TERAPIA SEXUAL

Hola Soledad, primero que nada muy buena su columna como siempre, me parece bárbara la claridad de sus respuestas.

Tengo algunas inquietudes. Estoy haciendo un curso de educadora preescolar y babysitter y actualmente realizo prácticas en los jardines, ahora estoy con niños de 3 a 5 años. Estoy en período de observación, o sea, observo la clase y tomo nota. Mi primera inquietud es la siguiente: a un niño tan pequeño, ¿se le debe hablar por lo claro? ¿cada cosa como es? Es decir, ellos cuando llegan, tienen por rutina ir al baño, lavarse las manitos, y hacer pis, y me pareció escuchar que la maestra les decía a las niñas que se secaran bien la «vulva», lo cual me sorprendió, en vez de decirles: séquense «la colita». Quizás escuché mal, no sé, pero, ¿está bien llamar cada cosa por su nombre a un niño tan pequeño, el decirle «pene», «vagina» o «vulva» como es este caso?

El viernes fue el cumpleaños de una nena, y fue su mamá que se llama Ana y, en un determinado momento, un niño empezó a gritar «ano, ano», a lo cual la maestra le dijo: «Se llama Ana y es la mamá de Julieta, el ano es por donde sale la caca». Mi pregunta es si está bien ser tan explícita con niños de esa edad. Por otro lado, a una compañera del curso, una nena le preguntó cómo se hacía para traer bebes al mundo, a lo cual mi compañera no supo qué responder, en lo que yo estaría igual. La profesora le dijo: «Cuando te pasa una cosa así, lo primero que tenés que hacer es decirle que tú estas en la misma situación que ella, que no sabés, porque si no, lo primero que hacen es decirle a los padres, y un padre te puede decir: «¿quién sos tú para enseñarle cosas a mi hija/o? o quizás ellos le dieron otra explicación antes que no era esa. Me gustaría saber qué opina al respecto. Otra cosa que se habló en el curso es de la intimidad que cada padre debe tener a la hora de bañarse, es decir, ¿está bien que una madre se bañe con su hija pequeña? Una compañera tiene una nena de 4 años y dijo que hay veces que se bañan juntas, a lo cual la profesora dijo que no está bien, que cada uno debe tener su privacidad.

¿Qué opina? Yo soy muy pudorosa, y aún no tengo hijos, pero me daría vergüenza, y siento que no estoy preparada para las preguntas que los niños hacen o me pueden llegar a hacer. Desde ya le agradezco su respuesta y le envío mis cordiales saludos.

Entiendo que la educación sexual comienza con decirle a los niños pequeños el nombre correcto de sus genitales y el cuidado que deben tener de ellos… Así como nombramos las manos, las orejas, los dedos, se debe hacer igual con la vulva, el pene, los testículos, etc. Ponerles sobrenombres o motes es marcar una diferencia con el resto del cuerpo, es enseñarles que a esas partes no se las puede nombrar igual que a las demás.

La sexualidad ha sido por mucho tiempo ( y aún es pero menos) en nuestra sociedad un tema tabú, prohibido hablar, prohibido nombrar, prohibido tocarse, prohibido todo lo relacionado con el sexo… salvo entre dos personas casadas… Es decir: «con libreta» se permitían muchas cosas que sin libreta estaban prohibidas… Pero se vivía una doble moral: el varón podía actuar en forma que a la mujer le estaba vedada, como los conocimientos sobre sexualidad, saber que ella podía disfrutar del sexo, que no era «frigidez» no tener orgasmos en una relación sexual excesivamente breve, porque el varón jamás reconocía que era un eyaculador precoz, que no tenía ningún control de su orgasmo y que era un egoísta en no tratar de solucionarlo. Y él era el que sabía, porque tenía experiencia…

De más está decirte que la sexología busca lo opuesto, es decir, que se pueda hablar con naturalidad del tema como de cualquier otra parte del cuerpo o actividad de la persona, que desde niños se sepa que deben lavarse y cuidar su cuerpo todo, sin zonas diferentes y sin distinción de sexo.

Cuando se lleva a un niño o niña a un jardín de infantes, se debe tener comunicación con las maestras, con la dirección, saber qué ideología le van a enseñar o inculcar a los niños en todo sentido… qué tipo de enseñanzas, religión, política, etc… y entre esto está también el tema del comienzo de la vida como el de la muerte.

Los padres tienen derecho a decidir a dónde llevan a sus hijos, pero luego deberán acatar las enseñanzas que allí se le den y si no están de acuerdo, tendrán que retirarlos y llevarlos a otro lugar.

A un niño pequeño no es necesario hablarle demasiado explícitamente sobre la relación sexual y el embarazo… pero sí se puede llegar a una explicación que los satisfaga con pocas palabras… por supuesto que ahí se irán inculcando valores que guíen al niño o niña en el futuro. No es lo mismo hablarle del amor y el deseo de tener un hijo que del encuentro casual y el embarazo no deseado…

Pero cuando el niño pregunta es porque algo ya sabe, por lo que creo importante averiguar esos conocimientos que tiene para poderlos ampliar adecuadamente y no salir con un discurso que ni le interesa ni entiende.

Hay una película española ya vieja que con algunos defectos, sirve para explicar a los pequeños cómo vienen los niños al mundo que se llama «de dónde venimos» que se puede encontrar en Internet y que te puede resultar útil.

Con respecto al baño compartido, hay familias que no tienen problema en bañarse juntos y mostrarse desnudos ambos sexos. El tema es que si se hace con naturalidad, puede no afectar para nada a los niños o niñas pero, muchas veces resulta un estímulo sexual excesivo y se ven consecuencias tales como excesiva autoestimulación o comportamientos inadecuados en su medio escolar, tales como mostrar sus órganos sexuales o bajar los pantalones a compañeros y compañeras… En estos casos, preocupados por lo que el niño hace, se lo trae al psicólogo/a y conversando con los padres, se encuentra que en su ambiente esas cosas se permiten y que está acostumbrado a la desnudez y no maneja el concepto de pudor. O sea, es al revés, no es que esté mal bañarse juntos, pero en oportunidades el niño o niña manifiesta con sus conductas que eso no le está haciendo bien, que lo está desadaptando socialmente.

Creo muy importante que dentro de tu formación incluyas educación sexual, no sólo para manejarte tú sino para no inhibirte frente a las preguntas que te hagan los niños y niñas y podérselas contestar con naturalidad, como un tema más.

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta   columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 29084510, al e-mail   [email protected] o a la redacción de La República (No   responde   preguntas hechas a su celular por SMS) (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).

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