SANA MENTE

Los antecedentes de gloria se construyen en el presente

Caso

Uruguay supo conquistar en el pasado lauros internacionales. La Copa de los Mundiales de football estuvo en sus manos, sin embargo en el presente esa historia parecía lejana. Hoy el seleccionado está entre los cuatro mejores equipos del Mundial. Es el único representante del football sudamericano y hay un pueblo que aguarda cada nuevo resultado con esperanza y sobre todo con la satisfacción del disfrute por lo alcanzado hasta el momento.

 

Comentario

Hace años que la «ñata contra el vidrio» era la descripción de cómo un pueblo quedaba mirando desde afuera las glorias del football que otros países disfrutaban. Era un sufrimiento recordar aquellas hazañas pasadas, que para muchos solo quedaban en la historia, sin las vivencias propias, solo las referencias de algo que pesaba, casi dolía. Un pasado que con su peso condenaba a un presente difícil, acostumbrado a la frustración. De esa forma, poco a poco el refugio colectivo fue no soñar más. ¿Para qué?, seguramente esperaba otro dolor y eso es lo que por muchos años se hizo carne en la conducta de una población que fue perdiendo la capacidad de creérsela, de alimentar su propia valía, de saber que es preciso soñar para lograr algo. Era la lógica consecuencia de los sueños acariciados cada vez con más temor, porque de una manera u otra terminaban en el dolor de una realidad que frustraba.

Con esa visión cada paso recorrido por este equipo fue mirado desde el desconcierto de la incredulidad para unos, desde la «loca» esperanza para otros. El variado espectro de cábalas propio de una gran creatividad popular, solo buscaban «asegurar» un recurso mágico para evitar la frustración. De esta forma cada día transcurrido en la tensa espera, cada gol hecho en este Campeonato Mundial, cada instancia superada, reconstruía momento a momento el recurso de soñar de un colectivo. Fueron instancias que devolvieron la fuerza para alimentar las esperanzas, de creer en las capacidades, de justificar el trabajo y sobre todo de saber que en la realidad es posible llegar a lograr aquello que se sueña, se busca, se quiere y especialmente aquello por lo que se lucha.

Detrás de cada logro, existe primero un sueño, que se alimenta con los logros pasados. Es entonces necesario contar con ese antecedente que indica que algo es posible. Que se pueden vencer las dificultades, superar los dolores y las penas para saltar a conquistar ese sueño. Por eso es necesario contar al menos con el antecedente de un pequeño logro y sobre él construir el nuevo sueño que nuevamente hay que alimentar con mucho trabajo, con conquistas, con superación. Es un círculo virtuoso que Uruguay como colectivo había perdido hace tiempo y no lograba reconstruir. Por supuesto que esto no quiere decir que no existieran en todos los tiempos uruguayos exitosos, sin embargo sucesos tan abarcativos como el deporte y en especial el football, hace tiempo que habían perdido ese camino virtuoso. Se había roto la capacidad de soñar, apuntalada por el esfuerzo de la superación de dificultades, hasta lograr el sueño que de esa forma era garantía de la repetición de otros logros. Y no es que en todo este tiempo no existiera ningún logro. Tal vez el sueño no estaba alimentado con el trabajo necesario para alcanzarlo. Tal vez los logros obtenidos no se disfrutaban, y de esa forma se desperdiciaba la energía que alimenta un nuevo éxito.

Imagine el lector un ser hambriento, cada vez más hambriento, que no consiga darse cuenta que en los paquetes que tira a la basura está el alimento que necesita para vivir. Esa incapacidad para distinguir el alimento que pasa entre sus manos, al no reconocerlo como tal, termina por ser arrojado a la basura, como resultado la desnutrición e incluso su muerte son posibles.

La autoestima, así como la capacidad de soñar y alcanzar logros cotidianos tanto a nivel individual como colectivo, es el motor que impulsa una vida satisfactoria. Y precisamente esa satisfacción por cada pequeño logro es el que impulsa la capacidad para soñar en nuevos logros, crear nuevas metas, superar los obstáculos y además creer en las propias posibilidades. Todo este proceso no está libre de frustraciones. Sin embargo la repetición de logros es el mejor resguardo para eventualmente levantarse de una caída inesperada.

Es en base a este proceso de nuestro psiquismo que es necesario disfrutar, disfrutar y disfrutar de cada logro obtenido, Valorar el más pequeño así como el más ambicioso. Nada debe despreciarse en este proceso de alimentar la autoestima personal y colectiva. Es el aparente mágico secreto que tienen los seres exitosos. Este proceso saludable se construye en cada presente en el que se logra algo y se archiva cada momento de satisfacción en la memoria colectiva. El antecedente de gloria habilita nuevos presentes gloriosos. Solo es necesario creer en cada fibra de creatividad, de valor, de capacidad, de habilidad y de todos y cada uno de los recursos individuales y colectivos. Ningunear, descalificar, dudar, criticar o desvalorizar los logros son por el contrario el mejor camino para perder de a poco la capacidad de soñar. Por todo esto ¡Uruguay, disfrutar de lo logrado es nuestro mejor seguro para seguir soñando! ¡Salud!

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje