¿Es efectivo? Países del primer mundo mantienen un debate al cual se suma Uruguay

El aumento de horas de clase es discutido en el mundo pero aún no hay una respuesta

Estudiar en una escuela secundaria de París no es lo mismo que estudiar en un liceo de Nuevo París. Los informes internacionales dados a conocer esta semana, con respecto a la cantidad de horas de escolarización en países del primer mundo y los resultados educativos conseguidos por países como China o Finlandia (donde hay un éxito importante en materia educativa), no tuvieron en cuenta otras variantes tales como: calidad de vida, niveles socioeconómicos de docentes y alumnos, etcétera.

El informe “Oportunidades desiguales, desventajas heredadas” del Sistema de Información y Tendencias Educativas de América (Siteal) de 2008 sobre México, escrito por Cristina Bayón, concluye que “la alta desigualdad en la distribución de oportunidades revela con crudeza que los niveles de ingreso constituyen determinantes clave no sólo de las posibilidades de acceso, sino de manera creciente de la calidad de las oportunidades a las que se accede, generando un proceso de polarización y segmentación creciente entre categorías de ciudadanos”.

Otros informes (Educación Para Todos de Unesco 2008, 2009…), también apuntan a la desigualdad social como causas a la hora de acceder a la educación así como para obtener buenos resultados. El tema de la cantidad de horas que un alumno está en clases también es objeto de debate. En Uruguay los actores intentan ponerse de acuerdo; en el mundo existen diversas posturas sobre la relación entre el incremento de horas de clase y el aprendizaje en aumento, dado el incremento. El Informe Panorama de la educación Indicadores de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) 2010 indica que en materia de educación “el número total de horas de clase obligatorias para los alumnos de Educación Primaria y Educación Secundaria en instituciones públicas, presenta diferencias muy notables en los países de nuestro entorno: de 608 horas en las edades de 7 a 8 años en Finlandia a 940 en los Países Bajos o a 926 en Francia”. El informe agrega que “estas diferencias se amplían un poco a los 15 años (741 en Suecia y 1.089 en Italia)”.

Sin embargo, los países que superan en cantidad de horas de clase a los antes mencionados, como España (los niños españoles tienen hasta 250 horas más de clase que un niño de Finlandia, país con los mejores niveles en la prueba Pisa), no superó los niveles de puntaje de estos países en la anterior prueba Pisa que evaluaba lectura, ciencias y matemáticas. En Europa, los resultados de las pruebas internacionales dejaron en evidencia que en países con menores horas de clase se obtienen mayores resultados. Esto abre nuevos debates sobre la calidad de los docentes, la situación social, económica (y de otras variantes) de los alumnos, los programas curriculares, etcétera.

 

Debate local

En nuestro país la Ley de Educación Nº 18.435 obliga al Estado uruguayo a que brinde educación “obligatoria” desde los cuatro y cinco años de edad tal como expresa el artículo séptimo de dicha ley, que agrega que es obligatoria “la educación primaria y la educación media básica y superior”.

A su vez, el marco legal establece que se debe asegurar “la extensión del tiempo pedagógico y la actividad curricular a los alumnos de educación primaria y media básica”. El miércoles el Partido Colorado presentó una propuesta de extender las horas de clase a 200 por año. El presidente del Codicen, José Seoane, explicó a LA REPUBLICA que “hay un mandato legal desde la Ley General de Educación en cuanto a la extensión de los tiempos pedagógicos”. Para Seoane “hay que avanzar en los tiempos pedagógicos y en la calidad educativa, y esto quiere decir que debemos avanzar en el aprendizaje, una equitativa distribución de los mismos, atraer a la educación a aquellas personas que no se encuentran vinculadas a la educación”. El presidente de Primaria, Oscar Gómez, dijo que “deberíamos tender a más días de clase con una propuesta lúdica, entretenida, con talleres, trabajos de clase, y que es a lo que estamos apostando con las escuelas del Programa Aprender (programa destinado a profundizar acciones en escuelas de contexto crítico)”.

El Programa Verano Educativo se realiza desde hace quince años (anteriormente se llamaba Verano Solidario), recibiendo en la escuela durante el verano a niños y niñas de todo el país. Según Oscar Gómez “es un programa que extiende el tiempo pedagógico”. El programa Verano Educativo posibilita a los alumnos que, además de alimentación, puedan reforzar conocimientos no adquiridos durante el año lectivo. Otro de los programas aplicados en Primaria es “Maestros más maestros”, donde se brinda a los alumnos la oportunidad de tener a contra turno un maestro disponible para aquellos alumnos que “tienen algún ritmo de aprendizaje descendido”, dijo Gómez. Robert Silva (Vamos Uruguay) explicó a LA REPUBLICA que “hay posiciones diferentes sobre este tema, pero existe consenso en la necesidad de ampliar el tiempo de aprendizaje de los alumnos”. El director de educación del Ministerio de Educación (MEC), Luis Garibaldi, explicó que “el tiempo pedagógico es un tema de preocupación pero también de acciones concretas” pero ” antes de pensar en el aumento de los días de clase hay que hacer una campaña para que los niños concurran los 183 días fijados en el almanaque” y eso “es algo en lo que debería trabajarse por parte de toda la población”.

Según Gustavo Macedo, presidente de la Federación Uruguaya de Magisterio (FUM), en nuestro país “la deserción escolar tiene otro componente que no se soluciona por la vía de agregar días de clase, y en esto hay mucho oportunismo por ser un tema que está arriba de la mesa y se buscan culpables”. Oscar Gómez opinó que “más tiempo por sí sólo no asegura aprendizaje. Más tiempo es una condición necesaria para el mejoramiento de los aprendizajes, pero no es suficiente”.

 

El debate extendido

En enero de este año el diario “La República” de Perú se hizo eco del debate por las horas de clase en los colegios privados aplicada en ocho colegios de Lima en un plan piloto. La medida generó que expertos en ciencias de la educación solicitaran que se extendiera la medida a toda la educación para lograr mejores resultados. En Argentina, el año pasado se comenzó a aplicar el tiempo extendido en 200 escuelas provinciales, como una forma de darle más tiempo de aula a los niños. En el año 2004, un informe de la Unesco reveló que Argentina no había alcanzado los 180 días de clase, lo cual generó críticas a la educación del vecino país.

Se explicaba en el estudio de la International Association for the Evaluation of Educational Achievement (IEA) que en Holanda se dictaban en ese entonces 1.000 horas. En Estados Unidos se dictaban 958 horas, Francia 923, España 900 e Irlanda 915 horas.

 

Palabra académica

Mariano Fernández Enguita (docente e investigador de la Universidad de Salamanca) en un artículo titulado “Tiempo, Escuela y Sociedad”(1) explica que “la discusión sobre cualquiera de los aspectos del tiempo escolar desemboca casi invariablemente en la afirmación de que no se trata de uno sino de varios y diversos tiempos relacionados con la educación: de clase, de interacción con el profesor, de permanencia en la escuela (con o sin el profesor), de trabajo escolar (dentro o fuera de la escuela), en torno a la escuela (incluidos el desplazamiento, las tareas para casa…), de aprendizaje (incluido el no reglado), etc.”. Agrega su artículo que “esta es una distinción esencial, o más bien un conjunto de ellas, que deben ser tenidas en cuenta al considerar cualquier aspecto relacionado con el tiempo”. Sostiene el experto que “lo más importante es que el tiempo de unos colectivos no debe confundirse con el de otros, ni el tiempo de unos individuos con el de otros, ni el tiempo medio o modal de un colectivo con el de los individuos agregados en él”, tal como “la jornada del profesor no debe confundirse con la jornada del alumno, per
o rara vez se extraen de ello las consecuencias pertinentes”. Por otra parte “los mismos calendarios u horarios pueden ser buenos para unos y malos para otros. Para un alumno que viva en un medio social y familiar estimulante, unas largas vacaciones representan la posibilidad de viajar, leer, hacer cursos de esto y aquello o simplemente holgazanear sin consecuencias; pero para el que vive en un medio social y familiar desaventajado, para el que tiene en la escuela su principal o único asidero, numerosos estudios muestran que produce un deterioro de las mejoras acumuladas”.

El prestigioso pedagogo español Gimeno Sacristán publicó el libro “El valor del tiempo en la educación” (Morata, 2008), donde investiga la relación del rendimiento escolar y el tiempo (de docentes, alumnos y demás actores). En una entrevista dada por Sacristán a la Revista “Escuela” (2) en 2008 explicó: “No hay ninguna relación entre el tiempo y el rendimiento escolar” y “si la hay, favorece ligeramente, pero de manera signiÞcativa y constante, a la jornada partida”. Sacristán estudió la evolución de más de 2.000 niños españoles. Explicó a “Escuela” que “los niños y, sobre todo los adolescentes, están adormilados entre las 8 y las 9 de la mañana. Entonces, ¿por qué no se plantea hacer las extraescolares a esas horas y que los padres y madres lleven a sus hijos con un horario þexible a la escuela?”.

 

Propuestas y contradicciones

La propuesta del tiempo de extensión de las clases o de escuelas en Uruguay tuvo un antecedente cercano cuando el 16 de mayo, en plena campaña preelectoral, el senador Jorge Larrañaga propuso en Rocha; “El Uruguay necesita desesperadamente las escuelas públicas trabajando los 365 días del año, no para que las maestras trabajen más tiempo sino para que tengan más maestras, más personal especializado para atender fundamentalmente al 50% de los niños que nacen en hogares pobres, y que nacen con mochilas cargadas de piedras que condicionan su presente y su futuro”. De inmediato, las autoridades de Primaria salieron al cruce para explicar que el Programa Verano Educativo permite que “las escuelas estén abiertas más allá del tiempo de clase”, tal como explicó el por entonces consejero Oscar Gómez. A principios de este año, una polémica mediática tras los dichos del ministro de Turismo, Héctor Lescano, llevó a que algunos medios informaran que las clases en las escuelas comenzarían una semana más tarde pues así ­afirmaron varios medios­ lo había dispuesto el Ministerio de Turismo. La autonomía de la ANEP impide que cualquier otra institución intervenga en las decisiones que tome el ente autónomo. En su momento, Oscar Gómez explicó que “no se nos ha planteado nada al respecto y si se plantea lo estudiaremos, pero no significa que tomemos una resolución”. La medida, defendida por varios medios que hoy consideran esencial apoyar la propuesta de Vamos Uruguay, respondía a la necesidad de extender los días de vacaciones para favorecer el turismo.

(1)Disponible en http://casus.usal.es/orgyprof/_private/jornadaescol/tiempoescuelasociedad.htm

(2)Disponible http://www.edmorata.es/0_Files/Gimeno_jornada.pdf

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