Cartas al Director

La Selección hizo a la gente ver que se puede

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Se terminó el Mundial. Ahora más tranquilos, podemos hacer una evaluación de lo que nos dejó.

Personalmente, como uruguayo, me queda la sensación agridulce de que «casi» lo logramos. ¡Qué poquito que nos falto! Pero a la vez, me queda la tranquilidad, de que estos muchachos lo dieron todo.

La suerte, normalmente se reparte, un día ligamos y al otro nos meten un gol, como el primero holandés, que no había tirado ni una vez al arco en todo el campeonato (no sé si alguna vez en su vida lo hizo) y despertó a la araña que dormía en el ángulo. Y después está «el día del golero» (que existe) y puede ser bueno o malo, y no siempre tiene a alguien atrás, que la saque aunque sea con las manos.

Pero, creo que lo más importante, es lo que transmitía este grupo de muchachos, tanto los de adentro de la cancha, como los que estaban afuera junto con el cuerpo técnico y sus colaboradores.

Quizá si hubiera estado en Montevideo, y al vivirlo junto a mis compatriotas, la sensación, aunque grandiosa, no hubiera sido la misma que sentí, acompañado solo por mi familia.

Una familia uruguaya, que actualmente, la integran además un mexicano y un estadounidense (mi yerno y mi nieto). Mi nieto todavía es muy chico (5), pero mi yerno, por supuesto después de la eliminación de su país, se puso de nuestro lado y lo vivió intensamente, desaciéndose en elogios, para nuestro equipo.

Y lo otro, que creo que es lo me ha impulsado a escribir todo esto, fue la actitud de mi hija.

Hace 8 años, salió de Montevideo, buscando nuevos horizontes, porque su situación en el país se hizo insostenible. Siendo abogada y escribana, no tenía trabajo y había montado una empresa, que le dio, y nos dio para vivir durante casi cuatro años. Pero, llegó al gobierno alguien que nos iba a hacer llorar de risa, y lloramos, y no porque los chistes fueran buenos, todo lo contrario…y mucha gente, todo lo que había logrado con esfuerzo y trabajo se quedó solo con el esfuerzo.

Lo peor de todo, es que salió del país con rabia y renegando del mismo. Nunca la pude convencer de que estaba equivocada, de que el país en sí no tenía la culpa, sino quienes creyéndose iluminados lo llevaron a la situación en que estaba. Mi esposa y yo la seguimos un año después, y aquí estamos. Durante todo este tiempo hemos hablado mucho y casi la tenía convencida para que volviera, y así su esposo e hijo pudieran conocer el Uruguay. Ella se mantenía en la suya y quería que fuésemos nosotros, mi esposa y yo, los que viajáramos. Ya casi lo había conseguido cuando nos encontramos con este mundial y la euforia que causó la actuación del seleccionado. Cuando terminó el partido con Ghana, y viendo las imágenes de Montevideo, después de todos estos años, se emocionó hasta las lágrimas, y le empezó a rondar la idea que culminó cuando finalizó el partido con Holanda. Se sentó frente a la computadora y empezó a buscar precios de pasajes de avión a Montevideo. Buscó y buscó, hasta que encontró el vuelo, el precio y fecha que le eran favorables. Arregló para que ella y su esposo tuvieran licencia y ya está, el 8 de setiembre salen en un vuelo de Miami a Montevideo. Nuestro viaje quedará para el año que viene.

Como verán, si esto ha logrado hacer que mucha gente vuelva a creer «que se puede», en lo personal, y esto es íntimo, y es la satisfacción de que mi hija haya recuperado parte de su «uruguayez». Solo espero que este viaje, le confirme «in situ», si las cosas están mejor, o mejorando, en el país.

Vimos la llegada y la caravana que los llevó al Palacio Legislativo. Fue impresionante. Ojalá que esto que hoy nos une, siga así en todos los ámbitos. En lo deportivo, que los hinchas que hoy se abrazan, saltan y cantan, sin preguntarse de qué equipo son, hagan lo mismo cuando concurran a un espectáculo deportivo. He visto banderas de varios equipos y no hubo incidentes, como el querer robarle la misma a los contrarios o pegarle porque lleva una camiseta que no les gusta. En fin, son deseos, y por eso recuerdo las palabras del presidente Mujica cuando despidió a la Selección: «Muchachos no van a una guerra, vayan y diviértanse jugando». ¡Qué grande el Pepe, le hicieron caso!

Un abrazo grande para todos y…

¡vamo’arriba la celeste, carajo!

JULIAN SORIA  – [email protected]

PD: Como dice el encabezado, esta nota va para ¡todos!

 

La magia del fútbol

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Se jugó la final entre España y Holanda, pero para nosotros la importancia radica en el glorioso ciclo cumplido por la Selección celeste en este Mundial 2010, ese juego sensacional que cuando la pelota traspasó los 3 palos y muere en la red, hace explotar millones de gargantas en un grito de ¡Gol! y se estremecen millones de corazones al mismo tiempo. Una selección de un pequeño país con una pesada mochila de glorias y recuerdos que este grupo supo sacarse de encima y transformarlo en una brillante realidad.

Un técnico que con sus jugadores partió bajo los augurios de un pronto regreso, a lo sumo en su primera fase, ya que le tocó el llamado, «grupo de la muerte, con la mundialista Francia, el empinado México y nada menos que el cuadro africano dueño de casa.

Pero humildemente, casi en silencio, esta Selección fue escalando pasos, pasando de una fase a la otra, hasta clasificarse entre los 4 mejores del mundo.

Todo ello en base a sacrificio, entrega, dejando el alma en cada pelota y con el respaldo de un técnico todo seriedad y sensatez, que sabía lo que buscaba y cuál era su objetivo, y que supo inculcar en sus jugadores la idea de equipo por encima de cualquier individualidad.

Mientras iban quedando por el camino todos los equipos de América del Norte y del Sur, todos los de Asia y la mayoría de los famosos de Europa, como Italia, Francia, Inglaterra, Portugal.

Pero todo esto se culmina con las luchas en las semifinales, donde cada último instante resultó como una película de suspenso, cuando Uruguay luchó hasta el último minuto, vendiendo cara la derrota, acorralando a Holanda dentro de su área y pidiendo la hora y de igual forma contra Alemania cuando el último tiro de Forlán, pegó en el palo y provocó momentos de emoción culminantes.

Pero además dentro y fuera de la cancha mostraron en todo momento su hombría de bien, en un trato amistoso y cordial con todos los que se acercaron pidiendo una firma o una entrevista.

Su técnico, destacado como el mejor del mundial, en cada una de sus intervenciones dejó una enseñanza y se destacó por su humildad, su veracidad y su firmeza.

Y ese seleccionado celeste demostró que sin violencia y con sentido de unidad y solidaridad, con garra y con calidad se es capaz de alcanzar los mejores triunfos y en ese partido final contra Alemania rompió los códigos establecidos de la foto de los 11 titulares, para transformarla en la foto de titulares y suplentes en una muestra de unidad del grupo, para culminar al finalizar el partido, dando la mano al adversario e intercambiando camisetas en un ejemplo del mejor «fair play».

Por todo esto esa conjunción admirable de piernas, corazón y cerebro, hacen que se escape de mis labios: ¡Gracias!, ¡Gracias!, ¡Gracias! en un sincero y espontáneo reconocimiento. Los espero en Brasil 2014.

EDISON CONDINS  – [email protected]

 

Al presidente Mujica

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por medio de su prestigioso diario me gustaría hacerle llegar esta carta a nuestro Presidente de la República.

Señor Presidente de todos los orientales don Pepe Mujica, quien suscribe, Juan Blanco, nacido en Mercedes, departamento de Soriano, es hincha de Olímpico de
nuestra ciudad, cuadro que nació el 27 de marzo de 1927 y usa desde siempre el mismo color de equipo que Uruguay. Le pido que interceda por el pueblo futbolero cuando nuestra Selección regrese de Sudáfrica, con la copa o con lo que han dejado por nuestro pueblo que ya no tiene precio, y les pida que salgan a recorrer cada departamento para que los veamos y podamos sacarnos aunque sea una foto, verlos de cerca, porque la mayoría de nosotros, y aun más las personas mayores que por distintas circunstancias de la vida, principalmente económica, nunca pudimos viajar al Centenario cuando jugaban, a pesar de sufrir igual o peor que los que estaban en cada partido de la Eliminatorias. Espero que me pueda cumplir este sueño, que debe ser el de todos los uruguayos de cada rinconcito de este paisito chiquito, pero con un corazón más grande que el océano Atlántico. La Selección uruguaya no es solo de Montevideo, el Interior también existe. Sin más que molestarlo desde ya le agradezco si esto está dentro de sus posibilidades. Un fuerte abrazo

¡Viva la Selección uruguaya!

JUAN BLANCO – [email protected]

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