TIENE LA PALABRA

El fútbol: metáfora de la vida

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por estas horas y días se viven momentos sumamente intensos por este lado del mundo, momentos de felicidad y festejo, de algarabía en el que la ilusión cada vez se vuelve más grande. El culpable esta vez es el fútbol, ese que tantas veces se ha criticado, ese embudo donde suelen vertirse y reflejarse los problemas de la sociedad. El fútbol, ese mismo que empapó de glorias a este país el siglo pasado, fuente inagotable de anécdotas de nuestros padres y abuelos que tuvieron la suerte de vivirlo. El fútbol, sí señor, ese deporte mágico que hace que millones de personas pendan de un balón, ese que logra enfundar en una misma bandera a una nación.

Uruguay acaba de clasificarse a cuartos de final de la Copa del Mundo, eso quiere decir que se encuentra entre las ocho mejores selecciones del mundo, pavada de número para un país diminuto del sur del mundo. Nuestra Selección ha logrado tal sitial no fruto de la suerte ni la mano de nadie si no producto del sacrificio, el esfuerzo inagotable, el coraje, la voluntad, el talento, el orden, la solidaridad, la unidad, pero por sobre todas las cosas humildad. Pueden parecer palabras sueltas pero que cuando se aplican y reflejan en un colectivo pasan a ser valores. En tiempos donde nos confunden permanentemente, en sociedades donde lo que prima es el no te metás, el egoísmo y donde el éxito es sinónimo de suerte o de viveza, o peor aún de andar sin escrúpulos, este equipo nos está dando una lección, nos está demostrando por dónde va el camino, en qué pilares hay que erguirse para lograr, más allá de triunfos, la dignidad y el respeto, cosa que este equipo, pase lo que pase de aquí en más ya lo tiene más que ganado.

Como todo colectivo necesita de líderes, éste los tiene bien designados: un maestro impartiendo valores y organizando el hormiguero, un capitán con garra, y compañeros dispuestos a dar el máximo para alegrar a su pueblo como así ellos mismos lo han mencionado, con el ego bien guardado en un cajón.

Un comentarista deportivo podría dar explicaciones de tipo técnico-tácticas para describir este momento pero una persona común y corriente como lo soy yo le doy otro acento, el de la metáfora de la vida que es el fútbol. Si nos ponemos a analizar, cuando fuimos gloria a nivel deportivo coincidió con aquella época en que éramos «la Suiza de América», un país pujante y emprendedor, bien dirigido, ese mismo que apostaba al futuro y que supo cimentar valores que las décadas de los 80 y 90 se encargaron de demoler producto de malas decisiones y rumbos equivocados. Cabe señalar también aquella Europa castigada económicamente de principios y mediados del siglo pasado.

Como dice mi amigo Alejandro jugamos como somos y somos como jugamos, yo también lo he repetido muchísimas veces. Volvemos al presente y trazamos algunos paralelismos con aquel pasado glorioso. ¿Acaso es casualidad que este Uruguay esté donde está en el contexto mundial? Un país responsable que se viene recuperando de una crisis demoledora (económica y de valores) con una dignidad que es reconocida en todos los ámbitos, un país que apunta al orden, a la confianza, al talento, a la solidaridad, al sacrificio, al temperamento, a la humildad. ¿Acaso hoy la Europa del brillo y la pompa no está sumida en una crisis económica que obliga a sus gobiernos a recortes para mantener un standard maquillado y mentiroso? ¿Similitudes, casualidades? Si la economía es cíclica pues entonces también las sociedades lo son y lo que está aconteciendo por estos márgenes del mundo, léase en Sudáfrica 2010 o en el nivel que sea no son más que muestras de ello, una América que vive y lucha, que quiere acomodarse y que levanta la mano para decir lo suyo. Tratemos de no ser necios, que hay cosas malas las hay, pero que están sucediendo cosas buenas también es innegable, pautas que si sabemos ir más allá y leerlas con determinación y autocrítica nos pueden llevar a buen puerto.

Volviendo a la Selección, celebremos este momento, vivámoslo con intensidad, reconozcamos el esfuerzo y el hasta dónde de momento no lo sabemos, pero después, qué importa del después si estas cosas nos están dejando tan claro el horizonte para seguir mirando más allá.

Muchas gracias.

Le saluda atentamente.

MAURICIO CAQUIAS  4.158.530-8

 

¿No se puede opinar de Israel cuando se es judío?

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Según la tesis sostenida por un lector en esta Sección, de la edición del miércoles 23 de junio, no se puede opinar contra la actuación de Israel porque se es de origen judío. Se trata de un verdadero disparate. Es lo mismo que sostener que un gallego no podía estar contra Franco porque éste era gallego, o que un norteamericano no puede oponerse a la política de Bush o de Obama, o que un cubano no puede estar contra Fidel Castro porque éste es cubano. Lo que importan son los argumentos. Traer a colación esos aspectos personales es un lamentable y condenable error.

Niko Schvarz es un comentarista internacional serio, preocupado por poner sobre la mesa argumentos y hechos; sus opiniones son claras y no las oculta. Nunca dejo de leer sus artículos, está a favor o en contra. Merece respeto y me alegro de que exista su columna en LA REPUBLICA.

Atentamente

MARCOS DANIEL AGUERRE

 

Palabras con sentido cambiado

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

En rigor, esta carta lleva por objeto estimular a Juan Mendieta cuyas estupendas y disfrutables columnas extraño, ya que no le falta material para sus acertadas correcciones. Leo cosas en el diario de su dirección que es mi preferido y que sigo desde que apareció.

Me preocupa que se use mal nuestro idioma ya que el que habla o escribe incorrectamente, necesariamente piensa también incorrectamente; y si lo hace en un diario de la difusión que tiene LA REPUBLICA induce a sus lectores al error.

En primer lugar, Sr. Director instruya a sus cronistas deportivos para que no califiquen al equipo que juega en su cancha o en su país de «locatario» por decir local o anfitrión, porque locatario quiere decir inquilino. No entiendo cómo surgió este trasvase de sentido.

Supongo que el equipo de Sudáfrica no alquila la cancha donde se lucirá.

De igual manera «discreto» no significa mediocre, deslucido, pobre sino prudente, sensato, circunspecto y en el español de la época de Cervantes y aún después, ha significado ingenioso, agudo, inteligente. Tampoco me explico cómo ocurrió este cambio semántico.

Algo que veo a menudo, especialmente cuando se quiere calificar a alguien cuya apreciación excede cualquier adjetivo y es «inefable». Por ejemplo, cuando se dice «el inefable Jorge Batlle».

Esta palabra significa que algo no se puede expresar con palabras, esto es, indecible; algo que no se puede decir con palabras.

En rigor lo único inefable es el nombre de Dios para judíos y musulmanes.

Algunos poetas han pensado que el amor también es inefable.

Y por último, un mensaje para Soledad Márquez, cuyo trabajo valoro. Pero, cada vez que uno de sus corresponsales menciona la «masturbación» ella se cree en el deber de aclararle que ese término quiere decir «profanar con las manos». No, estimada Soledad, eso es un disparate.

El Diccionario de la Academia en esto es bien explícito y nos indica que «masturbación es la estimulación de los órganos genitales o de zonas erógenas con la mano u otro medio para proporcionar placer sexual».

Esto es, tal como lo entienden quienes le escriben.

Además para que exista profanación, debe tratarse de algo sagrado.

Como Ud. mejor que nadie sabe, los órganos sexuales nada tienen de sagrado; a menos que volvamos a
las religiones antiguas en las que se veneraba al falo como símbolo de fertilidad.

Abrazos para todos los que hacen este estupendo diario.

PUNTILLOSO PUNTUAL C.I. 693.193-8

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