"Las tres enfermedades del hombre actual son: la incomunicación, la revolución tecnológica y su vida centrada en su triunfo personal"

¿Somos seres racionales?

Por Ene-ce desde Artigas Si fuese a enumerar las frases geniales de Saramago, sin duda no alcanzaría con una página, y rescato otra por su exactitud para ver el mundo a su alrededor: ?Nos hace falta reflexionar, pensar, necesitamos del trabajo de pensar, y parece que, sin ideas no vamos a ninguna parte?, la última de su colección.

Pero ese no era el tema de hoy, a pesar de que se nos fue otro grande, como tantos que han dejado su marca indeleble en nuestras mentes y nuestros corazones.

A pesar de la natural euforia que nos envuelve luego del pasaje de Uruguay a cuartas de final, hecho que no sucedía desde hace 40 años, y para driblear el frío reinante en estos días, estufita al lado, café calentito, algún cogñac para quien está bien de vida, o la vieja ?blanquita? (caña brasilera) para el vulgo a veces preparada con níspero, pitanga, clavo y canela, cáscaras de naranjas, etc.etc., ropa gruesa por todos lados, visitas al Facebook o hotmail, para convivir de acuerdo a la época, no dejaremos de lado nuestras amigas, las neuronas que también exigen movimiento para no acalambrarse, y como decía Saramago, darle rienda suelta a nuestra facultad de pensar. Algo raro en estas épocas. Y porque no, hay que huir del loco Alzheimer o del viejo Parkinson en lo posible. Y voy a rescatar un dicho popular que ha recorrido de boca en boca: ?Mentime que me gusta?. Ese viejo refrán está relacionado a muchos actos de nuestro diario vivir.

Desde que abrimos los ojos por la mañana hasta que los cerramos por la noche, estamos sumergidos en todo tipo de mensajes, algunos engañosos o de medias verdades, propaganda comercial desde todos los ángulos, el discurso político, los cultos religiosos, los juramentos de amor eterno, los placeres fugaces, nos emborrachamos de voracidad por la oferta de consumo desenfrenado, soñamos despiertos con el cinco de oro, y aquí en la frontera con la mega-sena, y somos envueltos por evidencias científicas que se acaban de descubrir. No es fácil, como dice mi cuñado. Y no siempre la vida nos enseña. O por lo menos debemos pagar ?derecho de piso?

La artimaña, el dribling, la sorpresa, la estrategia nos debe enseñar lo que debe de ser evitado. La duda o la dificultad de reconocer lo falso de lo verdadero son desafíos permanentes. Y existen más preguntas que respuestas La filosofía a la que soy adepto, y la religión siempre han intentado encontrar salidas, y está ahí la ciencia para disipar las dudas, Y ese conocimiento acelerado y las novedades científicas nos apabullan y nos proponen adquirir un sinfín de elementos que, cuando empezamos a familiarizarnos con ellos, ya están rotos. La famosa diversidad, lo más moderno, el consumismo, los grandes centros industriales que emplean a miles de trabajadores, hay que pagarles el sueldo todos los meses, por lo tanto no se pueden fabricar artículos que duren demasiado. Irían a la quiebra.

La otra parte de la cuestión es por demás curiosa y da título a esta nota.¿Nos gusta ser engañados? Ahí los límites de lo razonable son dejados para atrás. Debe de haber algún encanto o gozo en ser engañados. Existen un elevado porcentaje de ingenuos que creen en brujas o en el cuento del tío, Y ahí entran nuestros más caros deseos cuando apostamos a que lo bonito sea también duradero. En todos los órdenes de la vida. Tiramos el dinero en rifas y sorteos con la esperanza de ganar, cuando en realidad el único que gana es el dueño de la banca. Fanatismo político, privilegio de marcas, pasión por determinado cuadro de futbol, nos enceguecen porque nos gustaría que todo fuese verdadero y duradero. La buena educación tan promocionada en la teoría, pero traicionada en la práctica puede si bien aplicada, estructurar la personalidad del ciudadano, volviéndolo menos susceptible a los encantamientos, dotándolo de equilibrio emocional y crítico cuando opta acertadamente, en vez jugarse a la efímera y engañosa ilusión.

Reconozco que la esperanza es parte de la vida. ¿Qué sería de aquellos que hoy están ?en la lona? si no existiera el recurso de la ilusión? ¿Se pegan un tiro? Hace 26 años que salimos de la dictadura e ingresamos en gobiernos democráticos. Muchos de los que ingresaron a los cuadros electivos gubernamentales en aquella época, aún continúan en los cargos, lo más campantes, cuando en realidad ya tendría que haberse reformado la Constitución para evitar esa continuidad, secuestrando los cargos como si fueran propios, de por vida, haciendo de ello una profesión afectando la dignidad y faltándole el respeto a la ciudadanía, cuando lo normal sería el cumplimiento de un periodo, y luego afuera por cinco o diez años. Seguimos aferrados a las ideas caudillistas de 1904.

De seguir así, se terminarán los partidos para pasar a ser grupos clasistas sin definiciones ideológicas. Y cuando depositamos el voto, cándidamente, cada cinco años, alguien ha leído o tiene en cuenta la Declaración Universal de los derechos del Hombre? Algunos. Y que viva la pepa y que se acomode el más ?vivo? Para que Saramago no nos tenga a todos por ignorantes, lo he pensado.

Que piensen luego mis conciudadanos. O lo mediten.

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