TIENE LA PALABRA
¡Festejen, uruguayos, festejen!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La identidad de un país se construye paulatinamente desde muy distintos ámbitos, es en parte, producto del devenir histórico, de la vida cotidiana de sus habitantes, de algunas de sus individualidades y de esos momentos históricos que parecen calar hondamente en la sensibilidad popular.
Así ha ocurrido en el pasado, que uruguayo no tiene incorporado a su esencia aquella famosa frase de nuestro padre Artigas «… los más infelices serán los más privilegiados…», quienes de nosotros no rememora cada tanto el momento crucial cuando en plena victoria contra los españoles dijo «…clemencia para los vencidos…, quien de nosotros no sabe que luego del gol de Brasil cuando perdíamos en la final del 50 el «Negro Obdulio «se puso la pelota bajo el brazo para hacer tiempo, porque como dijo con la misma sencillez de siempre: «No sabía qué hacer y quería ganar tiempo».
Es en ese contexto que la Selección nacional y su desempeño en el Mundial de Sudáfrica 2010, más allá de alegrías y festejos nos deja a todos nosotros una gran cantidad de enseñanzas que sería bueno poder asimilar y aplicar a otros aspectos de nuestra vida.
Los éxitos, como los triunfos deportivos son efímeros, tan solo un momento fugaz que pronto se diluye en la historia, pero los valores puestos en juego perduran y acaso van formando parte de esa identidad colectiva, de esa historia que parece a veces nos empuja.
El equipo uruguayo, cada uno de sus jugadores así como el director técnico basan esta campaña en algunos valores innegociables que a nuestro juicio resultaron ser la llave que pudo finalmente conducirnos a otros destinos, muy diferentes a los que últimamente habíamos llegado.
Este horizonte que vislumbramos más allá de las euforias y el éxito momentáneo deja marcado un camino, un sendero para transitar.
Y allí aparecen jalonando ese camino algunos valores que nos gustaría traer a la reflexión.
La imagen de Luis Suárez «atajando» agónicamente la pelota que ya se metía en nuestro arco en el último segundo del partido y que sellaba para siempre nuestra suerte, es la imagen de la rebeldía.
Esa rebeldía sana, de no dar nunca nada por perdido, de pelearla hasta el último instante, de no renunciar jamás a pesar de las adversidades.
Esa misma rebeldía fue (salvando las distancias) la que impulsó el nacimiento de nuestra nacionalidad y llevó a todo un pueblo a sobreponerse de la derrota no renunciando a sí mismo, eligiendo su propio destino y marcando la simiente germinal de su identidad.
Así nació el Exodo del Pueblo Oriental, como un grito de rebeldía como otros no en la derrota… demostrando que aún derrotado uno puede seguir luchando.
También fue el fútbol de 1950 en el mismísimo Maracaná, cuando un dirigente cajetilla se le acercó al capitán uruguayo y antes de empezar el partido le dijo algo así como «bueno… si perdemos por 3 o 4 goles estamos cumplidos, eh».: Pero los uruguayos nacidos de pura cepa criolla que salieron a la cancha aquella tarde no se entregaron, ni renunciaron a sí mismos.
Fue esa misma rebeldía de no aceptar la adversidad que les planteaba la vida o la realidad misma como tal, e ir más allá, afirmando el deseo profundo de transformarla, de cambiarla, de apropiarse de ese futuro.
Otro de los valores que se desprende de la actual Selección nacional es el sacrificio.
La imagen del jugador Jorge Fuccile que cae violentamente golpeando su cabeza contra el piso quedando incluso unos instantes inconsciente para segundos después levantarse y volver al partido y seguir corriendo es verdaderamente conmovedora, un claro ejemplo de sacrificio.
El sacrificio necesario en todos y cada uno de los momentos de la vida, es un mensaje que nos llega desde la historia misma de nuestros mayores y que contrasta con la actual vida fácil, moda «light», del «no te compliques», «para qué hacerla difícil».
Nos enseñaron desde siempre que si bien la vida es un maravilloso don que nos es dado, también requiere constancia, esfuerzo, paciencia y… sacrificio. Así fue como se construyeron y alcanzaron los grandes objetivos, para volver a citar al mismo Artigas «Nada debemos esperar sino de nosotros mismos».
Esa es la piedra angular, la base para construir una comunidad con destino y proyección de futuro.
Finalmente evocamos al técnico uruguayo al finalizar el partido contra Ghana, rodeado de cámaras y micrófonos, en medio de todo ese clima de euforia, motivado por la victoria, y el maestro Tabárez dijo, ya ronca su voz y en un tono muy bajo casi como con vergüenza «y… ahora aunque les parezca raro, vamos a intentar ganarle a Holanda para seguir avanzando en la copa».
Lo dijo con esa enorme dosis de humildad que suelen tener los fuertes, no los soberbios que se marean con muy poco, ni los inconscientes que tiran para adelante y sé autoengañan.
Lo dijo con la misma serenidad con la que se asume tanto la victoria como la derrota, porque se sabe tranquilo de haber dejado todo lo que se tenía sin renunciar a nada y porque al fin y al cabo, también a veces un partido de fútbol es producto de las circunstancias.
Por la rebeldía, por el sacrificio y por la humildad de este equipo celeste que tanto nos identifica a todos, es que más allá del éxito o el fracaso decimos ¡festejen uruguayos, festejen! por la vigencia de estos valores que parecían perdidos en la sociedad uruguaya y que ojalá queden incorporados definitivamente a nuestra manera de ser.
WALDEMAR FERNANDEZ
El fútbol y los recuerdos
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Julio A. Louis en su nota del 9 julio «Bolazos, fútbol y educación», dice: «un locutor televisivo, compañero del Dr. Da Silveira (enumera) que contra Corea, Uruguay jugaba el partido 49 de este Mundial (lo que era cierto) y el 49 de la historia mundialista uruguaya, lo que es falso». Y se equivoca ya que al detallar según él los 40 encuentros anteriores, no incorpora los del año 1966 que fueron cuatro.
Un hecho significativo, ya que en LA REPUBLICA del 28 de junio de 2008 leímos que Havelange aseguró que fue uno de los «arreglados».
Y explayémonos en su detalle: el 11 de julio empieza el Mundial y se enfrenta al locatario Inglaterra (que ganó la Copa) 0 a 0; 15 de julio contra Francia 2-1; 19 de julio, México; 0-0; van tres, y en 4º de final el 23 de julio y llegamos a cuatro, contra Alemania 4-0.
Este resultado a mi parecer, fue fruto de la acción ejecutada por el defensa derecho Horacio Troche que en determinado momento del partido y sin lucha por la pelota, agarra de la mano izquierda a un delantero alemán y le da una vuelta de tiovivo, lo que conllevó que el juez inglés (¡) le mostrara tarjeta roja y lo expulsara.
Tuvo la suerte de poder terminar su carrera como jugador del Alemania Aachen y del Bonner SC en Alemania (¡) y entrenador de los clubes Club Deportivo Guadalajara; Laguna y Tampico FC.
Lo saluda atte.
PABLO MEDINA – [email protected]
Apoyo a propuesta de Julio Louis
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Es muy acertada la propuesta de Julio Louis en el sentido de homenajear a los jugadores que nos representaron tan brillantemente en el Mundial, con una Ley inclusiva que les otorgue el derecho a votar en todas las instancias electorales del país, aunque no puedan venir desde donde están engrandeciendo el prestigio de la patria con su trabajo.
Es hora de tomar una decisión justa y patriótica que haga a todos los uruguayos iguales ante la ley.
Ahora que se está haciendo frecuente que en el Parlamento prosperen proyectos, más allá de las mayorías recogidas puntualmente por cada lema, una Ley que avale el voto de lo
s uruguayos residentes en el exterior, parece posible y deseable, además de que podría constituirse en un homenaje perdurable para estos deportistas hazañosos.
SERGIO TOMASSO – [email protected]
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