Percepción alterada
En la nueva investigación, fueron revisadas las relaciones entre la percepción distorsionada de la imagen corporal y tres tipos de conductas para perder peso: el ejercicio, la práctica de dietas restrictivas, y los métodos extremos de pérdida de peso tales como laxantes, píldoras dietéticas e incluso autoprovocarse el vómito después de comer.
Trabajando sobre una muestra de más de 5.000 niñas adolescentes sin sobrepeso en EE.UU., Liechty comparó el estado de peso corporal verdadero y objetivo de las adolescentes con lo que ellas creían que era su estado de peso, y buscó discrepancias entre ambos. Si las adolescentes se percibían como aquejadas de sobrepeso cuando en realidad no lo tenían, se señalaba la discrepancia como sobreestimación, o percepción distorsionada de la imagen corporal. Liechty constató además que la percepción distorsionada de la imagen corporal predice la aparición de la práctica de dietas restrictivas, así como de métodos extremos y potencialmente peligrosos de perder peso.
Lo que esto significa es que una chica con una percepción distorsionada de su imagen corporal que cree estar gorda cuando su peso es correcto, está sometida a un riesgo mucho mayor de caer en la práctica arriesgada de hábitos dietéticos innecesarios y métodos extremos de pérdida de peso, en comparación con una chica sin esa percepción distorsionada de su imagen corporal.
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