"Suicidio asistido para todos"
El gobierno suizo está considerando nuevos controles para las organizaciones como Dignitas.
«Todos, enfermos o no, deberíamos tener derecho a terminar nuestra vida», dijo a la BBC en una rara entrevista con los medios de comunicación Ludwig Minelli, fundador de Dignitas, la organización para el suicidio asistido con sede en Suiza. Fundada hace 12 años, la organización ha ayudado a más de 1.000 personas a morir, muchas de ellas extranjeros que han viajado a Suiza porque el suicidio asistido no está permitido en sus propios países. La legislación suiza para esta práctica es breve y extremadamente liberal. Establece que el suicidio asistido está permitido siempre y cuando los involucrados no estén motivados por «razones egoístas» y que no busquen enriquecerse con éste. No hay regulaciones más específicas porque durante mucho tiempo se ha aceptado la creencia en ese país de que el derecho a morir es una decisión personal e individual y no debe ser sujeto a interferencia del Estado.
Cambios
Ahora, sin embargo, el gobierno suizo está considerando establecer nuevos controles sobre el suicidio asistido. Las autoridades presentaron dos nuevas propuestas que podrían forzar a Dignitas a cambiar radicalmente sus procedimientos. Una de ellas intenta prohibir la práctica totalmente, y la segunda que se cree es la que podría ser aprobada limitaría la práctica a los enfermos terminales, lo cual podría reducir el número de extranjeros que viajan al país para un suicidio asistido.
Esta capacidad para tomar la decisión de terminar con la vida también debe aplicarse a una persona sana. Y yo quiero implementar este último derecho humano.
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