hace todos los días, porque existen comedores, comisiones de fomento, escuelas. Esa parte del mundo la prensa nacional se la come, no existe lo que no se publica. Para nosotros ese mundo es importante, es el del que vive al lado». Mario Morossini, redactor responsable de Vecinos, coincide con Del Río y afirma que este tipo de prensa permite tener una vinculación con el lugar donde se habita.
Myriam Villasanto, coordinadora general de La Prensa de Zona Oeste agrega la diferencia con los diarios nacionales en cuanto a la estructura. «No hay trato directo con la gente. Acá los vecinos se acercan a hacer planteos, llaman para avisar cosas que ocurren en la zona. También hay una motivación más grande por parte de la gente, ella sabe que el comerciante apoya a la zona y consumen aquí. Para el comerciante es más fácil invertir 120 pesos en publicidad, que mil dólares en un diario nacional».
Walter González, director del Tranvía 35, coincide con ella y afirma que el comercio se ve respaldado, que avisar en ese tipo de medio le da cierto retorno. «La gente consume en ese local, y cuando no ve la publicación la reclama. Eso también es un incentivo para el anunciante». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad