OBRA SOCIAL. 1.400 NIÑOS, ADOLESCENTES Y JOVENES TRABAJAN Y SE EDUCAN

Tacurú cumple 30 años en el corazón de los barrios más pobres

En el año 1981 jóvenes del seminario salesiano del Uruguay se internaban en una de las comunidades más pobres de Montevideo para trabajar con niños y jóvenes que vivían en condición de calle. Nacía, en esa época, el Movimiento Tacurú, que hoy atiende a 1.400 niños, adolescentes y jóvenes.

Desde hace un año que se encuentra al frente de la dirección el sacerdote Leonel Burone, oriundo de Juan Lacaze y quien llega a Montevideo luego de pasar por la ciudad de Melo donde trabajaba con proyectos sociales en los barrios más pobres. Ya en plena cuenca de Casavalle y en el inmenso predio que el movimiento hoy tiene en la calle Bernardo Poncini, donde se encuentra ubicada su sede principal, Burone reflexiona «hay mucho para aprender en esta zona».

«Uno llega aquí con el deseo de cambiar una situación que la ve como externa, y se encuentra con otra realidad, que sí pensamos que tienen que ser modificadas, pero pese a eso, uno también se encuentra con una calidez, con una solidaridad y una capacidad de resiliencia en la vida que uno admira y aprende. Uno viene a traer y se da cuenta que cuando tiende su mano para dar vuelve con su mano llena. Y eso es lo alentador», expresó al ser entrevistado por LA REPÚBLICA.

 

¿Cuáles son los desafíos de estar al frente del Movimiento Tacurú?

El gran desafío es animar, acompañar y promover a una comunidad educativa en un proceso de crecimiento personal a través del eje de la educación. Desarrollamos una acción local pero nos sentimos en sociedad, porque nos parece que el gran tema y el gran desafío que debemos afrontar es el de la fragmentación que hoy existe en toda la comunidad. Nuestro objetivo más profundo no es venir a trabajar con poblaciones pobres para que dejen de ser pobres, sino construir una sociedad más integrada donde todos podamos sentir que pese a las diferencias somos parte de un nosotros.

 

¿Cómo se trabaja ese sentimiento de fragmentación con los niños y jóvenes, de saber que se estigmatiza a este tipo de barrios y que saben que son denominados zonas rojas?

Hay distintos tipos de vivencia de todo esto. La realidad social de hoy, que es generadora de diferencias, de pobreza, es parte de un sistema histórico que se ha implementado durante décadas; muchas veces las situaciones que se dan en nuestros barrios son producto de grandes injusticias generadas por determinados sistemas políticos, económicos, etc. Entonces, lo que yo pienso es que la respuesta a esto nunca puede ser unilateral.

Cuando les preguntamos a los jóvenes y sus familias cómo viven esto, por ejemplo el tema de los operativos, en algunos casos hay gente que se siente más tranquila, otra gente siente que está siendo atacada en sus derechos, otros violentados, otros dudan o no tienen clara su situación. Es muy difícil dar una palabra final ante una política ministerial que se está desarrollando, porque la problemática es sumamente compleja.

 

¿Cómo viven la implementación de los operativos de saturación?

El gran tema de esto es esa especie de show mediático que a veces termina reproduciendo la fragmentación y dividiendo a la sociedad. Termina enfrentándonos, en un nosotros y un ellos. Estos problemas a veces se quieren solucionar con dinero o políticas sociales, se invierte en la zona pero sigue pasando lo mismo ¿por qué? porque mientras de fondo los mecanismos y estrategias sigan fomentando esa división los planes sociales no tendrán resultado.

 

¿Entonces la estigmatización se profundiza?

¿Cuáles son los indicadores que la gente mira? A veces estamos mirando demasiado los indicadores negativos. Que sí existen y están presentes. Pero, si a través de lo que se muestra solo aparece lo malo, se estigmatiza. Entonces San Martín y Aparicio Saravia, el barrio Marconi, el Borro, son lugares donde roban, asaltan, son las zonas rojas, pero en estos barrios también pasan cosas positivas. Como en otros barrios también pasan cosas que no están tan buenas.

 

¿Cuál es la relación que en la actualidad Tacurú tiene con el barrio?

Es un referente barrial por toda su historia. Hace treinta años que trabaja en la zona con compromiso y desde el barrio. Por Tacurú pasan los niños, los adolescentes y los jóvenes que hoy están en proyectos educativos laborales, que son jefes de familias y que también pasaron por Tacurú.

 

Tacurú es un movimiento inspirado en lo religioso y nace en la obra Salesiana, ¿cómo se trabaja la religión en el proyecto social?

Acá, para venir, no se tiene que ser de una religión, ni te vamos a imponer nada. Pero en el fondo, sentimos que de alguna manera estamos respondiendo a nuestra vocación cristiana no hablando de Dios, no hablando necesariamente de Jesús, sino viviendo y tratando de experimentar con el corazón abierto la enseñanza religiosa. Tacurú se ha caracterizado por ser una institución enraizada en el espíritu del evangelio, pero abierta a toda la gente sin preguntar cuál es su raza, su credo, ni su sexo. No queremos poner más divisiones sino más puentes en la sociedad.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje