"ME HICIERON SENTIR CULPA"

María es una administrativa que trabajaba en un departamento médico dependiente de ANEP. En 2005 su salud comenzó a desmejorar y supo que era portadora de VIH. A partir de allí se inició un calvario que fue más allá de las consecuencias generadas en su cuerpo por el virus.

Su jefe, que es médico, se enteró de la situación a través de un colega que atendió a María. Esto provocó un vuelco en la relación. La distancia y la frialdad inundaron el vínculo profesional entre ambos.

Mientras tanto, la trabajadora sufrió de neumonía y llegó a pesar sólo 30 kilos. Permaneció un mes internada. «Estuve en coma. Ningún compañero me fue a ver», recordó. Cuando se reintegró, las adversidades se incrementaron. Muchos le retiraron el saludo; otros ponían alcohol en las cosas que ella tocaba, e incluso llegó a recibir amenazas. «Me hicieron sentir que era culpable de algo. No quería denunciar a nadie porque tenía remordimiento», destacó.

En 2007 María fue trasladada a una escuela. Una vez allí, y ante presiones, tuvo que reconocer ante sus compañeros su estado. «Nunca terminé de sentirme cómoda pero decidí aislarme de los que hablaban», explicó. Actualmente se encuentra bien de salud y permanece en la escuela a la que fue enviada. Aún no olvida lo que padeció y va a presentar una denuncia contra quienes la discriminaron.

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