TIENE LA PALABRA
Contenedor en discordia
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Recurro a su prestigioso diario con el fin de dar difusión al siguiente tema:
Hace unos 20 días aproximadamente la IMM retiró el contenedor de basura de la puerta del Complejo Capurro 3 y la Marina, en la calle Gil al 819/815. En dichos complejos viven unas 150 familias, en su mayoría personas de edad avanzada, ya que dichos complejos y en particular Capurro 3 tiene unos 60 años de construidos por la propia IMM en la década del 40-50.
Dichos contenedores fueron colocados hace unos 6 años y solucionaron el tema residuos, pero resulta que ahora, con las nuevas autoridades, los camiones municipales aducen un reglamento que no les permite dar marcha atrás, como la calle Gil se corta por los accesos a Montevideo, los camiones que, durante 6 años dieron marcha atrás unos 40 metros, ahora no pueden. Esto obliga a que los viejos vecinos tengan que caminar en algunos casos hasta 2 cuadras, en repecho y en medio de las inclemencias que por esta zona son muy rigurosas por estar ubicadas frente a la Bahía, para tirar sus residuos.
Ante esto que consideramos un atropello por parte de la IMM, por la forma que se procedió, ya que solo nos falta hablar con Dios, lo último fue que hablamos con la secretaria de la Junta Departamental, quien nos comunicó que la alcalde, nos visitaría a partir del día lunes 30. Esto es correcto, sino fuese que la señora alcalde, hace dos semanas que está enterada y prometió llamar cosa que no hizo, prometió venir y no vino, no atiende el teléfono porque siempre está reunida, y porque mientras los vecinos reciben contestaciones por parte del CCZ 16 del tipo: «ustedes son gente difícil» o por parte de los choferes del camión recolector de «nosotros tenemos orden de no levantar el contenedor si no está en su lugar».
Es cierto que los vecinos en dos oportunidades devolvieron el contenedor a su lugar original y otras tantas mandaron una grúa a sacarlo, también es cierto que envían a recoger la basura a un camión particular el que no tiene inconveniente en dar marcha atrás los 40 m que la IMM no puede dar, pero que un privado sí puede (tenemos fotos que lo acreditan). Es más el perjuicio que han generado que las soluciones que aportaron, ya que se está generando un basurero en la zona parquizada por los vecinos, la que está llena de papeles y desechos fruto de no tener el contenedor dónde debe ir y que fue puesto en acuerdo de vecinos y autoridades de aquel entonces, que eran del mismo color.
ESTEBAN FOSSATTI CI: 1.252.333-7
Regata del río Uruguay para hermanar pueblos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Leyendo como lo hago todos los días, el diario LA REPUBLICA, encontré la noticia que se comenzó a hablar para seguir hermanándonos con los argentinos litoraleños con la realización de competencias en algunos deportes. Eso me sirvió para que mi cerebro comenzara a correr y a dispararse. Siempre es bueno seguir la hermandad, también sería muy beneficioso para el turismo interno y el turismo general. Además sería un lindo pretexto para que la juventud, sobre todo la del litoral se agregara un motivo más para alejarse de los vicios y del aburrimiento. Llevando una vida sana y porqué no para encontrar nuevas figuras que nos representen en las contiendas mundiales. Al final mis conclusiones, aunque no definitivas, son las siguientes:
Comenzar en forma a fijarse «Las Competencias Litoraleñas», una especie de olimpiada en todos los deportes a concordar y también competencias culturales, como podría ser ajedrez, matemática y literatura y también música, teatro y baile. Como culminación se realizaría la Regata del río Uruguay, igual que la del río Támesis, pero entre dos o más botes, de ambos países, fijándose dónde, cuándo, tipo de bote y cantidad de integrantes de cada uno, además de ver si serán solo litoraleños, o lo mejor de ambos países. Pensamos que todo esto va a ser muy importante para ambos países, por todo el movimiento que va a causar tal movida. Esperando que esta carta sea leída por mucha gente, que le prenda como me prendió a mí, y esperando ver por lo menos, el comienzo de estas pruebas, le saluda desde Israel.
ALIS-ABRAHAM ALISKEVICH [email protected]
PD: ¿Podríamos ir pensando algo parecido, con nuestros hermanos brasileros?
«¡Viejo barrio que te vas!»
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En la esquina de Canelones y Julio Herrera y Obes desde hace varios días una vieja y conocida firma de plaza, dedicada a demoliciones de antiguos inmuebles, ha ubicado sus carteles que anuncian trabajos a iniciarse en breve, y que motivarán la desaparición del legendario boliche y restaurante cuyo cartel «Bar y Minutas, Cosmopolita» todavía se mantiene enhiesto recordando un lugar, al que decenas de laburantes solían concurrir los mediodías en un alto de la tarea, a disfrutar de sus clásicas comidas de olla, en tanto la noche se prestaba a los «mamines» de siempre, más afectos al vino, la grapa con limón o la caña, que a las más caras y espirituosas de cuño escocés.
El viejo y destartalado edificio del inolvidable «Cosmopolita», con su restobar cerrado desde hace algunos años, sin duda tras su demolición dará paso a un edificio de apartamentos en una zona como esa, en pleno centro y a pocas cuadras del mar, codiciada por no pocos futuros adquirentes. Algunos vecinos, no sin alegría por lo que el nuevo inmueble más valorizará aún la zona, se encuentran con la opinión contraria de otros que, apegados a las «cosas lindas» del pasado, sostienen que la desaparición del «Cosmopolita» se lleva un «pedazo» de ese barrio Sur hoy día tan cambiado, donde la «piqueta fatal del progreso», da paso a complejos edilicios muy reclamados por la ciudadanía que gusta de vivir en las zonas más céntricas e incluso cercanas a la costa de la «tacita de plata»!
Pocos días más pues, y el tradicional boliche de la antes mencionada esquina, hoy día vacío y destartalado, habrá de desaparecer definitivamente, dejando flotando en el aire de los recuerdos lindos, toda una ristra de vivencias para gente que en sus momentos de esplendor, supo disfrutar de sus comidas al paso y de su noches de copas y «canterolas», clásicas de las cantinas que antes eran moneda corriente en algunos barrios populosos y hoy por hoy, sólo son recuerdos. Como suelen decir los franceses…»C’est la vie…»
JUANCHO
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