CALENDIARIO

2006 .- Carlos Menem tiene ganado, fácilmente, el reconocimiento al presidente argentino más venal del siglo XX en su país. En ese historial hay decisiones que lo muestran como desaprensivo, por no decir deshonesto, con hechos que lastimaron a nuestra gente en la época de la dictadura.

En 1989 otorgó el indulto a los militares uruguayos José Nino Gavazzo, Jorge Silveira y Manuel Cordero, y al policía comisario Hugo Campos Hermida, quienes habían sido requeridos por la Justicia argentina por su actuación en el centro de reclusión y tortura Automotores Orletti, todo enmarcado en el Plan Cóndor.

Pasaron los años, 16 años que no son nada, pensarán algunos, y el juez en lo Criminal y Correccional Federal N° 7, Guillermo Montenegro, en Buenos Aires, resolvió anular los indultos.

De acuerdo a lo informado por LA REPÚBLICA, tomando en cuenta lo publicado por el diario argentino «Página 12″, el juez Montenegro argumenta que «la cuestión ahora resulta abstracta tal como fue planteada inicialmente, porque el indulto de un delito permanente, como la desaparición forzada de personas, no produce su efecto respecto del indultado si, luego de la fecha del decreto del indulto, el delito se sigue cometiendo porque las víctimas no aparecen».

El magistrado argentino había pedido la extradición de los oficiales retirados Ernesto Rama, José Nino Gavazzo, Jorge «Pajarito» Silveira, el ex capitán del Ejército (dado de baja) José Ricardo Arab y el ex policía Ricardo Medina, vinculados, entre otras cosas, al secuestro y desaparición de María Claudia García de Gelman.

No fue el primero ni el único petitorio de extradición. Como afirma el diario bonaerense, «el año pasado el juez federal Norberto Oyarbide había exhortado a sus pares en Uruguay para que se los extradite. En 2001 otro juez argentino, Rodolfo Canicoba Corral, había hecho la misma solicitud, que fue rechazada por la Corte Suprema de Justicia de Uruguay». Y más atrás aun. En 1985 «fue el juez argentino Néstor Blondi el primero en pedir la extradición de algunos militares uruguayos. Su pedido fue cajoneado en Montevideo por un año, hasta que en el 86 se votó una ley para invalidar las acciones penales, simultánea a la ley de Punto Final. Diez años después, en setiembre de 1996, el capitán de navío Jorge Tróccoli admitía haber participado como delegado de Inteligencia uruguaya en la ESMA. «La guerrilla, en esos años, pasó a ser un enemigo común (con Argentina) había dicho Tróccoli entonces, ambas fuerzas armadas también teníamos que coordinar las acciones».

La información precisa que el ex presidente uruguayo Julio María Sanguinetti pidió a su colega Menem que incluyera en los indultos a los militares investigados por el asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz.

«El abogado de Gelman en nuestro país, el doctor José Luis González, expuso a LA REPÚBLICA que, tradicionalmente, la nulidad de una ley es determinada por el Poder Legislativo, pero en este caso hay que remitirse a la invalidación en Argentina de la Ley de Punto Final (Ley 23.492), donde se hizo lugar a los principios del derecho internacional.

El abogado especificó que una ley de rango inferior, cuando colisiona, es decir, se contradice con otra, se da prioridad al tratado internacional. Es en tal sentido que el juez Montenegro fundamenta que el indulto de un delito permanente, como la desaparición forzada de personas, no produce su efecto respecto del indultado si, luego de la fecha del decreto del indulto, el delito se sigue cometiendo porque las víctimas no aparecen».

 

FELIZ DIARIO

*** Nace Olga del Grossi, la voz tanguera uruguaya que mantiene su fuerza vital desde aquellos tiempos iniciales junto a Donato Racciatti.

*** Nace César Aguiar, sociólogo, investigador, politólogo, encuestador hurgador de todo lo que pasa.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«La verdad triunfa por sí misma, la mentira necesita siempre complicidad».

Epicteto de Frigia

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