INAU plantea que "ser padre" es asumir la educación de los niños
Se puede educar, brindar cariño, poner límites, conversar, acompañar, cambiar pañales, motivar, respetar sus derechos, enseñarles que deben respetar los derechos de los demás… Padres y madres tienen las mismas responsabilidades ante un hijo.
Así lo quiere demostrar el Instituto del Niño y el Adolescente del Uruguay (INAU), mediante una campaña que lanzó en el Día del Padre. La campaña denominada «Ser padre vale la pena», lanzada por medios televisivos, implica por un lado un mensaje que busca concientizar a toda la población sobre la importancia de que el padre asuma su rol como tal, dejando atrás modelos que lo ubicaban como padre, por el hecho de «dominar» desde una perspectiva machista.
«Nos parecía importantes desde el INAU hacer una reflexión sobre lo que implica la paternidad y más en el Día del Padre, que a pesar de ser un día comercial, nos pareció necesario aprovechar este día para poder llamar a la reflexión», explicó a LA REPUBLICA el director del INAU Jorge Ferrando.
Para el jerarca que planteó este tema el día de su asunción este mes al directorio del INAU, «fueron muy importantes las campañas que realizaron las distintas organizaciones de mujeres, para mostrar los diferentes tipo de violencia que se ejerce por parte de algunos hombres sobre las mujeres y los niños». El INAU lanzó un spot televisivo, donde los padres cuentan aquellas cosas que valoran de sus hijos o hijas, y donde los hijos e hijas cuentan aspectos de su vínculo con los padres.
El directorio del INAU, está comprometido en seguir adelante con estas acciones ya que según Ferrando se deben derrocar aquellas formas que justifican la «dominación» o la «represión», así como los abusos por parte de hombres hacia mujeres y niños. Algunas de las justificaciones dadas por los padres que ejercen este tipo de «dominios», radican en la idea «patriarcal» que «se traduce en el vínculo de género con mujeres y generacional con los niños y niñas» explicó el director del INAU. Para Ferrando, el tener en cuenta a los niños y niñas como sujetos de derechos, implica también «pensar qué modelos de varones y de mujeres se transmiten en la educación, tanto en la familiar, como en los medios de comunicación o en la escuela». El INAU plantea que el «ser hombre» o «ser padre», no radica en la «capacidad de mandar o ser el proveedor económico de la familia, y de imponer la autoridad. Es decir, que el ser padre no es «que los demás niños, y mujeres, acaten lo que yo digo «sin importar las razones» explicó Ferrando.
Nuevas formas
El INAU propone que se debe dejar de lado la idea de que ser madre «es la máxima realización de una mujer, y que esto se relaciona a que debe criar a sus hijos y quedarse en la casa», así como que el ser padre «es colaborar con algunas tareas, y llevarlo al fútbol los fines de semana o a un parque a pasear de vez en cuando».
La Institución educativa propone que la sociedad cambie la forma de ver tanto a los roles de los padres como de las madres, desde una perspectiva de derechos de los niños y niñas. Una de las problemáticas que el INAU ha encontrado es cuando, en la separación de los padres, se dividen radicalmente las tareas de los padres y de las madres.
El padre «queda en una situación marginal con respecto a la educación de sus hijos», explicó Ferrando, y la madre «generalmente asume toda la responsabilidad». Agregó que es importante que cada uno, al tomar la decisión de traer un hijo al mundo, sepa que debe «asumir la paternidad de manera responsable». Por otro lado, que «ser padre, es asumir plenamente la educación de los hijos, ya que hay que romper el mito de que la educación de los hijos corre exclusivamente por parte de las mujeres».
Ferrando explicó que la gran mayoría de los niños, niñas y adolescentes protegidos por el INAU, «no han tenido un buen vínculo con sus padres y madres». «Esto nos lleva a tener que revisar las prácticas de maternidad y paternidad y que «los niños y niñas vivan en un entorno adulto y familiar» y que esté presente «el respeto, la educación, la cultura, que los niños y niñas aprendan a respetar el derecho de los otros, y a defender los suyos, y gran parte de este proceso se da en el seno familiar».
Por otro lado, destacó que «ningún área de la educación debería estar vedada ni a hombres ni mujeres». La Estrategia Nacional de Infancia y Adolescencia 2010-2015 establece espacios de apoyo a los padres y madres en un trabajo familiar, como núcleo de referencia. «Es necesario pensar en la familia como apoyo del Estado, ya que pueden ser un medio importante para el desarrollo. Pero si no está en condiciones el núcleo familiar para garantizar el respeto de los derechos de niños, niñas y adolescentes, ahí deberán intervenir otros ámbitos familiares institucionales, para poder garantizar el normal desarrollo de los niños y niñas».
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