Alternativa. Un tratamiento creado por un doctor uruguayo busca curar a través de los efectos de la danza y la música

Tangóbica, el compás del dos  por cuatro devenido en terapia

Desde hace décadas han empezado a popularizarse variadas formas de tratamiento que se distancian un tanto de lo que en occidente se conoce como medicina.

Procedimientos basados en aromas, colores, masajes, hierbas y flores, piedras o música han ganado su espacio entre las técnicas a las que se recurre para mantener la salud. En este camino de búsqueda de nuevas formas de curar se halla también la tangóbica, un método creado por el doctor uruguayo León Gerner inspirándose en la musicoterapia.

«Estudié el tango desde el punto de vista científico para ver cuáles son sus virtudes y aspectos positivos. Llegué a la conclusión de que tiene varias características que lo diferencian de otras músicas y que pueden usarse en la salud», explicó el galeno a LA REPUBLICA.

Son tres las cualidades del compás del dos por cuatro que lo hacen útil para el ámbito de la salud. En primer lugar, su ritmo y armonía, que presentan un entrelazamiento de partes rápidas y lentas, de notas agudas y graves. Esto contribuye a generar una sensación de apaciguamiento por la sucesión de momentos de mayor y menor tensión. También es importante el hecho de que el tango se danza abrazado a otra persona.

Finalmente, el doctor jerarquizó el hecho de que es una actividad física moderada que permite su aplicación a diversos grupos de edad y a embarazadas.

A partir de la combinación de estos tres factores, el médico ideó una técnica a la que denominó tangóbica, en referencia a la aeróbica. En uno de sus libros, Gerner, quien es perinatólogo y pediatra, además de especialista en alergia y asma, define a este dispositivo terapéutico como un sistema de ejercicios para el cuerpo, la mente y el alma que se apoya en pasos de tango. Esta práctica apunta al objetivo de mejorar el estado de salud física, mental y espiritual a través de la eliminación de síntomas y la reversión total o parcial de problemas originados en la mente que se transmiten al cuerpo.

El procedimiento se apoya en la estimulación que el baile del tango ofrece al cuerpo humano, lo que se traduce en secreciones de ciertas hormonas como la oxitocina, relacionada, entre otras cosas, con el establecimiento de relaciones sociales, o neurotransmisores como las endorfinas, que inciden positivamente en el estado anímico, y la serotonina, que también regula el humor además de la sexualidad y el apetito.

Para que el compás del dos por cuatro sirviera a sus fines, el galeno definió una serie de condiciones. «Hay que bailarlo de día, ya que de noche hay muchos sistemas (fisiológicos) que no funcionan y las hormonas no se liberan por la fase del ritmo circadiano (ritmos biológicos que marcan oscilaciones de las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo) en que se está», argumentó.

Por otra parte, la tangóbica adapta la velocidad de su danza tomando en consideración las posibilidades del paciente. «Es lo que llamo ‘maridaje’ ­prosiguió Gerner­, como sucede con los vinos y la comida: seleccionamos la velocidad y ritmo más adecuados para el individuo». Asimismo son importantes ciertas variables contextuales, por lo que el tratamiento debe llevarse a cabo en un ambiente que sea agradable.

Antes de iniciar los pasos de baile, se realizan unos 10 o 15 minutos de ejercicios aplicados a cada tema que se practica en esta tangoterapia. Entre otras cosas, se ejecutan trabajos para caminar de forma erguida y para seguir la cadencia de un instrumento. Posteriormente, se baila en pareja por unos 40 o 45 minutos.

Sobre la regularidad con la que se ha de practicar esta técnica, Gerner aclaró que a cada persona se le entrega un manual con ejercicios simples que se pueden hacer todos los días si así se desea. En lo que refiere a la danza en sí, «alcanza con una vez por semana», dijo el creador de la técnica.

Un aspecto importante dentro de la tangóbica es la improvisación. «En el tango, al igual que en el jazz, el bailarín puede innovar. Para eso se enseñan unos pasos básicos y luego se permite o estimula a que haga lo que le venga a la cabeza. Eso tiene efectos muy favorables; hace trabajar a la mente», subrayó.

En la actualidad el doctor Gerner cuenta con varios pacientes en carácter experimental y está terminando los trámites de aprobación de una fundación llamada Vivir Saludable…Mente. El tiempo dirá si su propuesta logra consolidarse entre el amplio abanico de terapias alternativas que existe hoy en día.

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