PROHIBIDO PARA NOSTALGICOS

"DON VICTOR SOLIÑO, TANTO Y CARNAVAL"

Vivió intensamente al irrepetible Montevideo del «Novecientos». Le gustaba escribir y de joven trabajó como periodista de espectáculos en el diario El Plata. Como buen vecino de la Ciudad Vieja, donde vivió por muchos años, en la esquina de Ituzaingó y Reconquista, siempre recorría sus tradicionales boliches. Cultivó la amistad del señor San Román el dueño del Tupí-Nambá donde paladeaba su exquisito café de moka. También aunque por motivos gastronómicos, se lo veía en el local vecino, es decir, el Café Monterrey frente a la Plaza Independencia. Don Víctor Soliño nunca faltaba cuando en el Monterrey hacían unas antológicas «paellas» que como buen galaico gozaba en todos su sabor. Ahí concurrían otros compañeros de la redacción de El Plata y también personajes como el famoso Perico, escritor de crónicas costumbristas y representante de Gardel para todo el Uruguay. En esas veladas nocturnas de buena comida y excelente vino, Soliño armaba una pequeña tertulia cultural donde siempre aclaraba ante algún desinformado que él había nacido en Baiona, en Pontevedra pero se sentía un montevideano de «pura cepa». Lo demostraba con su profundo conocimiento del alma de esta ciudad y su enorme cariño hacia sus barrios populares. Por los carnavales, el Café Monterrey se alborotaba pues su dueño era representante de muchos de los artistas que actuaban en los bailes del Teatro Solís y además su parroquiano Soliño fue un referente en lo relacionado al dios Momo. En su juventud, don Víctor había compuesto junto a su amigo del alma «El Loro» Collazo el tema «Adiós mi barrio» dedicado al barrio Sur y Palermo que cambiaron su fisonomía por el fin de la década del 20. Un mítico murallón costero cayó bajo «la piqueta fatal del progreso», un sitio de leyenda con sus duelos de «compadritos». La Troupe Oxford cantó en ese mismo sitio en una noche mágica que los viejos carnavaleros jamás olvidaremos. Luego junto a Collazo dirigió la Troupe Ateniense que tuvo componentes ilustres como Mattos Rodríguez, Raúl Fontaina, Adolfo Mondino y muchos universitarios amantes del Carnaval. Todos los inicios de la primavera Los Atenienses se reunían en el bar Las Cuartetas pues actuaban enfrente en el teatro Artigas de Andes y Colonia. Por esa época compuso sus grandes tangos «Garufa», «Mocosita» y el satírico «Niño Bien». Escribió muchos folletines radiales y revistas musicales para las fonoplateas que lo llevaron a vincularse a radios como El Espectador donde llegó a ser director artístico. Lo recordamos y compartimos la época, por los años 40, de sus dos últimas troupes que fueron «Farándula de Momo» y «Momento Musical» siempre con su amigo Ramón Collazo. En esos conjuntos colaboraban valores como Romeo Gavioli, Orlando Romanelli y en las letras arrimaba su talento el señor Yorio. El coreógrafo era el brillante Salvador Picó que luego se vinculará a Angel Silva y su comparsa.

Esas troupes ensayaban en «El Palacio de la Cerveza» de la calle Yatay y al finalizar todos iban al Café Vaccaro donde Soliño eran también «locatario». Don Víctor fue hombre de increíbles historias como cuando se negó a que Gardel grabara su tango «Mocosita» pues se había comprometido dando «su palabra de honor» ante la cantante Rosita Quiroga. También contaba que por sus tareas periodísticas no tuvo tiempo de ponerle una letra a La Cumparsita. Una noche estando en París con Mattos Rodríguez, se enteraron que los argentinos lo habían hecho y consideraban ese tango como porteño. Con más recuerdos y música los esperamos los domingos a las 18 horas en CX 40 Radio Fénix. También en Internet: You Tube «Prohibido para Nostálgicos».

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje