TIENE LA PALABRA

Del Consejo Nacional Armenio

Señor Director  de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Carta de lectores sobre la nota titulada «Turquía II» publicada en la contratapa del Diario La República de Uruguay en su edición del 10 de Junio de 2010.

 

Turquía no es solo lo que quieren que veamos. Hay otra, la no oficial, la no autorizada, la que nadie se animaría a ponderar, por ende se la intenta ocultar, evitar o transformar en invisible.

Es aquella que con su preocupante realidad opaca a la otra, a la potencia que avasalla en el plano diplomático-económico.

Es esa que hace sombra a la que intenta siempre protagonismo en el gran tablero geopolítico.

Una Turquía que no permite que la otra concentre todas sus fuerzas en la proyección de su futuro, ya que no logra cerrar cuestiones con su pasado, como el reconocimiento del Genocidio Armenio. Debe entender que únicamente encontrará soluciones a través de la verdad y la justicia y no desde artimañas políticas, como la obstinada negación del delito cometido a principios del siglo XX, o el llamado «cero problemas» estrategia traducida en un diálogo ficticio sin intención de sinceramiento en sus relaciones con Armenia, Grecia, los kurdos, etc.

Una Turquía que no crece obstruida por su misma sociedad efervescente y multiétnica, harta por la constante discriminación e intolerancia reinante, que aún clama por el respeto de sus derechos básicos en pleno siglo XXI.

¿Cuál es Turquía? ¿La que nos muestran o la otra?

Son las dos, conviviendo en un país con grandes contradicciones y muy profundas, que no se lograrán diluir con discursos que encandilen en el escenario mundial, sin que exista una política coherente que signifique un cambio real.

Alfonso Tabakian  – [email protected]

 

Con bikini y botas

Señor Director  de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Escena 1- (Una muchacha con bikini y botas, al estilo de las que anuncian los rounds en las luchas para niños y adultos, va al centro del escenario llevando un cartel que dice: «Reunión de los señores del dinero»). 4 personas con caretas grotescas se sientan alrededor de una mesa. -Bueno, veamos. -El personaje que estamos armando, creo que debe ser un rico. -¿Cómo un rico? ¿Un rico como nosotros? -Sí, un rico como nosotros, pero que tenga cosas de empleado nuestro. -¿Cómo que empleado nuestro? -Y sí, de eso se trata: es para gente gentuza. Gente gentuza que quiera ser como nosotros. -¿Te parece que esos quieran ser como nosotros? -Ahí está la cosa, ese es nuestro trabajo, fabricarlos de manera que quieran ser como nosotros. -¿Juntar plata? -¿Les daremos las claves? -Sí, las claves para ser juntadores de plata. -¿A esa gentuza? -Y sí, ellos deben continuar «por la plata bailan los monos». -Bueno, sobre el personaje para la TV, dijimos… -Debe ser rico. -Sí, está bien. -Sí, es lógico. -Pero no podemos poner de moda a alguien que no sea… -Bueno, punto dos, quienes ejecutan esto. -Opino que hay que contratar expertos. -Claro. (Cartel: «Reunión de expertos) -Los señores del dinero nos han pedido que hagamos un nuevo personaje de moda en la TV. -¿Qué directivas nos han dado? -Rico, y que la gentuza quiera ser como él. -No debemos llamarlos gentuza, son gente. Nos pagan para hacer lo que los ricos quieren, pero… – Claro no somos gentuza, somos empleados de los ricos, estamos de acuerdo con ellos, porque pensamos como los ricos. -Basta, al laburo. -¿Cómo será?; ya dijimos: rico y atractivo como para que los televidentes quieran ser como él. -¿Atractivo, cómo sería la cosa?. -(Cartel: «Reunión de traficantes») – Loco, ¿cuánto te sale un tatuaje?. -Depende del dibujo. – Yo quiero una serpiente metiéndose en un cráneo. -Hay una revista yanqui que tiene los modelos, de ahí vos sacás. -Loco, qué joda. (Cuelgan un zapato de basquebol de los cables de la luz). (Cartel: «Expertos») – Atractivo. -Atractivo, atraido, si fuera posible fascinado. -Tiene que tener el cuerpo lleno de tatuajes. -Tiene que tener anillitos y metales en los ojos, mejillas y labios. -Propongo que tiene que ser dueño de una fábrica. -¿De qué? -Automóviles. -Nadie se lo va a creer. -¿De qué entonces?. -De algo atractivo. -Ah!, de chocolate. -Eso, muy bien. -¿Dónde está la fabrica de chocolate??. -En Miami, lógico. ­Rolls Royce, champagne, chocolate. ­Ya está. – ¿Como se llamará?. ­Ricardo. ­Está bien, es atractivo. (Cartel: «Los señores del dinero») ­¿De qué medios disponemos?. ­Disponemos de todos los medios, revistas, diarios, radios, canales, agencias de publicidad. Todo. Todos son propiedad nuestra. ­Propongo un programa central y 20 o 30 programas satélites (Canosa, Rial, Tinelli, Orlando Petinati, bikinis, botas…) para este proyecto. (Cartel: «Los entretenimientos chatarra de la TV privada llenan el tiempo de millones de personas, que de esa manera no tienen tiempo para otra cosa que sobrevivir»). La muchacha de los carteles muestra uno que dice: «¿Por qué una población que no está compuesta por una mayoría de ricos acepta que se prioricen los reclamos de las grandes empresas privadas, de los abogados de negocios, de los banqueros?». En Italia, uno de los hombres más ricos del planeta fundó un partido político («forza Italia») para defender sus intereses empresariales. El 23 de noviembre de 2009 se publicó la lista de 18 leyes que favorecieron el imperio comercial de Sivio Berlusconi, y que le permitía escapar de acciones judiciales. En Costa Rica, Francisco Dell-Anasse, integrante del gobierno, advierte que «en algunos países, el Estado, ya no solo está al servicio de los bancos, sino que también al servicio de los carteles de la droga, que se apoderaron de partidos políticos, financiando sus campañas electorales, tomando luego el control del ejecutivo» (citado por London Review, 25-02-10). En otro continente, la Corte Suprema de EEUU, anuló varias disposiciones que limitaban el papel del dinero en la política (fallo Buckley de el 30-01-76). En 1996, Clinton inauguró los «cafés de trabajo», tomar café en la Casa Blanca con el presidente. Esos «cafés» pueden haber costado varios miles de millones de dólares a la economía mundial. Así el 13 de mayo de 1996, los principales banqueros de EEUU, fueron recibidos en la Casa Blanca, por Clinton, el secretario del tesoro Robert Rubin, el responsable de la regulación de bancos Eugene Ludwig, y, casualmente, el tesorero del partido demócrata Marvin Rosen, donde según Ludwig «se discutió la legislación futura» (Le Monde-Paris). Un mes después de dejar la Casablanca, Bill Clinton ganó más dinero que en toda su vida. El Goldman Sachs le pagó 650.000 dólares por discursos. Y por uno pronunciado en Francia, el Citigroup le pagó 250.000 dólares. Los puestos de gerente del sector privado, o de asesor de bancos, reemplazan ventajosamente el ser presidente. La migración de altos funcionarios de la administración pública al sector privado, ya no se explica únicamente por las exquisiteces de ser miembro de la oligarquía de las empresas. El ex ministro francés Alain Juppé confesó: «Todos hemos estado fascinados. Los golden boys eran formidables, esos jóvenes que llegaban a Londres, y que al frente de sus computadoras transferían miles de millones dólares en unos instantes, y que ganaban cientos de millones de euros todos los meses, ¡todo el mundo estaba fascinado!».

Freddy Sorribas

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