CENA, DESAYUNO Y BAÑO PARA 180 INDIGENTES

La Intendencia inició ayer el Plan Invierno en Montevideo

La Intendencia de Montevideo (IMM) comenzó a aplicar ayer el Plan Invierno, recogiendo a 180 personas en situación de calle para trasladarlas a hogares donde reciben dos comidas diarias –cena y desayuno–, cama, atención médica básica y un baño si lo desean.

Las camionetas del municipio iniciarán un recorrido diario todos los días a partir de las 18 horas durante los próximos tres meses. Luego de levantar a las personas que usualmente duermen en la calle, las llevan a los hogares disponibles. Por un convenio con el Iname, las mujeres y los niños son alojados en el Hogar Santa Clara. Los hombres van al Hogar San Antonio, acondicionado por convenio con el Banco de Previsión Social (BPS), al tiempo que la IMM habilitó otros dos locales para alojar gente. Las autoridades aspiran a lograr traslados a otros refugios, con lo que el Plan Invierno alcanzará a 250 personas, casi el doble de los 130 cubiertos el año pasado por el Plan Frío Polar y poco menos de las 300 que viven en la calle.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Junta Departamental, Bertha Sanseverino, indicó a LA REPUBLICA que la intención es levantar todos los días a la gente de la calle y no permitir que se haga cola frente a los locales. El objetivo es evitar que “alguna gente con grandes necesidades pero con un techo, quite el lugar a otros que realmente no tienen ni siquiera dónde dormir”.

Atención conjunta

La experiencia comenzó el año pasado con el Plan Frío Plar y las personas eran trasladadas al Cilindro. Sanseverino explicó que en esta oportunidad el Cilindro fue descartado porque “es muy masivo y permite una sociabilidad extrema que termina complicando el trabajo social”. Este año, los usuarios del plan serán atendidos en lugares separados por edad y sexo. La IMM dispuso que cuenten con un control médico porque algunos están muy lastimados. La población de calle es mayormente masculina y tiene una edad promedio de 43 años. Serán atendidos en los hogares por funcionarios del Centro de Investigación y Promoción Franciscano y Ecológico (Cipfe), que harán un relevamiento entre los usuarios.

Los controles “no son demasiado rigurosos”. Los baños son voluntarios y el hecho de estar alcoholizado no es un impedimento para participar del proyecto. Sin embargo, no pueden tomar alcohol dentro de las instituciones y “en general, se responde a la presión social y la mayoría accede a bañarse”. *

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